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domingo, 1 de marzo de 2026

Apertura 2026- Fecha N°8 - Talleres 0 Vs. San Lorenzo 0

 


Talleres y San Lorenzo empataron 0-0 en el Kempes: dominio sin premio para la “T”


El empate sin goles entre Talleres de Córdoba y San Lorenzo de Almagro dejó sensaciones encontradas en el estadio Estadio Mario Alberto Kempes. El equipo cordobés fue el que más buscó el triunfo durante los 90 minutos, generó las ocasiones más claras y tuvo mayor iniciativa ofensiva, pero volvió a encontrarse con un problema que se repite en el campeonato: la falta de eficacia en los metros finales.

El 0-0 final reflejó un partido intenso y disputado, aunque con pocas emociones frente a los arcos. Mientras Talleres intentó imponer condiciones desde el inicio, San Lorenzo apostó a un planteo más cauteloso, priorizando el orden defensivo y esperando alguna oportunidad para salir de contraataque.




Un inicio con protagonismo de Talleres


Desde el comienzo del partido, Talleres intentó hacerse dueño del ritmo del juego. Con presión alta y circulación de pelota en campo rival, el conjunto cordobés buscó instalarse en terreno azulgrana y generar peligro cerca del área visitante.

Durante los primeros minutos, la “T” mostró iniciativa y logró aproximarse al arco defendido por San Lorenzo en varias oportunidades. Sin embargo, esas llegadas no lograron transformarse en situaciones realmente claras de gol.

San Lorenzo, por su parte, se mostró ordenado en defensa y apostó a mantener las líneas compactas. El equipo visitante evitó desordenarse y buscó aprovechar cualquier espacio para lanzar ataques rápidos, aunque tampoco logró generar demasiadas chances.




Un partido parejo y muy disputado


A medida que avanzaba el encuentro, el partido se volvió más equilibrado. San Lorenzo logró acomodarse mejor en el campo y comenzó a disputar la posesión del balón con mayor intensidad.

El desarrollo del juego se concentró en la mitad de la cancha, donde ambos equipos lucharon por el control. Las interrupciones, las faltas tácticas y la presión constante hicieron que el ritmo del partido se volviera más trabado.

Talleres seguía siendo el equipo con mayor intención ofensiva, pero le costaba encontrar los espacios necesarios para romper la defensa azulgrana. Cada intento chocaba con un bloque defensivo bien organizado que evitaba dejar huecos.




Las situaciones que no terminaron en gol


A lo largo del partido, Talleres tuvo algunas aproximaciones interesantes, especialmente en el segundo tiempo, cuando el equipo local intentó aumentar la intensidad en busca del triunfo.

En varios momentos, el público del Kempes se ilusionó con que el gol podía llegar. Sin embargo, la falta de precisión en los últimos metros y la solidez defensiva de San Lorenzo terminaron frustrando esos intentos.

San Lorenzo también tuvo algunas aproximaciones aisladas, generalmente a partir de transiciones rápidas o jugadas de pelota parada, pero tampoco logró inquietar demasiado al arquero de Talleres.

Con el correr de los minutos, el empate parecía cada vez más probable.




Un cierre con frustración para el equipo local


En los minutos finales, Talleres intentó un último esfuerzo para quedarse con la victoria. El equipo adelantó sus líneas y buscó presionar aún más cerca del área rival.

Sin embargo, el orden defensivo de San Lorenzo volvió a imponerse. Cada centro o intento de penetración fue despejado por la defensa visitante, que se mantuvo firme hasta el final.

El pitazo final confirmó el empate sin goles, un resultado que dejó sensaciones distintas en cada equipo. Para San Lorenzo, sumar un punto fuera de casa puede considerarse positivo. Para Talleres, en cambio, quedó la sensación de haber dejado escapar una oportunidad de ganar frente a su público.




Lo que deja el empate


El 0-0 en el Kempes dejó varios aspectos para analizar. Por un lado, Talleres volvió a demostrar que puede dominar el desarrollo de un partido y generar situaciones, pero también evidenció dificultades para concretar esas oportunidades.

San Lorenzo, en cambio, mostró solidez defensiva y logró neutralizar gran parte del juego ofensivo del equipo cordobés.

En términos de tabla, el empate permite que ambos equipos sumen un punto, aunque seguramente el resultado deja más interrogantes que certezas para el conjunto local, que esperaba aprovechar la localía para quedarse con los tres puntos.




Un torneo que sigue abierto


El campeonato todavía tiene muchas fechas por delante, y tanto Talleres como San Lorenzo buscarán mejorar su rendimiento en los próximos compromisos.

Para la “T”, el desafío será encontrar mayor contundencia en ataque y transformar su dominio en goles. Para el equipo azulgrana, el objetivo será seguir sumando puntos y mantener la solidez defensiva que mostró en Córdoba.

Lo cierto es que el empate en el Kempes dejó un partido intenso, muy disputado y con momentos interesantes, aunque sin la emoción que siempre aportan los goles.








sábado, 12 de julio de 2025

Clausura 2025 - Fecha N°1 - Talleres 1 Vs. San Lorenzo 2 - Todo Sigue Igual de Mal

 



Debut y derrota. San Lorenzo le ganó a Talleres sobre el final, en el debut de Tevez, y estas son las claves

A falta de cinco minutos un gol en contra de Juan Portilla le dio la victoria al Ciclón.

