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miércoles, 4 de febrero de 2026

¿Qué fue de la vida de Germán Filloy?

 


Hace unos días atrás estaba viendo videos de partidos de Atenas de Córdoba de los años 80 y 90. Varios recuerdos vinieron a la cabeza, recuerdos y dudas, una de estas incertidumbres fue saber que fue de la vida de German Filloy, uno de los grandes jugadores que tuvo el verde a lo largo de su rica historia.

Acto seguido comencé a buscar información en diferentes paginas webs y blogs. Luego de leer decidí hacer un “copy paste” de lo leído para compartirlo en este blog dedicado al deporte.


Entrevista con Germán Filloy, un distinto y el primer MVP de la Liga


Hablamos con este alero versátil, potente, inteligente y talentoso que supo brillar en Atenas y fue uno de los mejores de siempre en la Liga. "En ningún momento jugué para ser el mejor", cuenta quien fuera el primer jugador más valioso, en 1987.



Por Kevin Chareun


Germán Filloy era un talento único, especial, en aquellos años 80, una figura de Atenas de Córdoba. Surgido en Hindú, no sólo se convirtió en pionero al brillar en el campeonato brasileño en una era de escasos antecedentes, sino que volvió al país para obtener cuatro títulos con el Griego y consagrarse ni más ni menos que como el primer MVP de nuestra Liga Nacional. Salvo en el ambiente del básquet, en especial de su época, su nombre no es uno de los más resonantes en la conciencia colectiva, posiblemente porque sólo vistió la camiseta de la Selección argentina durante seis partidos oficiales, en el Preolímpico del 88. Aun así, su deslumbrante calidad y estilo de juego adelantado en el tiempo lo erigieron como un jugador diferente y, sin duda alguna, de los mejores que hayan pasado por nuestra amada LNB.




Los libros dirán que su posición era de alero, aunque quienes disfrutaron -y quienes sufrieron- sus talentosos 2m02 fueron testigos de un jugador único, polivalente y versatil. En tiempos en los que los más altos eran enviados con los ojos cerrados hacia la zona pintada, Germán podía trasladar como un base, lanzar como francotirador, impactar con su penetración y maniobrar su dúctil cuerpo tanto de frente como de espaldas bajo el canasto. Además, era capaz de defender a cualquier rival, sin importar el lugar que ocupara en la cancha. Vivo como pocos, se presentaba disfrazado de alguien lánguido y tranquilo, pero escondía una inteligencia, calidad y estado físico muy superior al promedio.

Un tal León Najnudel, el padre de la Liga Nacional, mencionó alguna vez que le encantaba nuestro ambiente apasionado, pero que el básquet se vive sin tirar papeles, ya que pueden lesionar a los protagonistas. Algo de razón tendría el gran León… La carrera de Germán Filloy se truncó a raíz de una lesión de rodilla provocada por un parquet complicado de transitar. A pesar de aquel duro infortunio, supo ser un actor central en los comienzos de la dinastía cordobesa que destronara a Ferro. De sus 201 partidos en la competición doméstica, 188 fueron con los colores del Griego, anotando una media de 12 puntos. Fue un adelantado, un atleta que volaba a nivel del aro, y que podría insertarse sin ningún problema en una era moderna donde los puestos fijos tienden a quedar atrás. Desde Prensa AdC, contactamos al ex-jugador de 63 años para hablar sobre una actualidad personal y familiar todavía ligada al deporte, y revivir su espléndida trayectoria.

-Contame sobre tus inicios como profesional, cuando todavía no se había creado la LNB.

-En el campeonato de Córdoba se veía un básquet de alto vuelo, con tres norteamericanos por equipo, protagonizado por Atenas, Hindú, Redes Cordobesas y General Paz Juniors. Con Hindú, llegamos incluso a jugar ante los seleccionados de Argentina, Puerto Rico y Cuba, y ganamos prácticamente todo a nivel local. En los 80 se fundó un torneo nacional que fue una especie de preliminar de la Liga, una competencia muy fuerte con grandes equipos como Gimnasia de La Plata y Obras Sanitarias, en la que llegamos hasta la final.




-Fuiste uno de los primeros nacionales en jugar en Brasil, en tiempos que no era algo habitual. ¿Cómo se dio esa posibilidad? ¿Cómo fueron los años en Sirio y Flamengo?

-Nos tocó con Hindú participar de competencias internacionales y jugamos ante Sirio, que venía de ser campeón mundial. Recuerdo que yo llegaba de entrenar con la preselección nacional que luego no pudo viajar a los Juegos Olímpicos del 80. Los recibimos en Córdoba, les ganamos bien y personalmente tuve un gran juego. Ahí conocí a su entrenador, quien al tiempo me llamó para sumarme a un equipazo que tenía a Marcel y a casi toda la selección brasileña. Hacía un tiempo Oscar Schmidt había partido a Italia, entonces me llevaron para reemplazarlo. Jugué allí dos temporadas en las que ganamos el torneo brasilero y el sudamericano. Al año siguiente, Flamengo incorporó al núcleo de Sirio -conmigo incluido-, y ahí obtuvimos dos campeonatos cariocas.

-¿Y qué recuerdos te quedan de esa fantástica etapa en Brasil? ¿Cómo te trataron? Fuiste campeón e ídolo, nada fácil siendo argentino...

