Otro mundial que llega a su final, y este en especial concluye
con un final amargo para nosotros los argentinos. Quizás las grandes historias,
por sí mismas, no deban tener un final feliz para ser recordadas. O podríamos
decir, contradiciendo una de las máximas bilardistas, que esta selección Argentina
será uno de los segundos mas recordados en la historia de los mundiales, a la
altura de la Hungría de 1954, la Naranja mecánica de 1974 y la Argentina de
1990.

En esta entrada diremos algunas cosas que durante más de
un mes se fue acumulando y queríamos esperar el momento adecuado para sacarlo
de adentro. Ese momento llegó.
Para empezar esta experiencia mundialista tuvimos que solucionar
un problema a la hora de ver los partidos. La duda existencialista era: ¿Dónde
y cómo ver los encuentros?, en la Argentina de los Milei todo es complicado
para el trabajador. La Tv pública no iba a pasar los 104 encuentros, por Cable
TyC Sports iba a pasar algunos, por ende, tuvimos que contratar un servicio de televisión
online que transmitiría los 104
partidos.
El mundial fue muy extenso, la culpa de esto fue la
incorporación salvaje de seleccionados, llevando la cantidad de participantes
de 32 a 48, dando un total de 12 grupos de 4 equipos, de los cuales
clasificaban los dos primeros y los mejores terceros. Pasando en limpio, cada seleccionado para clasificarse a los cruces de
dieciséis avos de final no debía ser muy competitiva que digamos. Todo muy
lindo y muy “friendly”, le dieron la oportunidad a varios seleccionados ignotos
que jugaron un mundial por primera vez en su historia.
Tan extenso fue el mundial que luego de finalizado
termínanos extenuados, cansados y estresados, y con un sabor amargo difícil de
quitar, pese a ello, no estamos vencidos.
En este mundial las redes sociales hicieron su trabajo
sucio, el mejor que les sale, amplificaron una campaña anti Argentina, en la
cual le pegaban de forma gratuita a Messi por sobre todas las cosas, y nos
ayudo a enterarnos de que ahora los argentinos somos racistas y sionistas.
Luego de concluido el mundial salió a la luz una lista de
pseudo famosos que a través de sus redes sociales se sumaron a la campaña anti
argentina.
Entre ellos: el actor estadounidense Samuel L. Jackson
tratándonos de racistas, sin conocerno, siendo que vive en un país en donde te
pegan por tener la piel oscura y él, preceisamente, no es de piel blanca.
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En el barrio a este tipo de personas le decimos (sin ser racistas) Negro Ocote |
Otro idiota que cayo como chorlito en la campaña fue el
actor español Javier Barden y la cantante Rosalia, también española, pocos se
salvaron de la idiotez, hasta la cantante yanquis Patti Smith se sumo a la boludez.
Algunos de estos salieron a retractarse, pero ya era
tarde, ya se la mandaron y a cambio recibieron el repudio de gran parte de la
sociedad argentina por opinar sin conocer como somos.
Caso especial el de Rosalia, reposteo una burla de la ex actriz porno Mia
Khalifa y las redes la hundieron, a menos de 10 días de que se presente en el
movistar Arena (Buenos Aires) se lanzo una campaña para devolver las entradas
que ya estaban vendidas. Todo vuelve en este mundo hiper globalizado.
Pero dejemos por un lado la campañita anti argentina,
tema que ya tratamos en este blog en una entrada anterior, sigamos con la
catarsis post mundialista.
Partido de dieciséis avos entre Portugal y Croacia, gana
Portugal por 2 a 1, polémico gol anulado a Croacia por un supuesto toque de la
mano que fue detectado por el chip de la trionda (la pelota del mundial) y que
nadie fue capaz de ver desde ningún ángulo.
¿Ayuda arbitral para CR7 y sus secuaces o error en confiar en la
tecnología de forma desmedida?
Vimos varios partidos de Portugal, nos vendieron en la
previa que tenían el mejor mediocampo, no se vio ni por asomo, en cambio se
noto una gran diferencia entre Messi y Ronaldo. En Argentina todos los
jugadores buscaban a Messi para darle la pelota, cuando los rivales hacían una
dura falta a Lio, todos iban en manada a defenderlo. En cambio, a Ronaldo ni
una sola pelota le pasaban, ni un centro le tiraron, nadie lo socorrió cuando
le pegaron. Es obvio que el resto del equipo no lo quiere.
Luego de que Portugal quedo fuera del mundial en manos de
España, CR7 dijo que no se iba triste, porque desde que él esta en Portugal su selección
gano tres títulos, entre ellos una Eurocopa que es igual de importante que un
mundial. ¿Eurocentrismo, complejo de inferioridad o ardor anal? Saquen sus
propias conclusiones.
Messi es el jugador grupal, que mejora a sus compañeros y
ellos darían la vida por él; CR7 es la antítesis.
Dieciséis avos de final, Estados Unidos vence a Bosnia
por 2 a 0, el árbitro expulsa a Balogun por un pisotón, luego del partido el
presidente de Estados Unidos, el infame Donald Trump, se comunica con el
presidente de la FIFA, el pelado Infantino y le pide que le anule la roja a
Balogun, la tarjeta roja es perdonada y este juega el próximo partido, en donde
Bélgica se regodea con un 4 a 1 en contra de los yankis. El hecho se filtro
porque le mismo Trump se encargo de decirlo a viva voz, cegándose en las reglas
del deporte que más amamos. Así se expresan los mafiosos que manejan los
destinos de la humanidad, con total impunidad. Pese a las quejas de la UEFA y
la asociación belga, todo quedo en la nada. Siga, siga dijo un árbitro, que
miraba para otro lado…