Talleres vio escapársele un punto en el Kempes sobre el final, cuando un gol en contra de Juan Portilla a cinco del cierre del encuentro le dio el 2 a 1 a San Lorenzo que se quedó con las unidades en juego.

Estas son las clave de la derrota albiazul:


Un PT que arrancó mal, pero terminó bien

Carlos Tevez apostó al poner tres volantes ofensivos, Botta, Reynoso y Sequeira, con la idea de jugar con tres habilidosos que le dieran posesión y asociación. El gol tempranero del Ciclón por el error de Rodríguez dio vuelta todo: el juego se horizontalizó demasiado, no hubo verticalidad, ni duelos ni uno contra uno en ataque y rápidamente Girotti comenzó a fastidiarse porque la pelota no le llegaba.

Había poca y escasa marca en el medio con Portilla y Galarza, con lo que la pelota se filtraba muy rápido entre las líneas de Talleres, exponiendo a un lateral derecho como Schott a jugar en el otro costado y a Matías Gómez, que no es lateral derecho, a jugar en un puesto que no le es natural. Y lo terminó haciendo de una gran forma.

Pero en tiempo de descuento, y como premio a la insistencia de su equipo de ir hacia el arco contrario, sin claridad por cierto, Sequeira inició, continuó y terminó una jugada asociada con Rubén Botta, y con un zapatazo desde afuera logró empatar un partido que le presentaba cuesta arriba a la “T”.


Cambios que ayudaron, pero no alcanzaron

Tevez detectó que Botta no estaba físicamente para jugar por la banda y a los 15m decidió reemplazarlo por Angulo, que entró en otro ritmo y poniendo la quinta velocidad. Después hizo lo propio con Sequeira y Reynoso, apostando por Nahuel Bustos y Ortegoza. El equipo perdió algo de ímpetu, pero lució más equilibrado y tranquilo.

Lucía más entero que San Lorenzo, pero perdió claridad para generar juego y San Lorenzo cerrándose en el retroceso le fue obstruyendo los caminos al gol.

Parecía que el empate le iba a calzar bien a ambos, pero en una contra del Ciclón, Galarza cometió una falta sobre la izquiera del ataque, vino el tiro libre al corazón del área que nadie de la defensa albiazul saltó para despejar y Herrera, de cabeza, marcó el segundo, que finalmente resultó el del triunfo de San Lorenzo.


Falta conocimiento y trabajo

La derrota duele como tal, pero evidencia que Tevez tiene mucho por trabajar por delante para conocer a un plantel al que apenas tuvo tiempo de tomarle las huellas digitales.

Tiene que ir conociendo a cada jugador y las soluciones que pueden aportar, porque no pareció atinado arrancar el partido con tres volantes ofensivos con forma de enganches. Habilidosos que no le dieron asociación y juego fluido al equipo, salvo cuando Sequeira se encendía más por actitud individual que por entendimiento colectivo.

Un equipo que siguió desconectado y con las mismas fallas con las que terminó el torneo pasado. Será un trabajo duro el que tendrá por delante el Apache.





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lunes, 26 de mayo de 2025

Copa de la Liga 2025 - Resultados de las Semifinales

 



Sábado 24 de mayo

Independiente 0 (5) – 0 (6) Huracán 

Árbitro: Hernán Mastrángelo

Árbitro asistente 1: Maximiliano Del Yesso

Árbitro asistente 2: Facundo Rodríguez

Cuarto árbitro: Nicolás Lamolina

VAR: Héctor Paletta

AVAR: Ezequiel Brailovsky


Domingo 25 de mayo

San Lorenzo 0 – Platense 1

Árbitro: Leandro Rey Hilfer

Árbitro asistente 1: Juan Pablo Belatti

Árbitro asistente 2: Pablo González

Cuarto árbitro: Andrés Gariano

VAR: Lucas Novelli

AVAR: José Castelli





sábado, 25 de enero de 2025

Copa de la Liga 2025 - Fecha N°1 - San Lorenzo 1 Vs. Talleres 0 - El Peor Comienzo Posible

 






Resumen

Sábado 25 de enero del 2025, comienzo de un nuevo año siguiendo a Talleres, ha sido un enero bastante extenso caracterizado por problemas de salud y familiares, sumados al hecho de vivir día tras día en la “republiqueta bananera” de Milei y compañía, mientras que una gran parte de la sociedad esta convertida en una masa anestesiada, mas preocupada por lo que pasa con la China, Wanda e Icardi.

Así estamos, como el culo, pero hoy juega Talleres.

Talleres jugó mejor que San Lorenzo, el local y autoproclamado entre los 5 grandes del futbol argentino, este último sostuvo un juego mezquino, propio de equipos chicos que pretenden no descender, pese a ello se llevaron un premio demasiado grande para lo demostrado.

A Talleres le faltó el gol, tuvo varias situaciones, pero ninguno la mando a guardar y el local tuvo menos situaciones y logro el gol, este era el típico partido que ya vimos mil veces, en el que Talleres, pese a jugar mejor, pierde por errar los goles, por un descuido o por una boludez. Típico partido de momentos históricos del club en el que estábamos rezando hasta ultimo momento por no descender. Esto ya lo vimos antes y no queremos tener que repetirlo.