-El comienzo fue complicado. Yo era considerado el proyecto más importante de Argentina, pero en Brasil pensaban que no era un gran trabajador, así que de entrada me mandaron al banco, me presionaron e hicieron laburar mucho. Hasta ahí, si bien podía atacar como defender, me llamaba más el costado ofensivo. Pero allá me hicieron un jugador más completo, me pusieron a defender mucho y hasta jugar en el poste, porque opinaban que los argentinos defendíamos mejor que ellos, ya que su básquet se basaba en correr y tirar. Costó adaptarme, pero terminó siendo una gran experiencia, tanto así que en mi cuarto año ahí me ofrecieron nacionalizarme y jugar para su Selección, pero decidí retornar a Atenas.

-Al retornar a Argentina, te sumás a un gran Atenas y en tu primera temporada te consagrás campeón y MVP. ¿Por qué decidiste volver? ¿Y cómo viviste esa primera etapa?

-Tuvo mucho que ver la familia y mi tierra. El cordobés es bastante naturalizado de sus sierras. Además, si bien Atenas antes era un rival, siempre habíamos tenido un trato cordial, conocía bien a los dirigentes. Económicamente no había diferencias con Flamengo, así que vine a la Liga Nacional y me fue muy bien. Acá me encontré con jugadores de mucho talento: Marcelo y Mario Milanesio, Pichi Campana, Runcho Prato, Donald Jones, Gastón Blasi, Palito Cerutti. Para la siguiente temporada se sumó Diego Osella. Particularmente, debí asumir un rol importante y tomar decisiones en la cancha, pero por suerte eso nunca me pesó. Todos tenían carácter, pero el grupo se llevaba muy bien. Imaginate que, al día de hoy, con todos nos seguimos reuniendo.

-¿Cómo vivías la apasionante rivalidad que se había formado con Ferro?

-Ferro siempre tuvo buenos equipos. Antes de irme a Brasil, yo había jugado como refuerzo un Sudamericano para Obras, y perdimos un partido increíble. Tenían planteles bien constituidos, con un gran entrenador y un base extraordinario como Miguel Cortijo. Aunque nunca sentí demasiada rivalidad en relación a otros equipos, simplemente pasaba que nuestro desafío era con los mejores equipos, y ellos te exigían. Pero creo que a los clásicos los determina más la gente que los jugadores.

-Si bien tu posición era de alero, en ofensiva podías hacer de todo, y te ha tocado defender incluso pivotes de talla como Diego Maggi. Eras dueño de una versatilidad e inteligencia pocas veces vista, que revolucionó el puesto de alguna forma…

-Yo no era un jugador de rol, eso seguro. Podía determinar rápidamente lo que estaba faltando y hacerlo. En Brasil, al defender tipos mucho más pesados, aprendí a mantener la postura y a suplir la diferencia de kilos. En la Liga no era un base, pero podía trasladar. No era un guardia, pero podía lanzar. En todas las posiciones sabía jugar de espaldas y sabía pasar. Creo que el alero es un jugador que debe hacer de todo un poco en la cancha.

-Luego de la temporada en Pacífico, volviste a Atenas, obtuviste otros dos títulos y fuiste elegido Mejor Sexto Hombre de la 91/92. Pero una lesión empezó a complicar las cosas…

-Me lesioné en Tres Arroyos, porque Pacífico tenía su estadio suspendido. Era un partido discutido en una cancha chica, con características que hoy no existen en el básquet profesional. Era muy típico de nuestra época que el público estuviera prácticamente dentro de la cancha, había que tener mucha presencia para jugar. Marcelo (Milanesio) había perdido la pelota, Pichi (Campana) no había podido trasladar, entonces bajé para llevarla. Las lesiones son difíciles de prever, pero esa noche el parquet estaba lleno de papeles… No recuerdo muy bien lo que pasó, fue bastante traumático. Tuve una rotura parcial de ligamentos cruzados, que luego se transformó en total. Desde ahí empecé a jugar más en el poste, ya que no necesitaba imprimir demasiada velocidad. Con esa pierna jugaba muy limitado, la usaba sólo para apoyar.

-Te retirás en 1993 tras disputar apenas cuatro partidos con Banco Córdoba. ¿Qué sentiste al tener que abandonar la actividad por esa maldita lesión?

-La decisión de dejar el básquet es traumática para todo jugador, sobre todo cuando es por una lesión. Si bien yo tenía 35 años, creo que podría haber jugado cuatro o cinco años más. Siempre habrá consecuencias fisiológicas y psicológicas, pero no queda más que apechugar e intentar transitar de la mejor manera la falta de competencia.

-En la Selección argentina participaste de un único certamen, el Preolímpico de Montevideo 1988. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Arrancó muy bien, pero terminó mal. Si perdíamos el último juego por menos de 15 puntos ante Canadá nos clasificábamos, pero caímos por una diferencia mayor (24). En general, fue un lindo torneo, pero Miguel (Cortijo) -que era muy importante para nosotros- no pudo jugar, y lamentablemente aflojamos antes de tiempo. Podríamos haber conseguido algo más, porque le ganamos a equipos muy fuertes, pero perdimos con otros más débiles.

-Jugaste poco en Selección. Si mirás para atrás, ¿cómo sentís tu proceso, por qué jugaste solo un torneo?

-La Selección jamás me deslumbró, no fue mi paradigma. El campeonato que jugué fue como pagar una deuda conmigo mismo y con la gente que me lo pedía. Muchos técnicos me llamaron, pero por una u otra cosa nunca podía ir. El básquet me transportó a sensaciones incomparables, pero para estar en la Selección debía sacrificar cuestiones ajenas al juego. Mientras estuve en Brasil no pudieron convocarme por cuestiones reglamentarias, cuando regresé ya tenía una familia con tres hijos y en el 87 nació el cuarto. El único tiempo que podía compartir plenamente con ellos, era justamente durante las convocatorias, y algunos dirigentes fueron poco tolerantes al respecto. Además, cuando podría haberme identificado como un jugador de Selección, en la etapa de juveniles, estaba estudiando Ingeniería Agronómica, lo cual me generaba una carga grande. Quizá hoy mi carrera hubiera sido diferente, pero antes era difícil pensar al básquet como una profesión.