Durante el mundial se buscaba romantizar el hecho de que
hubiese varias selecciones de relleno, por ello los relatores contaban la vida
de tal o cual jugador, que vino desde abajo, que la mamá no comía para
alimentarlo, que el jugador tiene otro trabajo, y un largo etc y lugares
comunes que esta vez nos llegaron a cansar. Se noto la bajada de línea editorial
de periodistas y relatores.
Otra mención especial va para Vozinha el arquero de Cabo
Verde, el tipo con cuarenta años se atajó todo, o casi todo, contra Argentina
no pudo, pero sin dudas fue una de las figuras del mundial.

Maradona tenia razón, lo vio venir, los estadounidenses
agregaron dos tiempos más a los partidos, con la excusa de que en los estadios
hacia calor (por el verano), nos referimos a la pausa de hidratación. A la
mitad de cada tiempo, el partido se paraba para que los jugadores se
hidratasen, hasta ahí todo bien, pero durante las pausas la transmisión se
cortaba y la pantalla se llenaba de publicidad. Todos los partidos tuvieron
esta pausa, la ecuación era simple y sencilla de entender, mas equipos, mas partidos,
mas vistas, mas publicidad, como si esto fuera poco se pasaron las reglas
básicas del juego (por esa parte del cuerpo donde nunca da el sol) para
inventar dos tiempos más. Así los partidos se jugaron en 4 tiempos, tal como
los partidos de básquet de la NBA. Nos querían robar el futbol y convertirlo en
un espectáculo digno de una producción hollywoodense y lo lograron.

