Talleres, sin claridad y con ansiedad, tropezó ante Boca y dejó pasar una chance clave en la recta final
El equipo que dirige Tevez cayó 1-0 en el Kempes ante un Boca mixto y resignó más que tres puntos: perdió terreno en la Zona A y evidenció límites futbolísticos justo cuando debía consolidarse entre los clasificados.
El mundo Talleres quedó en modo derrota. No fue una caída más la sufrida este jueves en el Kempes. Fue una de esas que obligan a mirarse al espejo, a revisar certezas que parecían firmes y que, en apenas 90 minutos, se desdibujaron. Boca le recordó, con la contundencia de los equipos grandes, que las concesiones se pagan caro. Siempre.
El 0-1 en el estadio Mario Alberto Kempes dejó una marca más profunda que el resultado. El gol de Adam Bareiro fue la diferencia concreta, pero también el símbolo de una historia que se repite: la eficacia de uno frente a la falta de resolución del otro. Talleres había construido una identidad apoyada en su solidez y en una cierta confiabilidad en ambas áreas. Esta vez, nada de eso alcanzó.
No es la primera advertencia. El recuerdo del cruce por el Clausura pasado, cuando Boca lo eliminó con un 2-0 en la Bombonera, vuelve como eco incómodo. Aquella vez, el equipo conducido por Claudio Ubeda golpeó en sus primeros aciertos. Esta vez, la historia fue más ajustada en el marcador, pero igual de contundente en su mensaje: a este nivel, perdonar es condenarse.
Talleres llegaba en zona de clasificación, instalado en el quinto puesto de la Zona A, con una sensación de crecimiento sostenido. Sin embargo, la derrota lo desplazó y permitió que su rival directo lo supere en la tabla.
Un escenario inesperado en un momento donde cada punto empieza a pesar el doble. La oportunidad de afirmarse entre los que avanzan quedó diluida en una noche en la que faltó claridad y sobró ansiedad.
El contexto parecía ideal. El equipo de Carlos Tevez había recuperado piezas importantes en ofensiva como Diego Valoyes y Valentín Depietri. Esperaba por la vuelta de Bruno Barticciotto y apenas tenía dos ausencias: Matías Gómez, por lesión, y Giovanni Baroni, convocado al Sub 17. Con variantes y nombres disponibles, el panorama invitaba a dar un paso adelante. Pero no ocurrió.
Talleres y sus problemas
El problema no fue sólo la falta de gol, sino la ausencia de respuestas colectivas. Talleres intentó modificar su estructura ofensiva, pero terminó recurriendo a un esquema más directo, con extremos abiertos y sin una referencia clara en el área. Apostó a los desbordes de Rick y Valoyes, sumó a Ronaldo Martínez, pero nunca logró transformar esas intenciones en situaciones concretas.
En ese contexto, Franco Cristaldo volvió a quedar demasiado solo en la generación. Es el conductor natural, el que piensa el juego, pero necesita socios que lo acompañen y potencien. Sin conexiones claras, el equipo se volvió previsible, y Boca encontró el escenario ideal para sostener su ventaja sin sobresaltos.
Más marco que juego. Previsible y sin ideas, las claves de un Talleres que dejó pasar una gran chance
El equipo que dirige Carlos Tevez perdió este jueves de local frente a Boca porque careció de ideas y mostró falencias en su juego en un partido que tuvo más marco afuera que fútbol adentro.
Talleres perdió este jueves en un Kempes repleto frente a Boca un partido en el cual presentó carencias en su juego y así no pudo aprovechar una posibilidad de prenderse bien arriba en la tala de la Zona A del Torneo Apertura. La derrota de la "T" fue previsible, le faltó juego y cambió tarde para intentar lograr ese resultado y esa ratificación de certezas que necesitaba.
Previsible y sin ideas en Talleres y Boca
Talleres y Boca armaron un partido chico durante un largo rato. La historia del marco más grande que el cuadro se prolongó más de la cuenta. Entre las carencias de juego y de sorpresa de Talleres y el conformismo de Boca, se hizo un encuentro muy lejano a la expectativa de un estadio con 57 mil personas y con ambas hinchadas en un hecho excepcional.
Los arranques de un Rick sin final y un tiro bombeado de Schott, por un lado, el tiro de Aranda que exigió a Herrera y un cabezazo de Bareiro, que rebotó en Catalán y salió apenas alto, por otro, fueron lo más entretenido en ese partido previsible. Talleres no llegó, pero tampoco tuvo juego. Cristaldo estuvo muy solo, lejos de Galarza, sin que hubiera alternativas.
Cambios y aciertos en Talleres y en Boca
Tevez mandó a la cancha a Sforza; luego, a Dávila y a Valoyes. Úbeda metió a Paredes, quien marcó diferencias, y a Ascacíbar, pero el partido cambio en un descuido de Talleres.
Aranda recibió a espaldas del doble cinco albiazul, el pase fue para Merentiel y la habilitación fue justa para Bareiro que hizo un pase a la red. No hubo más diferencias. Talleres tampoco pudo vulnerar a Brey con Valoyes y Dávila. Un cabezazo de Depietri contenido por el arquero xeneize resultó lo más peligroso. Fue un choque permanente. Boca hizo un negocio grande con una mínima inversión.

