-¿Entonces te quedaste con ganas de más con la celeste y blanca?

-Creo que al menos podría haber jugado el Mundial 1990, que se hizo en Argentina. Pero no pude participar de la gira por Europa por un desgarro en el aductor, y al perderte ese rodaje previo es muy duro incorporarse a un plantel. Tampoco pude ser parte del Preolímpico del 92 porque, si bien venía de ser campeón con Atenas, había terminado con mi rodilla muy inflamada y el torneo estaba encima. Fueron las dos ocasiones en las que me quedé con las ganas, la realidad es que nuestra carrera no es tan larga como para dejar pasar oportunidades.

-Rubén Magnano dijo que se tenía una visión errada de tu juego, que se te había rotulado de lento y apático, pero eras todo lo contrario… ¿Coincidís con esa opinión?

-Bueno, no me animaría a discutir con Rubén… (Se ríe). Cada jugador tiene diferentes características, pero la gente también te encasilla. Mi estilo era difícil de describir, no me interesaba ser un jugador de exhibición, sino todo lo contrario. Mi juego era opaco, buscaba ocultar para poder sorprender. Hasta mi lesión, fui un jugador muy dotado físicamente, tenía buena altura, mucho salto y gran velocidad. Recuerdo que, cuando el profe Walter Garrone (DT de Atenas) nos mandaba a hacer ‘suicidios’ para poder irnos, yo siempre me iba primero.

-Para los conocedores de nuestro básquet y quienes te han visto jugar, estás entre los más brillantes jugadores del país, pero tal vez en el ambiente en general no te reconocen tanto. ¿Creés que es así?

-No me interesó sobresalir a nivel mediático. Nunca dudé de mi juego, y el reconocimiento más importante -el de los más calificados-, creo que me sobra. Pero en ningún momento jugué para ser el mejor, yo trataba de ser muy preciso en lo que hacía falta para ganar. Aun así, siento que tuve el suficiente reconocimiento desde compañeros, entrenadores y dirigentes.

-Actualmente trabajás como agente de jugadores. ¿Cómo empezaste en esto y qué otras cosas hiciste luego de retirarte?

-Soy bastante inquieto. Tras mi retiro, tuve una concesionaria de autos, una granja orgánica y un hotel en las Altas Cumbres que actualmente es un parador. También tuve una agencia de teléfonos, fui personal trainer y director técnico. Me he movido mucho, me gusta estudiar y apostar a proyectos; algunos funcionaron, y otros no. La representación comenzó cuando mis hijos Pablo y Demián viajan a jugar a Italia en 2001, y allá también nos instalamos con toda la familia. Empecé manejándolos a ellos, después se sumaron mis otros dos chicos -Juan Manuel y Ariel-, y seguí creciendo con jugadores argentinos y extranjeros. De a poco fui sumando experiencia, estuve asociado con una agencia europea importante, y también en Brasil me conocían bien.

-En tu familia se respira mucho básquet, tus cuatro hijos fueron jugadores profesionales. Incluso Ariel continúa jugando en la Serie A y hasta en la Selección de Italia…

-Pablo jugó como juvenil en Bahía Blanca, y luego pasó a Regatas de Corrientes. Demián había debutado en Atenas, luego emigra a la segunda categoría italiana y llega a la Serie A. En 2014, jugó un buen torneo en Atenas y volvió a Italia para jugar cuatro años más hasta retirarse. A ambos los complicaron la misma lesión que a mí, en la rodilla. Y los dos se sumaron a la agencia de representación, Pablo desde hace 7 años y Demián un año atrás. Ellos están aprovechando todo muy bien, porque hoy tienen más energía que yo. Ariel lleva una carrera brillante, incluso de Selección, donde le quedan varios años más jugando a muy buen nivel. Y Juan Manuel jugó en la tercera categoría italiana pero, a pesar de que tenía mucho talento, no pudo subir por cuestiones reglamentarias. Hoy vive en Córdoba, trabajando en nuestro parador.

-Siempre seguiste ligado a Atenas de alguna manera. ¿Cómo has vivido estos años sin éxito del equipo más ganador de la LNB? ¿Tenés un análisis del tema?

-Creo que nosotros fuimos el puntapié inicial, pero siguieron grandes jugadores. Se vivió un exitoso proceso, que tuvo su cima en el Open McDonald’s 97. Pienso que las cargas se hicieron pesadas, se fue perdiendo la parte de formación y dejó de aparecer tanto talento. También el resurgimiento de Instituto, la falta de dinero y los problemas con el estadio fueron minando el progreso del club. Los dirigentes ya no son los mismos, pero hoy llegó Bruno Labaque, quien puede dedicar mucho tiempo y amor.

-¿Qué significó y qué significa el básquet en tu vida?

-Es difícil de describir. Como profesión fue maravilloso, gracias al básquet pude brindarle bienestar económico y calidad de vida a mi familia. Todo ese reconocimiento se trasladó a nuestra forma de presentarnos en la vida, tanto yo como mis hijos podemos golpear la puerta en todos los lugares donde estuve. A nivel de juego, sigo sintiéndome jugador, pero no en cuanto a una actividad deportiva, sino a una forma de enfrentar la vida y sentir las cosas. Salvo por las lesiones, el básquet ha sido algo sumamente reconfortante.




