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martes, 1 de noviembre de 2022

Aquellos criollos vagos y esos ingleses locos que pateaban una pelota de cuero

 Los orígenes del futbol en Argentina


En la década de 1860 Argentina vivía una etapa de pujantes empeños, las divisiones entre unitarios y federales que durante décadas habían sido causantes de guerras fratricidas habían quedado atrás.

Un nuevo estado moderno comenzaba a organizarse en base a la constitución de 1853.

Por aquellos años el ferrocarril era visto como el símbolo del progreso indefinido de la humanidad, idea de la cual Argentina no estaba ajena.



Los mensajes corrían por los hilos del telégrafo.

La aduana nacioanl daba paso a todas las novedades de la ciencia creada en Europa y los estados unidos.

En esta corriente de progreso y novedad llegaría a ciudad de buenos aires el futbol, recién nacido como deporte con todas las de la ley.

Flores Polo Ground, primer cancha importante de Buenos Aires.


Es, precisamente en la década de 1860 a 1870 que se sucede una etapa del juego en la que participaban algunos británicos que repetían en tierra argentina lo mucho o poco que habían aprendido en su tierra natal. 
También jugaban algunos criollos, quienes con el correr de los años harían suyo el nuevo deporte.


Sociedad sportiva Argentina,  primer gran estadio que tuvo el fútbol en nuestro país


Los bosques de Palermo junto con los baldíos portuarios fueron espacios para los primeros e improvisados campos de juego.

Los equipos se formaban para cada partido y el numero de sus integrantes variaba de manera caprichosa.

El tiempo de juego tampoco estaba bien definido, lo normal, era que los partidos durasen toda la jornada, con o sin descanso y con un buen numero de jugadores de repuesto para ir cambiando a los cansados o lesionados.

La pequeña ciudad porteña, que por entonces comenzaba a perfilarse como la futura “gran aldea” se mostraba indiferente al juego.

Vagos e ingleses locos eran los protagonistas de estos primeros encuentros en suelo argentino, y el público era más bien escaso.

Inglaterra Vs. Escocia (1875) primer partido internacional de la historia.



Fuentes consultadas: 

Historia del fútbol argentino, Tomo I, Ed. Eiffel, Bs. As. 1955

Canchas y estadios de fútbol en Buenos Aires (De 1867 al presente).Leonel Contreras

Link: Canchas y Estadios de Fútbol en Bs As


lunes, 31 de octubre de 2022

Nuestro posteo más subjetivo, en respuesta a los burlistas de siempre

Para los burlistas de siempre

Hoy, siendo 30 de octubre de 2022, y siendo yo hincha de talleres, después de haber perdido esta final contra Patronato de Paraná, es que voy a despachar algunos asuntos pendientes, si algún lector se siente ultrajado después de leer mi descargo, no se sienta mal, ni mucho menos tocado en donde mas le duela, cualquier parecido con la realidad es pura casualidad (o no).



Total, en nombre del concepto ambiguo del “folklore en el futbol” hasta un imbécil que agarra una pelota y la devuelve con la mano tiene derecho a escribir, sabiendo que no entro en esa categoría, con mas autoridad me siento a la hora de poner en letras estas ideas.

Entre mis amigos de Facebook y wasap hay algunos que son de belgrano, otros de instituto, y unos poquitos de Racing de Córdoba, ahora están posteando sus burlas y memes, total es gratis y piensan que compartiendo fotos que ya fueron pensadas por unos pocos van a tener el mismo nivel de inteligencia y gracia.

Sus memes compartidos o muchas veces hechos de print de pantalla, a esta altura no da gracia, no da bronca, quien escribe tiene algo de vida y sabe que hay cosas mas importantes que perder una final, y mucho menos ante un equipo que jugo como equipo “chico”, al pelotazo, pegando como caballos (Lo que quizás sean), equipo que hizo un gol, como se dice en el argot que ustedes manejan: “de pedo”.

Mientras escribo me voy dando cuenta de que tal vez los de Belgrano hayan sentido un poco (o mucha) empatía al ver como juega patronato, es decir, con los 11 colgados del arco, y ganando “de rabona” (sinónimo de ganar de pedo).

En este punto los entiendo, pero no los justifico, debido a que ustedes han creado una mística (otro concepto vago) que solo tiene en cuenta sus últimos 40 años de historia y deja por detrás grandes equipos y jugadores, la misma consiste en la triste frase de : “ganar a los Belgrano”, lo cual es equivalente a “ganar de chiripa”(vaya otro sinónimo de ganar de pedo), otro concepto vago y de tinte machista, la idea que se lee entre líneas es de: ganamos porque fuimos los que pusimos mas huevos y somos más machos que los otros.