No depende de nosotros, dependen de los jugadores y los directivos, más precisamente del presidente Fassi, quien el año pasado, como todos los años, prometió traer cuatro jugadores de jerarquía, en su defensa podemos decir, con sarcasmo, que no se refirió al tipo de jerarquía de los futuros refuerzos.

Por ser el primer partido lo aguantamos, queremos ser positivos respecto de lo que se viene.

Pero jugando así es imposible.


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miércoles, 25 de septiembre de 2024

Historia del fútbol argentino, por Juvenal. Capítulo X (1946–1950)

Con Farro, Pontoni y Martino llega la hora de San Lorenzo. Con Di Stéfano, un River distinto vuelve a salir campeón. Argentina reina en Sudamérica. Huelga y éxodo. Racing comienza su tricampeonato.


El público de San Lorenzo festeja el campeonato 1946.


1946: La hora de San Lorenzo


1946.Alfredo Di Stéfano, a los 20 años, en cancha de Huracán
 viendo un partido preliminar.
Ese año River lo cedió a préstamo al Globito de Parque Patricios.


Fue una espera larga pero tuvo su premio. Cuando en 1945 los dirigentes contrataron a René Pontoni y a Farro la intención estaba clara: San Lorenzo quería entreverarse en la conversación por el campeonato que, a lo largo de la década, parecía restringida a River y Boca. En general, hubo poco movimiento en el mercado de compra y venta. River, por ejemplo, no gastó un solo peso. Es más, cedió en préstamo a Huracán a un centrefoward que tenía como característica su pique y su inalcanzable velocidad: Alfredo Di Stéfano. Boca buscó en el uruguayo José Vázquez el reemplazante de Severino Varela, pero estos dos uruguayos lo único que tenían en común era la nacionalidad. De Central Córdoba de Rosario llegó Gregorio Pin, un puntero izquierdo. Racing, en cambio, comenzó a pensar en el futuro: compró al arquero Ricardo, a Yebra y a Rubén Bravo, todos de Rosario Central. Trajo al arquero Favalli, a Juan Carlos Fonda, de Platense, a Nicolás Palma, de Estudiantes.

El acontecimiento del año lo constituyó el regreso a River de José Manuel Moreno. Ese día, el 28 de julio (13' fecha) se vendieron 30.000 entradas en la cancha de Ferro para ver River-Atlanta (los socios de Ferro y Atlanta no pagaban). El público no encontró lugar, derribó los alambrados y el partido terminó jugándose con ellos en el campo. Ganó River 5 a 1 y, como correspondía, Moreno —que tras su paso por México ya era "el Charro"— respondió a tanta expectativa convirtiendo tres goles.


Golazo del "Charro" Moreno ante la impotencia de los jugadores de Newell´s.


Por otra circunstancia similar, exceso de público, se suspendió el 8 de setiembre el partido entre Chacarita Juniors y Boca, en San Martín. Allí se habían vendido 29.867 entradas —record absoluto para esa cancha hasta hoy—, el partido se estaba jugando con público adentro del campo de juego pero cuando Boca se puso en ventaja 2 a 1 la avalancha se hizo incontrolable y Bartolomé Macías, el referee, suspendió el partido. Otro acontecimiento singular se vivió en Rosario, cuando hinchas de Newell's estuvieron muy cerca de linchar, en el Parque Independencia, al árbitro Cossio, que dirigió contra San Lorenzo. Ocurrió que, con el partido 2 a 2, Cossio anuló un gol de Newell's convertido por el puntero izquierdo Moyano y en la jugada siguiente Nieres, centrehalf, venció a su propio arquero cuando los simpatizantes rosarinos todavía estaban protestando. Faltaba medio minuto de juego, el público entró a la cancha y después esperó la salida del juez, que se salvó de milagro. También en 1946, el 1° de diciembre, Racing jugó por última vez en su estadio de madera. Perdió con Rosario Central 6 a 4 y los jugadores académicos que pisaron por última vez el viejo césped fueron: Ricardo; Yebra y Palma; Fonda, Strembel y Calzone; Danza, Di Pace, Bravo, Carrera y Sued.

San Lorenzo campeón 1946. La vuelta olímpica la dieron los jugadores y una multitud que colmó la cancha de Ferro y luego prosiguió la fiesta en Almagro y Boedo.


Los méritos del San Lorenzo campeón del '46 son muy fáciles de explicar: convirtió 90 goles, a un promedio de tres por partido. De esos 90 goles 20 fueron obra de Pontoni, mientras Farro y Martino colaboraron con 18 cada uno. Esto también da indicios del juego que desplegaban. Ninguno se estacionaba, los tres bajaban para iniciar el juego desde el medio campo, y si Farro era el fogonero, Pontoni y Martino tejían combinaciones con una precisión absoluta. Pontoni fue uno de los jugadores más elegantes del fútbol argentino, dotado de una riqueza técnica excepcional para dominar y manejar la pelota. Martino también fue un superdotado. Con Antuña o Imbelloni en la punta derecha y Silva o Francisco De la Mata en la izquierda, resultaron realmente temibles.


Fútbol de oro. Armando Farro, René Pontoni y Rinaldo Martino formaron un terceto
de alto nivel futbolístico y de eficacia notable.