Así jugaba Germán Filloy, un crack adelantado a los tiempos


Cuatro veces campeón de la Liga Nacional con Atenas, fue ídolo en Brasil y con 2,02 metros de talla podía jugar en cualquier puesto de la cancha, en ataque y en defensa.


Marcelo Chaijale


Parecía lento en sus movimientos. Se movía con parsimonia, era natural en su ser. Pero contaba con una rapidez mental y física superior al resto, capaz de arrebatarle la pelota al mejor dribleador. Germán Filloy fue (es) de los mejores jugadores que tuvo el básquetbol argentino a lo largo de su historia.

Un básquetbolista superior con una mentalidad superior.

Filloy integró los grandes equipos, históricos, de Atenas que coparon la Liga Nacional en sus inicios. Primero tuvieron que destronar a Ferro "una selección argentina", como describe Marcelo Milanesio. Y luego, los verdes fueron protagonistas centrales del dominio cordobés a nivel argentino.

Y Germán fue un actor central, fundamental para que todo Córdoba y Argentina hablara de Atenas. Como Marcelo Milanesio y "Pichi" Campana. Así de importante. Así de picante.

Puro talento cordobés, el alero podía jugar de todo. Y hacía de todo adentro de la cancha.

Formado en Hindú Club, Filloy jugó en el básquetbol de Brasil en los inicios de los \'80. Había que ser bueno para ir a Brasil en esas épocas y más bueno aún, crack, para ser ídolo como lo consiguió Germán actuando en el Sirio en 1983 y 1984, donde fue campeón; y en Flamengo en el \'85.

Pero Córdoba "tiraba" y la propuesta de Atenas lo convenció para venir a la incipiente Liga Nacional. Y Argentina disfrutó de un jugador fuera de serie.

"Era un crack. No condice la suerte de visión que hay de él, que es errada, de que era lento, apático. Todo lo contrario", describe Rubén Magnano a Germán Filloy. "Parecía lento, pero para nada", suma el entrenador campeón olímpico con la Generación Dorada.

Filloy era un talento adelantado a los tiempos. Con su altura, 2,02 metros, en su época era una fija que jugara cerca del aro. Pero él, sabio, se formó como alero, pero podía desempeñarse sin problemas en todos los puestos del básquetbol, desde trasladar la pelota como un base, a ser un tirador confiable y jugar abajo del canasto, de frente y de espaldas.

En este básquet actual, que cada vez más se juega sin puestos fijos, Germán entraría justo.

"Podía trasladar la bola, jugar de escolta y también adentro. Pero además, Germán era capaz de defender a un perimetral como a un pivote. Recordemos que una vez marcó y anuló al uruguayo (Horacio) Tato López, que era uno de los mejores extranjeros de la época y un terrible goleador. Y si no me equivoco, en una final defendió a (Diego) Maggi, un interno fuerte", resaltó Magnano

Filloy en la actulidad se desempeña como representante de jugadores, lo mismo que dos de sus cuatro hijos (Pablo y Demián), mientras que Ariel juega en Italia, y en la selección de ese país. Juan, el cuarto, está más alejado del básquet.

Fue cuatro veces campeón de la Liga Nacional con la camiseta de Atenas: en 1987, 1988, 1990 y la temporada 1991/92, en la que fue elegido Mejor Sexto Hombre. En 1989 actuó en Pacífico de Bahía Blanca y se despidió en la 1992/93 en Banco Córdoba, pero jugó apenas cuatro partidos y se retiró por lesión.

En total, Germán disputó 201 partidos en la Liga, 188 de ellos en Atenas, y anotó una media de 11,9 puntos.

En los inicios de la Liga Nacional no se contabilizaban en las estadísticas los minutos, ni los rebotes y tampoco las asistencias, que podrían mostrar también desde los números lo crack que era el cordobés en la cancha.

"Germán poseía una cadencia para jugar muy curiosa. Creo que es la mejor definición que se puede hacer de él", completó el entrenador cordobés.

Casi nada en la selección

Pese al enorme talento y un jugador de gran tamaño que siempre fue escaso en el básquet argentino, Filloy casi no vistió la camiseta de la selección nacional, por decisión propia.

Germán jugó un solo certamen oficial para Argentina. Fue el Preolímpico de Montevideo en 1988. Lo bueno que de ese torneo quedó este video para ver en acción a Filloy.

En el campeonato desarrollado en el Cilindro de la capital de Uruguay, el cordobés llevó la camiseta nacional en seis partidos y anotó 81 puntos (media de 13,5).

Poco para todo lo crack que fue.






Fuentes consultadas:

https://www.laliganacional.com.ar/laligaargentina/noticia/34053/Entrevista-con-Germ%C3%A1n-Filloy%2C-un-distinto-y-el-primer-MVP-de-la-Liga

https://www.lavoz.com.ar/deportes/basquet/asi-jugaba-german-filloy-un-crack-adelantado-a-los-tiempos/

domingo, 1 de febrero de 2026

Apertura 2026- Fecha N°3 - Talleres 1 Vs. Platense 1 - Otra Derrota Insolita

 



Talleres 1 Vs. Platense 1


Talleres perdió ante Platense por un insólito gol en contra: 1-2 bajo la lluvia en el Kempes

El partido correspondió a la tercera fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional. Vázquez y Báez en contra marcaron para el equipo visitante. Había empatado el mismo Vázquez, también en contra.

Talleres cayó 1-2 con Platense por la tercera fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional. El partido se jugó en el estadio Mario Alberto Kempes, con arbitraje de Andrés Gariano.

La ventaja para los visitantes llegó a los 20 minutos luego del penal que marcó Ignacio Vázquez. El penal llegó luego de una mano de Ulises Ortegoza que fue revisada a través del VAR.