A lo dicho anteriormente le sumamos los shows inaugurales,
de cierre y el del medio tiempo de la final. Poco nos interesa Shakira, Mana o
Justin Bieber, nos da bronca, no los necesitamos que nos canten sus porquerías,
queremos ver el partido. El show del medio tiempo, al mejor estilo de la final
del campeonato de futbol americano, es otro invento yanky que lo agregaron a un
evento que es mundial, mención honorifica al papelón que llevaron adelante
Ronaldo Nazario, Ronaldhino y una Madonna mas parecida a Silvia Suller que a
otra cosa. Vergüenza ajena, impotencia y bronca. Sentimos que se cagan en lo
que amamos, el futbol. Mientras veíamos esta escena bizarra estábamos
pendientes de lo mal que jugo la selección en el primer tiempo y deseando un
cambio de juego que finalmente no llegaría.
El rol del periodismo, como la mayoría de las veces fue
patético, sostenían que era bueno el show del entretiempo porque la música
ayudaba a calmar los ánimos.
Otra mención honorifica fue la selección argentina dando
vuelta partidos muy complicados y oponiéndose a las adversidades. Cabo Verde
fue un rival durísimo, Ganarle a Egipto sobre el final, dando vuelta un 2 a 0
fue un gran desahogo y una alegría inmensa. Ganarle a Suiza nos ponía de nuevo
entre los mejores 4 seleccionados del torneo. Y llegó la semifinal contra Inglaterra,
desde Argentina el gobierno nacional (Anti-patria) se encargó de bajar línea para
que los hinchas argentinos que fueran al estadio no llevasen banderas ni nada
relacionado con las Malvinas, desde el lado del periodismo mierdero de siempre
se instalo la idea infantil de que “solo era un partido de futbol”, jajaja,
minga va a ser solo un partido, era la vida o la muerte, era darles una alegría
a ex combatientes de Malvinas y a sus familiares. Se ganó, y muy bien, dando
vuelta el partido en los últimos instantes para que los ingleses se vayan
llenos de bronca. Mientras los jugadores festejaban el triunfo, desde la
tribuna cayo una sabana de hotel con una leyenda que decía: “Las Malvinas son
argentinas”, el trapo fue agitado por los jugadores eufóricos y la imagen le
dio la vuelta al mundo, haciendo que en Inglaterra se vuelva a hablar del tema,
logrando que millones de jóvenes que no sabían que eran las Malvinas, ahora
sepan que son unas islas usurpadas por el imperialismo inglés. Gracias selección,
hicieron más por la causa Malvinas que todos los políticos que vinieron después
de la guerra. Gran triunfo de la selección demostrando que no era solo un
partido, como decían los anti argentina, los enemigos internos.

Lamentablemente no se pudo ganar la final, contra una selección
española que gano y nada más. Argentina jugó mal, y sobre ello se tejieron
varias teorías. Todas ellas las vimos, las analizamos y podrían ser cierto,
tocarle la oreja al poder y que te vea todo el planeta tierra no es gratis,
parece que algo pasó en la previa de la final, seguramente nos iremos enterando
con el correr de los años.

Messi fue, sin duda alguna, el mejor jugador del mundial,
8 goles con 39 años, liderando y llevando a Argentina a otra final del mundo es
una hazaña que rara vez se vuelva a repetir. Pero, parece que vimos un mundial
diferente, ya que la FIFA le dio el trofeo de mejor jugador al ignoto Rodri,
jugador de la selección de España que no hizo ni un solo gol, no dio ni una
asistencia y cuyo juego consiste en pasar la pelota de un lado a otro, vimos
los partidos y no le hemos visto una gambeta, un amague, un cambio de frente de
50 metros o más. Capaz no sepamos darnos cuenta cuando un jugador es crack. Lo que,
si le vimos, fue una mano en el cruce de cuartos de final contra Bélgica, la
cual debía ser penal, pero el VAR se hizo el desentendido.

A modo de cierre vamos a decir que este mundial va a
quedar en la historia como el peor de todos, nos hicieron ilusionar, nos
tuvieron metidos más de un mes en casa viendo los partidos, y escribiendo en
este blog, lo cual se convirtió en un trabajo extra. Nos agregaron dos tiempos
más a los partidos, se cagaron en lo que sentimos por el fútbol y encima el “forro”
del arbitro que nos toco en la final (Slavko Vincic) le dio todas las chiquitas
y la no tanto a favor de una España que no le hacia un gol ni al arco iris. Si
las teorías de que los jugadores entraron sabiendo que no podía ganar eran un
invento, el arbitro no cagó, y después de la final hizó lo que todo árbitro "garca" hace, se retiró.
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| ¡Garca! |
Hasta acá llegamos, gracias por leernos.