Los apuntalaba una defensa firme. Blazina, húngaro de nacimiento, fue un arquero sin nervios. Basso, un zaguero de una capacidad técnica notable. Vanzini y Colombo marcaban las puntas y el vasco Zubieta y Greco eran los fogoneros, en el medio campo. San Lorenzo le sacó cuatro puntos de ventaja a Boca y Mario Boyé fue el goleador del año con 24 tantos.

 

El Ciclón en Europa

Todo el prestigio que aún mantiene el nombre de San Lorenzo en España y Portugal se lo debe a ese equipo campeón de 1946. Sucedió que, catorce días después de la consagración viajaron a Europa para jugar diez partidos en un mes y medio.


San Lorenzo es saludado con entusiasmo en uno de los partidos en suelo español.


El equipo debutó el 22 de diciembre en Madrid, venciendo al Atlético Aviación por 4 a 1. El día de Navidad perdieron ante el Real Madrid 4 a 1. El primero de enero de 1947 en Barcelona, derrotaron al Combinado Español por 7 a 5; el 5 de enero empataron con el Bilbao 3 a 3; el 16, vencieron en Madrid a la selección española; el 22, igualaron con Valencia 1 a 1 y el 26 con La Coruña 0 a 0. Pasaron a Portugal y le ganaron 9 a 4 al Oporto y 10 a 4, en Lisboa, a la selección portuguesa. Volvieron a España y el 6 de febrero se despidieron con un 5 a 5 ante el Sevilla. En síntesis: jugaron 10 partidos, ganaron 5, empataron 4 y perdieron 1. Convirtieron 46 goles y le hicieron 28. Como en la Argentina, Pontoni y Martino, con 12 tantos cada uno, fueron los goleadores.


Blazina, el arquero del San Lorenzo campeón en 1946, retiene un centro con seguridad.


1947: Otro River, el mismo campeón

La temporada de 1947 comenzó con una "revolución" protagonizada por Atlanta. Por primera vez un chico pretendió vestirse como grande y se dio el lujo de comprar a dos hombres de la ex Máquina de River: Adolfo Pedernera, por quien se pagó el precio record de 140.000 pesos, y el "Mono" Deambrosi. Ellos fueron parte de los 12 futbolistas adquiridos a comienzos de la temporada con una inversión de 550.000 pesos (un obrero ganaba 150 por mes). Entre otros cracks pasaron a los "bohemios" Soriano, arquero de River; Higinio García y Strembel, de Racing; Antuña, el wing derecho de San Lorenzo, y dos cracks uruguayos: el negro Burgueño y Artigas.


Pedernera en Atlanta con Pontoni de San Lorenzo.


Con ellos, más el árbitro Bartolomé Macías como técnico, se fue al descenso en el último partido cuando River, ya consagrado campeón, lo iba derrotando 1 a 0 en la antigua canchita de Villa Crespo. Ocurrió que a los 31 minutos del segundo tiempo el público agredió a Di Stéfano, que había sido el autor del gol, y el referí Dottori suspendió el partido que, después, fue dado por terminado por el Tribunal de Penas.

Ese mismo año dejaron de jugar tres "monstruos": Arsenio Erico, que estaba en Huracán; Ernesto Lazzatti, poniendo fin a 13 años en la primera de Boca, y Jorge Alberti, un extraordinario zaguero de Huracán y de las selecciones argentinas que era el único futbolista que se mantenía jugando desde 1931, año de la instauración del profesionalismo. Además, el 7 de setiembre Huracán inauguró su nuevo estadio con un triunfo sobre Boca por 4 a 3. El primer gol lo hizo Ferreyro a los 15 minutos.


River Plate campeón de 1947, igualando la notable producción goleadora de San Lorenzo en 1946:
90 impactos, a razón de tres por partido. De pie: Norberto Yácono, Ricardo Vaghi, Néstor Grisetti,
Luis Ferreira, Néstor Raúl Rossi. José Ramos, Pepe Minella (DT). Sentados: Hugo Reyes,
José Manuel Moreno, Alfredo Di Stéfano —goleador con 27 tantos—, Angel Labruna, Félix Loustau, Francisco Rodríguez.


River fue campeón con seis puntos de ventaja sobre Boca, con una campaña basada en el gran poder ofensivo, ya que, como San Lorenzo el año anterior, sumó 90 goles, a tres de promedio por partido. Con la defensa habitual: Grisetti, Vaghi y Ferreyra; Yácono, Rossi y Ramos, incorporó a un buen ex wing de Racing, Reyes, para completar con Moreno, Di Stéfano, Labruna y Loustau su ataque demoledor. Fue otro River. Di Stéfano, entonces, era sólo velocidad y definición, muy lejos todavía del jugador total en que después se convertiría, y muy distante, como estratega, de Adolfo Pedernera. Pero su importancia quedó reflejada en los 90 goles que señaló su equipo y en los 27 que lo convirtieron a él en el goleador del campeonato, cuatro más que los marcados por René Pontoni.


1947. Gol de cabeza de Alfredo Di Stéfano, jugando en River, a Rosario Central. Superando al arquero Quatrocchi.


La aparición de Alfredo Di Stéfano produjo en River una variante táctica que luego aplicaron otros equipos: la doble punta de lanza, que completaba Angel Labruna. Durante todos los años del '40 la mayoría de los conjuntos se habían aplicado al sistema que creó el inglés Herbert Chapman, después de la modificación del offside: la WM, que en el medio campo dibujaba un cuadrado entre los dos volantes de apoyo y los dos entrealas de enlace que muchos calificaron como "cuadrado mágico" porque ahí se "fabricaba" el fútbol. La introducción de la táctica de la WM en la Argentina se produjo a comienzos de la década, a través de San Lorenzo 1941, con Oscar Tarrío como back centro, equivalente al "centrehalf policía" del sistema creado por Chapman en el Arsenal de Londres.