El empate de Talleres llegó a los cinco minutos del complemento luego de un cabezazo de Valentín Depietri que Vázquez desvió hacia su propio arco.

Y a los 36 del complemento pasó algo inédito: una mal cierre entre los defensores albiazules terminó en un gol en contra de Gabriel Báez.

La “T” venía de ganarle a Newell’s, 2-1 de local; y de perder 1-2 ante Vélez, en Buenos Aires.

Luego de este cotejo, los albiazules visitarán a Lanús el lunes 9, a las 19.15.

Antes, el miércoles, se medirán ante Argentino de Merlo por los 32avos de final de la Copa Argentina en el estadio de Newell’s, desde las 19.



El VAR y un blooper: las claves de la derrota de Talleres ante Platense en el Kempes


El Matador sufrió dos goles que llegaron de manera inesperada y le complicaron la noche en Córdoba.


Un gol de VAR que dio vuelta el tablero

Sin haber hecho méritos para lograrlo, a lo Platense, el Calamar se puso en ventaja por un penal de VAR de esos que pueden o no sancionarse. La jugada fue por una mano sin intención de Ortegoza en el área, que Vázquez cambió por gol. Corrían 20 minutos y Talleres lucía mejor, pero fue la visita, con su juego cansino, ordenado y diagramado para hacer tiempo –con cierta complacencia del árbitro Gariano–, la que metió un gol que le pateó el tablero a Carlos Tevez.Talleres entró en confusión, perdió la pelota y la brújula, no encontró caminos para generar un pase sorpresivo y recién al final del primer tiempo logró arrimar peligro cierto al arco de Borgogno.


Una reacción rápida que casi cambia todo

La “T” salió al complemento decidida a empatar y lo logró rápido, en una buena jugada que comenzó en Baroni y que Depietri, enchufadísimo, definió con un cabezazo de frente a Borgogno.El Matador recuperó el pulso y, bajo una lluvia torrencial que por momentos dificultaba la visibilidad en el campo de juego, tomó el control del partido. Los papeles se invirtieron: el mediocampo fue albiazul y Talleres desbordó a Platense.


Otra vez la misma historia

A los 21 minutos del segundo tiempo, Tevez siguió su instinto de exdelantero y goleador. Dispuso el ingreso de Diego Valoyes por Baroni y la “T” pasó a atacar con tres delanteros. El colombiano se sumó arriba a Depietri y Martínez, y el segundo gol parecía al caer.Pero a los 38 minutos, en una jugada confusa, chocaron Guido y Palomino, el arquero perdió la pelota y Báez, en contra de su propio arco, volvió a poner en ventaja a Platense.Como en el primer tiempo, el Calamar, que no había hecho méritos y mantuvo su planteo mezquino, se adelantó en el marcador y selló el 2-1 final, un castigo demasiado severo para la “T”.









viernes, 30 de enero de 2026

Apertura 2026 - Resumen de la Segunda Fecha

 


La Liga Profesional de Fútbol presenta la programación de la segunda fecha del Torneo Apertura Mercado Libre.


Fecha 2


Lunes 26 de enero

Platense 2 – Instituto 1 (Zona A)

Árbitro: Bruno Amiconi

Árbitro asistente 1: Lucas Germanotta

Árbitro asistente 2: Federico Lapalma

Cuarto árbitro: Jorge Broggi

VAR: Yamil Possi

AVAR: Mariano Ascensi


Martes 27 de enero

Vélez 2 – Talleres 1 (Zona A)

Árbitro: Yael Falcón Pérez

Árbitro asistente 1: Adrián Delbarba

Árbitro asistente 2: Lucas Ripoli

Cuarto árbitro: Ariel Cruz

VAR: Salomé Di Iorio

AVAR: Mauro Ramos Errasti


Gimnasia (Mza.) 0 – San Lorenzo 1 (Zona A)

Árbitro: Ariel Penel

Árbitro asistente 1: Julio Fernández

Árbitro asistente 2: Diego Martin

Cuarto árbitro: Juan Nebietti

VAR: Juan Pablo Loustau

AVAR: Gonzalo Pereira


Huracán 1 – Independiente Rivadavia Mza. 2 (Zona B)

Árbitro: Juan Pafundi

Árbitro asistente 1: Iván Núñez

Árbitro asistente 2: Javier Uziga

Cuarto árbitro: Franco Acita

VAR: Felipe Viola

AVAR: Carla López


Newell’s 1 – Independiente 1 (Zona A)

Árbitro: Daniel Zamora

Árbitro asistente 1: Iván Aliende

Árbitro asistente 2: Marcos Horticolou

Cuarto árbitro: Javier Delbarba

VAR: Sebastian Habib

AVAR: Hugo Paez


Atlético Tucumán 0 – Central Córdoba 0 (Interzonal)

Árbitro: Andrés Gariano

Árbitro asistente 1: Manuel Sánchez

Árbitro asistente 2: Federico Cano

Cuarto árbitro: Maximiliano Manduca

VAR: Álvaro Carranza

AVAR: Nahuel Viñas


Miércoles 28 de enero

Aldosivi 0 – Barracas Central 0 (Zona B)

Árbitro: Luis Lobo Medina

Árbitro asistente 1: Juan Del Fueyo

Árbitro asistente 2: Ernesto Callegari

Cuarto árbitro: Federico Benítez

VAR: Silvio Trucco

AVAR: Javier Mihura


Racing 1 – Rosario Central 2 (Zona B)

Árbitro: Fernando Echenique

Árbitro asistente 1: Juan Mamani

Árbitro asistente 2: Ramón Ortiz

Cuarto árbitro: Lucas Comesaña

VAR: Lucas Novelli

AVAR: Diego Verlotta


River 2 – Gimnasia 0 (Zona B)

Árbitro: Pablo Dóvalo

Árbitro asistente 1: Diego Bonfa

Árbitro asistente 2: Agustin Mendez

Cuarto árbitro: Gastón Iglesias

VAR: Germán Delfino

AVAR: Sebastian Bresba


Estudiantes 2 – Boca 1 (Zona A)

Árbitro: Pablo Echavarría

Árbitro asistente 1: Pablo Acevedo

Árbitro asistente 2: José Castelli

Cuarto árbitro: Pablo Giménez

VAR: Hector Paletta

AVAR: Gabriel Gutierrez


Jueves 29 de enero

Deportivo Riestra 0 – 1 Defensa y Justicia (Zona A)

Árbitro: Hernán Mastrángelo

Árbitro asistente 1: Walter Ferreyra

Árbitro asistente 2: Lucas Pardo

Cuarto árbitro: Mariano Negrette

VAR: Maximiliano Macheroni

AVAR: Bryan Ferreyra


Lanús 2 – Unión 1 (Zona A)

Árbitro: Fernando Espinoza

Árbitro asistente 1: Damián Espinoza

Árbitro asistente 2: Juan Manuel González

Cuarto árbitro: Nelson Sosa

VAR: Fabrizio Llobet

AVAR: Belén Bevilacqua


Belgrano 1 – Tigre 1 (Zona B)

Árbitro: Andrés Merlos

Árbitro asistente 1: Eduardo Lucero

Árbitro asistente 2: Gisella Bosso

Cuarto árbitro: Lucas Cavallero

VAR: Nazareno Arasa

AVAR: Diego Romero


Estudiantes (Río Cuarto) 0 – Argentinos 0 (Zona B)

Árbitro: Jorge Baliño

Árbitro asistente 1: Andrés Barbieri

Árbitro asistente 2: Maximiliano Castelli

Cuarto árbitro: Adrián Franklin

VAR: Diego Ceballos

AVAR: Gastón Suárez


Sarmiento 1 – Banfield 0 (Zona B)

Árbitro: Nazareno Arasa

Árbitro asistente 1: Erik Grunmann

Árbitro asistente 2: Matías Bianchi

Cuarto árbitro: Joaquin Gil

VAR: Gastón Monsón Brizuela

AVAR: Carlos Córdoba






















Tabla de Posiciones



Tabla General



Promedios







jueves, 29 de enero de 2026

Los cimientos de una pasión: Entrevista exclusiva con el hijo del fundador de Boca Juniors

Juan Antonio Farenga (hijo)


La historia oficial de los grandes clubes suele escribirse con fríos datos estadísticos, pero la verdadera identidad de Boca Juniors reside en la memoria de las familias que, en 1905, transformaron un sueño de barrio en un fenómeno mundial.

En esta entrada, presentamos la transcripción textual de un testimonio invaluable: la palabra de Juan Antonio Farenga (hijo). A sus 89 años, Farenga nos abre las puertas de la intimidad del "Clan Farenga", la familia que no solo puso el nombre al club, sino que también fabricó sus primeros arcos, cosió sus primeras camisetas (antes del azul y oro) y organizó los primeros equipos bajo la figura del "Capitán General".

Este documento es una fuente primaria fundamental para entender la epopeya de aquellos 11 jóvenes que, entre el puerto y las calles de La Boca, dieron inicio a una historia que hoy comparten millones. A continuación, la crónica de una pasión contada por quien lleva la herencia de la fundación en su propio nombre.


Entrevista: Juan Antonio Farenga (hijo)


Presentador: Más o menos sabemos cómo fue la fundación de Boca... se cubrió una plaza, bla bla. El tema es que uno de los hijos de esos fundadores está vivo. Tiene que ser homónimo de uno de los fundadores. Bueno, porque esta es la foto... Esta es la primera foto de la historia de Boca en 1906, un año después de la fundación. Dicen que Farenga aparece con la camiseta que hizo la tía.

Panelista: Claro, Farenga con aquellos puristas que hicieron objeciones. Un equipo no podía usar... Boca no podía usar esa así porque alguna vez jugó con esa camiseta de segmentos. La de rayas rojas, tipo la del Milan. Es una camiseta blanca que compraron en la casa del turco del local de la esquina y la tía, la hermana de uno de los fundadores, tenía una lista de negros de luto, se los confeccionó y así Boca jugó los primeros partidos. Además con el detalle de que unos son verticales y otros horizontales.

Presentador: Tenían algunos 15 años y a los 10 días de haberse fundado Boca empezaron a jugar. El padre de este señor fue uno de los fundadores y jugador. El abuelo fue quien fue a buscar los arcos acá al centro de la ciudad de Buenos Aires, hizo la primera tribuna. La tía confecciona las camisetas; otro de los hermanos del papá es el tío, otro de los jugadores. La verdad este señor es historia viviente. Se llama Juan Antonio Farenga, tiene 89 años, vive en la zona norte de Buenos Aires. Su padre, que tenía el mismo nombre, fue uno de los creadores de una pasión nacional.


Diálogo con Juan Antonio Farenga (hijo)


Entrevistador: ¿Qué se siente ser el hijo del fundador de una pasión argentina?