Los años de vacas gordas

Argentina participó en cinco de los seis Sudamericanos que se jugaron en los años cuarenta (no intervino en el organizado por Brasil en 1949). De los cinco ganó cuatro —todos, invicto— y en el restante (1942, en Montevideo) perdió el único partido de los 27 que disputó en los cinco torneos. Ese único partido perdido (contra Uruguay 1 a 0) también significó para Argentina el único título Sudamericano que se le escapó en la década. De aquellos 27 partidos se ganaron 23 y en tres oportunidades hubo un rival que se llevó el empate, curiosamente el mismo: Chile. Los delanteros argentinos convirtieron 98 goles y a su defensa le marcaron 22.


El team argentino del Sudamericano 1945. Fogel, Yebra, Dezorzi, Ricardo,
los cuales fueron hasta 1944 de Rosario Central,junto con Perucca y Pontoni,
que vestían la camiseta de Newell´s.


Hasta 1942 los sudamericanos se definían entre Argentina y Uruguay. El partido entre ellos era el decisivo. Por eso Argentina fue campeón en 1941 (en Chile) cuando ganó 1 a 0 con gol de Sastre, y Uruguay en 1942, cuando el 1 a 0 fue a su favor (gol de Zapirain). El mismo resultado, 1 a 0 y nuevamente a favor de Argentina, se dio en 1945 (en Chile) con un gol espectacular de Rinaldo Martino —por el ángulo difícil desde donde lo ejecutó— que fue calificado, y así pasó a la historia, como "el gol de América".


Así fue “el gol de América” de Rinaldo Martino: arrancó y eludió a Sarro. Salieron a marcarlo
Obdulio Varela y Tejera, los gambeteó a los dos. Se abrió hacia la izquierda y amagó hacerle un pase
a Ferraro, el centrodelantero argentino. Lo usó como distracción, porque ya había visto la posición del arquero. Simuló un centro
y la colocó de chanfle por arriba de la cabeza de Máspoli, desde una posición incómoda sobre el lado izquierdo (Foto).


Ese año apareció Brasil como una gran potencia, a favor de una delantera excepcional integrada por Teusorinho, Zizinho, Heleno, Jair y Adhemir, que la representaría durante todo un quinquenio, hasta el Mundial de 1950, con la única modificación de Adhemir por Heleno y la entrada de Chico como wing izquierdo. En Chile, Brasil venció a Uruguay, resultado que repetiría un año después en Buenos Aires. Eso le valió llegar con posibilidades a la final con Argentina (1946). Fue un partido durísimo, Chico fracturó a Salomón, hubo una suspensión de cincuenta minutos y finalmente Argentina venció 2 a 0, con dos goles de Tucho Méndez.


ARGENTINA CAMPEON SUDAMERICANO 1946. El equipo que venció a Brasil y se consagró campeón
: Guillermo Stábile (DT), De la Mata, Méndez, Pedenera, Labruna, Loustau (arriba). Salomón, Sobrero, Fonda, Strembel, Vacca (arquero) y Pescia.
Mezcla exacta de calidad


Brasil no concurrió al Sudamericano de 1947 que se jugó en Guayaquil y entonces la definición se limitó a los rivales rioplatenses. Y ganó otra vez Argentina: 3 a 1, con dos goles de Méndez y uno de Loustau.


La huelga del '48

El domingo 31 de octubre de 1948 se jugaba la 25° fecha del Campeonato y durante el transcurso de los partidos, como lo había dispuesto Futbolistas Argentinos Agremiados, los jugadores hicieron un paro simbólico como protesta ante los clubes que no acataban los fallos del Tribunal Arbitral sobre el dinero que le debían a los futbolistas. El Consejo Directivo de la AFA había prevenido que si se efectuaba ese paro serían suspendidos los campeonatos profesionales. Y así lo hicieron, al domingo siguiente no hubo fútbol.

Cuando se produjo esta situación sólo faltaban cinco fechas para la finalización del torneo. Racing, primero, tenía 35 puntos, Independiente 34, River 31 y Estudiantes 31. Todos ellos tenían posibilidades de alcanzar el título. Ultimo estaba Banfield con 15, tres menos que Lanús.

En determinado momento —habían pasado diez días del último domingo con fútbol—, se acordó reanudar los torneos "en homenaje a los aficionados", pero poco después la AFA cortó sus negociaciones con FAA. Como respuesta, los agremiados declararon la huelga general. Frente a esa situación los dirigentes de la AFA dispusieron seguir el campeonato con jugadores amateurs. Con ellos se jugaron las cinco fechas que restaban. Esta definición irregular dio por campeón a Independiente con 41 puntos, segundo River con 37. Racing decidió no presentar su equipo en las dos últimas fechas. Ultimo finalizó Gimnasia, con 20 puntos, pero la AFA dispuso la suspensión del descenso.


Pipo Rossi, Di Stéfano y Pedernera se fueron a jugar a Colombia en 1948.