Juan Antonio Farenga: Es difícil... pongo una palabra que para mí es importante: orgullo. El orgullo de poder decir: este hombre que no tenía un peso, este hombre que —como decía mi tía— perdió un montón de trabajo de chico o de joven por Boca... esa epopeya que logran ellos simplemente por el hecho de querer jugar al fútbol y de repente darse cuenta que pueden hacer algo por el barrio. Y ahí entra muchísimo para mí el barrio; el haber logrado que el barrio se le una en forma absoluta y hacer conocer el barrio de La Boca a los porteños que no entraban a La Boca porque era un barrio lógicamente de inmigrantes.

Entrevistador: El padre de Juan Antonio no solo fue uno de los fundadores de Boca, también fue jugador y técnico en una época en que los técnicos no se llamaban técnicos.

Juan Antonio Farenga: Además de futbolista, él fue el que organizó el primer equipo y después los equipos de todo 1905. Es decir, fue el "Capitán General", ese es el nombre del título que le dieron. Él era el que iba diciendo: "vos jugás y vos no jugás". Estaban todos los Farenga metidos: los cinco hermanos. Mi tía Manuela, la mayor, con la camiseta; mi padre, Capitán General; mi tío Teodoro, el tesorero de la primera comisión y fundador; mi tío José, jugador del primer equipo; y después el tío Enrique, que falleció bastante joven, fue el subcapitán del primer equipo de jóvenes de inferiores.


Juan Antonio Farenga, socio fundador de Boca Juniors (archivo)



Entrevistador: La familia Farenga es la familia Boca. El abuelo fue el constructor de los primeros arcos y la tía la encargada de confeccionar la primera camiseta, que no era azul y amarillo sino blanca y negra.

Juan Antonio Farenga: Se mencionaba en casa que la primera fue una camiseta común, blanca, de frisa, de las que se usaban para dormir, compradas en "lo del turco" de la esquina. Entonces los primeros cuatro o cinco partidos jugaron con esas camisetas donde mi tía le cosió listones negros que tenían de género de luto.

Entrevistador: (Observando documentos) La casa de Juan Antonio Farenga hijo tiene detalles hermosos, como esta invitación de Banfield en 1909 cuando Boca ya jugaba en la Asociación.

Juan Antonio Farenga: Esta invitación es importante porque ya lo están invitando a él como alguien representativo de Boca, especialmente a él, el Capitán General. Esa es la función importante que yo le doy a esta gente: el haber logrado trascender en 3 o 4 años y transformar un club que en poco tiempo no solo copa La Boca, sino que empieza a copar la Capital. Para mí esa es la epopeya: lograr que 11 tipos que juegan por primera vez en abril de 1905, ya para 1909 los estén invitando y el club ya sea "alguien".

Cierre de la entrevista: Panelista: Qué lucidez. Es uno de los pocos hijos de fundadores que quedan. Lo curioso es que los nietos son grandes hinchas de River, suele pasar. El vicepresidente del museo también conoció hijos de fundadores de River que están vivos, como la hija de Leopoldo Bard.



Fuente: T y C Sports - Año 2017

miércoles, 28 de enero de 2026

Apertura 2026- Fecha N°2 - Velez 2 Vs. Talleres 1 - Talleres Volvio a sus Viejos Vicios




Talleres lo ganaba, perdonó sus chances y se quedó sin nada: perdió 2-1 con Vélez


El Matador se vuelve a Córdoba con las manos vacías. Lo intentó hasta el final, pero dejó escapar el partido en el segundo tiempo.

Talleres no pudo estirar su buen inicio en el Torneo Apertura. El equipo de Carlos Tevez no logró aguantar el resultado en Liniers y perdió 2-1 ante Vélez, por la segunda fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional.

Augusto Schott marcó para la “T” en la primera parte. Con un cabezazo certero aventajó al Matador, que luego no supo capitalizar las otras chances que tuvo. Algo que finalmente sí hizo el Fortín.

En el complemento, los cambios le salieron mejor a Guillermo Barros Schelloto. El ingreso del juvenil Maher Carrizo le cambió la cara al local, que dio vuelta el partido por los goles de Manuel Lanzini y Joaquín García.


Vélez vs. Talleres: el partido


El encuentro inicio sin contratiempos, con un marco modesto de público y con un campo de juego que dejaba mucho que desear.

Al cabo de los primeros diez minutos, el encuentro no tiene un claro dominador. La “T” intenta adelantar sus líneas y llevar el ritmo del partido.

Promediando los 15 minutos, Talleres se equivocó en la salida. Palomino jugó con Sforza y este terminó perdiendo la pelota ante la fuerte presión de Lanzini. En una transición rápida, Brian Romero terminó rematando desde la puerta del área. El disparo se fue apenas alto del arco de Herrera.

La primera insinuación de Talleres llegó pasados los 20 minutos, Báez lanzó un centro por lo bajo, Rick dominó por la izquierda y sacó un zurdazo que se fue ancho.

Tras esto, el gol del Matador llegó gracias a la pelota parada. Tras un buen centro de Giovanni Baroni, Augusto Schott ganó en las alturas, conectó de cabeza y estampó el 1-0 en el marcador.

Otra vez por arriba, Talleres volvió a llevar peligro a los 38 minutos. Tras un centro de Catalán, Sforza ganó por el primer palo, conectó de cabeza, pero la pelota se fue por arriba.

De cara a la segunda mitad, Tevez no realizó cambios en el equipo. Sí lo hizo Guillermo, que metió al juvenil sensación Maher Carrizo y al chileno Diego Valdés, con la intención de llevar más peso al ataque.

Los cambios incidieron. Apenas a los 5 minutos, Carrizo se metió por la izquierda, tocó con Valdés que remató con destino de gol. Sin embargo, Catalán se interpuso y evitó el tanto desviando el tiro con la cabeza.