El conflicto se prolongó durante seis meses. La AFA estableció un sueldo máximo de 1.500 pesos por mes (un obrero ganaba $ 175.-) frente a la posición de los jugadores que pretendían un contrato libre, es decir, determinar directamente con sus clubes las remuneraciones. En estas condiciones, la primera fecha del campeonato de 1949 se jugó con amateurs y los muy pocos jugadores profesionales que acataban las condiciones impuestas por la AFA.

La solución definitiva se produjo el martes 4 de abril de 1949 en una reunión efectuada en el palacio de Correos y Comunicaciones, donde el titular de esa cartera, Oscar Nicolini, quien a la vez era también presidente de la AFA, firmó con Oscar Basso, zaguero de San Lorenzo y presidente de Agremiados, un acuerdo al que se arribó porque la AFA concedió reconocer la personería gremial de los futbolistas y reabrir el libro de pases.

En contrapartida, FAA aceptaba la imposición del sueldo máximo, una exigencia que nunca se cumplió. Tanto que se puede considerar esa fecha como la de la iniciación de la firma de contratos dobles entre clubes y jugadores.


Árbitros ingleses, delanteros escoceses

En pleno campeonato de 1948 se incorporaron a la AFA ocho árbitros británicos. En esa primera avanzada, que después se completó con otras, llegaron al país Gibbs, Hartles, Dean, Provan, Gregory, White, Cox y Brown. Después lo harían Maddison, Mackena, Berry, Crawford, Wilbrahan y Cross. Los dirigentes de la AFA pretendieron, con estas incorporaciones, purificar el aire enrarecido que se percibía en la definición de algunos partidos y calmar algunas reacciones violentas de los aficionados.

No fueron las de los árbitros las únicas importaciones de "productos no tradicionales" que se produjeron esa temporada. Newell's contrató a tres delanteros escoceses: Kilpatrick, número 8; Mac Donald (9) y Mac Callum. Debutaron el 27 de junio, en la 11° fecha, en Rosario. Ese día Newell's perdió 2 a 0 ante Gimnasia y para el 8 ese fue el primero y último partido. Mac Donald tuvo más suerte: jugó dos más, contra Lanús y Banfield, y los tres, antes de terminar el año ya estaban de regreso en Escocia.


Apoyándose en el piso, el brasileño Heleno de Freitas ensaya una chilena que dirige la pelota en dirección
no deseada. Fue en la derrota de Boca frente a Newell´s 1 a 0 en 1948. Ese año el xeneize, tuvo una campaña para el olvido.


En el mercado internacional, Boca contrató a Heleno de Freita, extraordinario centrefoward internacional de Brasil que fue un fracaso rotundo en el equipo de la ribera; a su compatriota Amalfi Yesso, que tuvo más suerte, y al peruano Gómez Sánchez. San Lorenzo, a su vez, al arquero colombiano Efraín Sánchez. Aunque el pase de Heleno marcó el record con $ 220.000 las transferencias de mayor repercusión las realizó Racing, en el mercado interno, llevándose a tres delanteros de Huracán: Salvini, Méndez y Simes, a Oroz (Estudiantes), a los zagueros Higinio García (Atlanta) y Filippo (Lanús) y al arquero Rodríguez (Lanús). Todos ellos llevaron al equipo al primer puesto que después perdieron a causa de la huelga de jugadores profesionales.


Un éxodo sin precedentes

La partida masiva de jugadores argentinos hacia el exterior que se inició en plena huelga general (1948) no tuvo precedentes ni repetición. La favoreció no sólo el conflicto sino una circunstancia fortuita: la Federación de Colombia no estaba afiliada a la FIFA y, por lo tanto, los clubes de ese país negociaron la transferencia de los jugadores directamente con ellos sin abonarle a los clubes a los que pertenecían dinero alguno. En tres años, 1949, 1950 y 1951, las instituciones argentinas perdieron a estos jugadores que se fueron en busca de lo que se llamó "el Dorado colombiano". River: Néstor Rossi, Di Stéfano, Ferreira, Rodríguez, Castagno y Fain. Huracán: Pedernera, Ferreyro y Reyes. Platense: Giúdice, Cozzi y Báez. Independiente: Mario Fernández, Arnaldo Cerviño y Castro. San Lorenzo: Perucca, Benegas, Pontoni, Rial. Rosario Central: Pérez, Villariño y Mur. Atlanta: Feliciani, Masciarelli, Ottagio y Pellegrino. Gimnasia: Walter y Mourin. Lanús: Pairouex. Quilmes: Amándola y Cerioni.


Millonarios de Bogotá. 7 argentinos, 1 uruguayo, 1 peruano, 1 paraguayo y 1 colombiano. Arriba: Reyes, Di Stefano, Pedernera, Baez, Mourin.
Abajo: Pini, Zuloaga, Soria, Cozzi, Ramírez y Ross


A Italia se fueron Basso, Martino y Aballay, de San Lorenzo; Santos, de Rosario Central; Mario Boyé, de Boca, y Roberto Alarcón, de Gimnasia y Esgrima. A Uruguay, Hobberg, delantero de Rosario Central que después se nacionalizó y defendió la celeste en el Mundial de 1954, en Suiza.


Un gran aliado: la radio

Lejos de imaginar que alguna vez, la televisión y el video nos pondrían en pantalla los partidos que se juegan en los más remotos estadios, el fútbol encontró en la radio el gran medio de difusión. El primer partido relatado fue el de Argentina-Uruguay de 1924, en la voz de Horacio Martínez Seeber, un radioaficionado que un ario antes transmitió, para el diario Crítica, la pelea entre Dempsey y Firpo, desde Nueva York. El primer especialista en fútbol se llamó Roque Sillitti y comenzó a relatar, por radio Prieto, en 1926. Su voz trajo a Buenos Aires el desarrollo del primer Mundial que se jugó en Montevideo en 1930. A partir de Seeber y Sillitti se sucedieron hasta fines de los años cuarenta una serie de grandes relatores de estilos disímiles, como los del Lalo Pelliciari, Fioravanti, Luis Elías Sojit y Alfredo Aróstegui, por ejemplo. Y comentaristas de la categoría de Hugo y Julio César Marini, Horacio Bessio, Jorge Paz, Américo. Barrios, Raúl Peire, Damián Cané, Enzo Ardigó. Borocotó y Félix Daniel Frascara.


Borocotó, célebre por sus columnas en El Gráfico,
también fue un pionero en la radio.


Racing rompe el maleficio

Racing era el único de los clubes grandes que todavía no se había consagrado campeón en la era profesional. Se le dio en 1949. En las 34 fechas del torneo le sacó seis puntos de ventaja a River y Platense, que compartieron el segundo lugar, puesto que disputaron en dos encuentros que ganó River (2 a 1 y 4 a 0). El equipo titular de Racing fue: Rodríguez; Higinio García y Palma; Fonda, Rastelli y Gutiérrez; Salvini, Méndez, Rubén Bravo, Simes y Sued. En la práctica, casi un seleccionado (Además, Guillermo Stábile era el técnico) porque se integró contratando a otros clubes sus mejores jugadores. Los goleadores del año fueron Simes (Racing) y Pizzuti (Banfield), con 26 tantos.


Los "astros" del elenco: Rubén Bravo hace las veces de fotógrafo para registrar las sonrientes caras
de Llamil Simes y Tucho Méndez. La "tripleta" central del ataque académico constituyó una de las más altas expresiones futbolísticas de 1949.


Lo curioso de ese campeonato fue que Boca Juniors, reforzado con jugadores de la categoría de Juan José Ferraro, por quien se le pagó a Vélez el precio record de 500.000 pesos y por la pareja izquierda de Chacarita Juniors que integraban Campana y Búsico, terminó en el último puesto al finalizar la primera rueda y recién se salvó del descenso en la última fecha, al ganarle 5 a 1 a Lanús. Ese triunfo histórico lo consiguió el 8 de diciembre, con este equipo: Vacca; Marante y Bendazzi; Sosa, Grecco y Pescia, Espinoza, Joaquín Martínez, Ferraro, Campana y Búsico. Los goles fueron convertidos por Campana (2), Espinoza, Martínez y Ferraro. El desconcierto fue tan grande que, en determinado momento del torneo, Boca jugó cuatro partidos consecutivos integrando su equipo con 25 jugadores diferentes.


Equipo de Racing que venció a Boca Juniors por 2 a 1, conquistando el título de 1949. De pie: Fonda, Stábile, García, Rodríguez, Rastelli, Palma y Gutiérrez. Agachados: Salvini, Méndez, Bravo, Simes, Sued y D'Amico, preparador físico.


Una curiosidad: el 15 de junio de 1949, la AFA dispuso que los jugadores de campo (el arquero estaba exceptuado), se numeraran del 2 al 11, comenzando con el zaguero derecho y terminando con el wing izquierdo. La medida se puso en práctica al jugarse la novena fecha, el 26 de junio. La determinación se tomó a propuesta de los árbitros británicos, y en el Mundial del año siguiente, que se disputó en Brasil, alcanzó su extensión internacional.

El calvario que vivió Boca hasta la última fecha fue más prolongado para Huracán, que al ganarle 1 a 0 a Banfield, con gol de Trejo, alcanzó el puntaje de Lanús y el derecho a desempatar en dos partidos (que se hicieron cuatro) la posibilidad de quedarse en primera categoría. Huracán le ganó a Lanús el primer desempate 1-0 en cancha de San Lorenzo y perdió el segundo, por 4 a 1, en Independiente.


La vuelta de honor. Terminado definitivamente el encuentro Racing - Boca, en el estadio de Brandsen y Del Crucero
 — que fué la cancha utilizada por Racing durante el año, — los flamantes campeones reciben la ovación del público.


El tercero, en San Lorenzo, se suspendió cuando estaban 3 a 3 y los jugadores del "globito" se retiraron de la cancha en protesta por la anulación de un gol. La AFA, en insólita decisión, determinó la realización de un cuarto partido, en River. Esta vez iba ganando Huracán 3 a 2 cuando se retiraron los jugadores de Lanús, en protesta por la no sanción de un penal a su favor. De acuerdo al cercano precedente se esperaba que la AFA ordenara un nuevo partido, pero esta vez la determinación de sus dirigentes fue dar por finalizado el encuentro con la victoria de Huracán que así se salvó y condenó al descenso a su rival.