El empate del Fortín llegó a los 7 minutos, también de pelota parada. Manuel Lanzini se avivó, tomó la pelota en el sector derecho del área y vio que Guido Herrera tenía al descubierto todo el primer palo. Con un remate certero, y la complicidad del “uno”, el exRiver puso el 1-1.

A partir del empate el partido se abrió. Vélez se envalentonó y apretó para intentar darlo vuelta por completo al encuentro. En tanto, Talleres salió del fondo y Tevez movió el banco: adentro Matías Gómez y Valentín Depietri por Giovanni Baroni y Juan Sforza.

Schott volvió a tener una chance clara. Nuevamente tras un córner, el defensor ganó en las alturas y forzó la estirada de Montero, que desvió la pelota.

Estos momentos fueron todos de la “T”. Promediando los 22 minutos, Ronaldo Martínez dominó, giró y habilitó a Rick, que no pudo en el mano a mano con Montero. Tan sólo un minuto después, Ortegoza lo probó de afuera, el arquero respondió y en el rebote Báez la tiró por arriba. Lo mismo hizo Depietri unos instantes luego.

El ingreso de Carrizo le cambió la cara a Vélez. El joven delantero aprovechó cada pelota que tuvo y, gracias a su desborde, llegó el segundo tanto del Fortín. El atacante gestó la jugada que terminó en el tanto: tras un rebote, el recién ingresado Joaquín García sacó un tremendo derechazo que rompió el arco de Herrera.

Ya en la recta final el partido se terminó de picar para Talleres. Tras un centro de Andrada la pelota dio entre el hombro y la cabeza de Báez, esto dentro del área. Esto llevó a una larga revisión y deliberación, que consumió varios minutos. Finalmente no se sancionó el penal para Vélez.

Casi al instante, el ingresado Valentin Dávila conectó un un gran centro por la derecha y la mandó a guardar. Aunque el tanto fue anulado por posición adelantada.



La falla de Herrera, la lucha de Schott y... Rick: el 1x1 de Talleres en la caída ante Vélez

La “T” ganaba y terminó perdiendo 1-2 en Liniers, donde mereció mejor suerte. 

Talleres estaba para más y se quedó en menos en su visita a Vélez. ¿Por qué pasó lo que pasó? Puede entenderse a través de la actuación individual de sus jugadores.

Este es el 1x1 de la “T” en la caída 1-2 en Buenos Aires, por la segunda fecha del Torneo Apertura.


HERRERA (5). Hizo ese corte al pegarle a una pelota para asistir a Rick en el primer tiempo. Después bloqueó con eficiencia un remate de Lanzini. Lo sorprendieron en el gol de Lanzini cuando la barrera se desarmó. Y en el segundo gol iba camino a tapar el remate, pero la cabeza de Palomino se adelantó y desvió el tiro.

SCHOTT (7). Se impuso a todos en el cielo del área de Vélez para marcar el 1-0. En el segundo tiempo ganó otro cabezazo, aunque esta vez Montero lo despejó. Fue de lo mejor del equipo, con esa entrega tan propia de su ADN.

CATALÁN (6). Puso la cabeza ante un zurdazo de Valdes en el primer tiempo. Hizo varios cortes en el segundo. Incluso remató al arco cerca del final. No tuvo responsabilidad en el segundo gol de Vélez.

PALOMINO (5). Falló en una salida que complicó a Sforza y terminó en un zurdazo de Romero en el primer tiempo. En su intento de interceder en el remate del 2-1 terminó favoreciendo el gol rival.

BÁEZ (6). Se soltó en el primer tiempo tras un pase de Sforza y envió un centro peligroso para Rick. En el segundo tiempo repitió el avance, pero le cortaron justo el pase atrás. Le costó en el inicio del complemento cuando Vélez fue profundo por su sector.

BARONI (5). Ejecutó bien el centro del tiro de esquina que terminó en el cabezazo de Schott para el 1-0. Se equivocó cuando se corrió de su lugar en la barrera y llegó el 1-1. Después, un remate de frente al arco le salió sin fuerza. Lo reemplazó Depietri.

GALARZA (5). Los momentos de control y posesión de Talleres pasan por él. En el segundo tiempo, con el partido abierto, salió reemplazado.

ORTEGOZA (5). En el segundo tiempo quedó de frente al arco y su disparo dio en un defensor de Vélez. Antes y después, cumplió su rol de todocampista: lucha y juego en partes iguales.

SFORZA (5). Quedó expuesto por un mal pase de Palomino en el primer tiempo. Exaltado, recibió una amarilla tras un cruce fuerte con Lanzini. En una jugada anulada, se perdió el 2-0. Gómez lo reemplazó a los 16 del segundo tiempo.

RICK (5). Activo e impreciso al mismo tiempo. No pudo acomodarse ante un pase atrás de Sforza y su zurdazo quedó corto dentro del área. Después metió un derechazo que generó el córner del 1-0. Tuvo otras chances y definió mal: una por arriba y otra al cuerpo de Montero.

MARTÍNEZ (5). Protagonista del primer remate del partido, a los tres minutos, con un derechazo desviado. Más tarde dio un pase de gol a Rick. Y terminó el partido con un cabezazo que quedó en las manos de Montero.

DEPIETRI. Quedó dos veces de cara al gol y no pudo resolver ninguna de esas chances.

GÓMEZ. Sumó en el medio para la reacción final.

ÁNGULO. Entró por Rick en los últimos minutos y lo hizo enchufado.

DÁVILA. Conectó muy bien un centro de Ángulo, pero estaba adelantado y el 2-2 no valió.

RIO. Aporte mínimo del quinto refuerzo del equipo en la temporada.









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