Otro año académico

Las campañas del Racing Club en 1948 y 1949 tuvieron un mérito adicional: como su estadio estaba en construcción, debía jugar sus partidos como local en otra cancha. En 1948, torneo en el que iba punteando cuando llegó la huelga de profesionales, arrendó la de San Lorenzo. En 1949 fue local en la Bombonera boquense.


Simes y Sued, campeones con Racing en 1950


—Eramos visitantes todos los domingos —recordaba más tarde Tucho Méndez—. Cada quince días teníamos a dos hinchadas en contra. Y una era nada menos que la de Boca... Pero esos inconvenientes nos hicieron fuertes. Aquel Racing, además de tener grandes jugadores, estaba preparado para luchar en cualquier terreno. Por eso terminamos con 25 años de "¡Pobre, Racing!" Ahora nos tenían bronca pero ya habíamos dejado de dar lástima.

En 1950, con el mismo equipo, salvo la aparición de García Pérez en el puesto de Palma, se consagra campeón nuevamente, en esta oportunidad con ocho puntos de ventaja sobre Independiente y Boca. La vuelta olímpica la dio en su flamante estadio que inauguró el 3 de setiembre, al jugarse la 21a fecha. Esa tarde venció a Vélez 1 a 0 con gol de Llamil Simes. La diferencia con relación a los segundos demuestra la superioridad del plantel académico que no cesaba de incorporar estrellas. Esa temporada, ya en pleno desarrollo, lo hizo con Mario Boyé, al regreso de Italia. No fue el único retorno importante: también volvió José Manuel Moreno, luego de jugar en Chile. Moreno volvió a conmover a los aficionados, pero esta vez al registrar su firma para jugar en Boca Juniors.


Tapa del 22 de setiembre de 1950, Moreno en Boca.


La revancha de River fue contratar a una estrella uruguaya: Walter Gómez, por quien pagó 750.000 pesos (record). Y como correspondía a un verdadero crack, Walter Gómez marcó, en Rosario, el primer gol del campeonato al minuto de juego del partido que River le ganó a Newell's Old Boys por 2 a 0, ya que más tarde Fizel anotó el segundo.

Fue algo notable. Confirmatorio de que los elegidos se reconocen y se entienden en el acto. Antonio Vespucio Liberti, presidente Millonario, llegó al vestuario del Parque Independencia con sus dos últimas adquisiciones: Luis Ernesto Castro, tan hábil que en Montevideo lo llamaban Mandrake, y Walter Gómez. Se los presentó a sus nuevos compañeros de equipo y salieron a jugar. Antes de cumplirse sesenta segundos de juego, como si hubieran estado juntos durante varios años, Angel Labruna se fue por la izquierda, Walter Gómez lo interpretó a la perfección, entró a buscar su pase rasante y la clavó en la red.


Nace una fantástica sociedad

Era el comienzo de una sociedad futbolística que iba a durar seis años, ganando en ese lapso cuatro campeonatos. Las combinaciones de memoria entre Labruna y el artífice uruguayo, con la destacadísima participación de Félix Loustau iban a vestir de gala muchas tardes felices para la hinchada riverplatense.

El 16 de julio de ese año jugaron River y San Lorenzo por la fecha 14. River estaba 1 a 0 en ventaja, con gol de Walter Gómez, al finalizar el primer tiempo. En el intervalo, por los parlantes del estadio se anunció que Uruguay terminaba de vencer 2 a 1 a Brasil y se adjudicaba, en el Maracaná, el Mundial de 1950, al que Argentina no concurrió.


Alcides Ghiggia convierte el segundo gol uruguayo y enmudece a un país. Fue el gol del triunfo.


Al volver al campo, los jugadores, compañeros y adversarios corrieron a felicitar al "botija" uruguayo, quien fue, saludado, además, por una cerrada ovación de todos los aficionados como homenaje al fútbol uruguayo que representaba. Como si fuese una obligación la retribución inmediata, Walter Gómez convirtió otro gol antes de cumplirse el primer minuto de la reanudación del juego. River ganó ese partido 2 a 1.


Walter Gómez, uruguayo que jugó para River.


Otros tres episodios insólitos se produjeron ese año. Estudiantes contrató —sin suerte— a un técnico británico: Mac Bain. En la 19a fecha se tomaron a golpes los 22 jugadores de Vélez y Huracán, en un partido que iba ganando Vélez 3 a 1. El Tribunal, en fallo sin precedentes, suspendió a los 22 jugadores. El tercer hecho se produjo cuando Marrapodi, arquero de Ferro, denunció un intento de soborno por parte de allegados a Huracán La investigación lo comprobó pero no se castigó a Huracán porque los implicados no eran dirigentes ni socios de la institución.

Roque Marrapodi, el gran arquero de Ferro, denunció un intento de soborno pero su reclamo no prosperó.


Cuando Racing iba hacia la hazaña del tricampeonato que nadie había 1 conseguido, todavía, en veinte años de profesionalismo, la entrada general a un partido de fútbol costaba tres pesos, menos de un dólar que cotizaba a $ 3,55. Con cinco nacionales se podía cenar con champagne en el Tabarís y por centavos escuchar a las mejores orquestas de tango en el Germinal, el Marzotto o El Nacional. Otro fútbol. Otra vida. Otros tiempos.


Por Juvenal (1990).


Fuente:https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%C2%A1habla-memoria!/34852/historia-del-futbol-argentino-por-juvenal-capitulo-x-%281946%E2%80%931950%29


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