Muchaches váyanse deconstruyendo porque con estas ideas atrasan y encima se olvidan en su historia.

Y si quieren vamos un poco mas a la historia, ya que su “relato oficial” los hace creer que son humildes, que todo les cuesta más que a los otros y que la vienen remando, lo cual se ve como hinchas y simpatizantes con baja auto estima, creo que en eso nos diferenciamos, el que es de Talleres piensa a lo grande, el de Belgrano en chico, tratando de emular lo que hacemos.

Con el agravante de que Belgrano hace algo y después Talleres lo hace más grande y espectacular. Ejemplo: Ustedes vienen hablando de la fiesta que es en la cancha, debido a que juegan horrible y tienen que dedicarse a cantar, es la única que les queda. Metieron 20.000 hinchas en no se donde un día miércoles, bueno, léete bien esto: Talleres metió el miércoles pasado 15.000 (las entradas que nos dieron) y hoy 30.000.

Una vez más volvieron a perder, tal cual como sucedió en el 1913 cuando nacimos, ustedes dejaron de ser los mas grandes de la liga cordobesa de futbol, algo que nunca nos perdonaron.
Tampoco nos perdonan que a partir de 1980 hayamos abandonado la liga de Córdoba para pasar a jugar el campeonato de primera división de la AFA, me refiero a la resolución número 1309, la cual fue apoyada en su momento por belgrano (o te olvidaste).

Tal resolución fue gracias a la gestión de Armando Nuccetelli (presidente de Talleres) y con ella se beneficiaron instituto y Racing.

Ojo nadie nos regalo nada (como he visto llorar por ahí) la 1309 establecía que todo equipo no afiliado a la entidad que llegara mínimamente a los cuartos de final de un torneo Nacional 2 veces en un lapso de 3 años, pasaría a jugar los Torneos Metropolitanos abandonando su liga de origen.
Además, no se olviden que a Talleres por esos años nos quedaba chico jugar en Córdoba y no podíamos pasar media año jugando una liga con jugadores campeones del mundo para que sean quebrados por cualquier burro.

Si ustedes estaban en la mala en esos años y no pudieron, ya no es culpa, ni traición de nadie, fue su responsabilidad no haber clasificado, bastante hicimos para ayudarlos a llegar a la primera división.
Ustedes creen que su idea de humildad los une al pueblo, bueno recuerden que sus fundadores fueron nenes bien, en cambio a Talleres lo fundaron los obreros del ferrocarril (mas popular no se conseguía allá por 1913). Tal vez Belgrano sea un fenómeno en alberdi, pero Talleres lo es en la provincia de Córdoba.

Como buenos mitómanos pintan las paredes de su barrio con la cara de Agustín Tosco de celeste, en alusión a que era de Belgrano, les comento que tosco era amigo de la “Wanora Romero” (si no sabes quien es, anda a googlear) y solía ir a verlo jugar en la cancha de Talleres.

Mis mitómanos primos, los entiendo, tienen complejo de inferioridad, desconocen su historia, mienten para escribir un relato que es triste y los hace sentir bien.

A, me olvidaba de nombrar a instituto, bueno, que decir, no los tengo en mi radar.

Si alguien se sintió tocado, lo siento, esto es en general y no en particular.

Abrazos chiques, cuídense.

miércoles, 26 de octubre de 2022

El veneno de la violencia

 

Hoy es 26 de octubre del año 2022, nos encontramos en Argentina, en donde todos los días nos desayunamos con malas noticias para la mayoría de la sociedad, mientras que los poderosos (económicamente) mantienen a raja tabla sus privilegios.

Para ser más precisos, hoy se debatió en la cámara de diputados el presupuesto del próximo año, entre sus cláusulas tenía una que decía que se le iba a aplicar el impuesto a las ganancias a los jueces y empleados judiciales, con el argumento de que la ley debe para todos iguales.


Si usted, estimado lector, no vive en Argentina, es probable que no sepa que es el impuesto a las ganancias, es ni mas ni menos que un impuesto que se aplica a aquellos trabajadores que cobran mas de $280,792, claro está, que el sueldo no es ganancia, dicha ley fue puesta en la presidencia de Cristina Kirchner y su sucesor el multimillonario Mauricio Macri, quien dijo en  su campaña electoral que quitaría el impuesto, algo que, como todo lo que prometió, no cumplió.

En el 2019 votamos a un nuevo presidente, Alberto Fernandez, y el impuesto sigue vigente, con la excepción de unos pocos, que manejan las leyes a su gusto y antojo y que con la excusa de la interpretación la mayorai de las veces fallan en favor de los poderosos.

Los jueces de la Corte Suprema de Justicia de Argentina

El bloque opositor voto en contra de que se aplique el impuesto a los jueces con el argumento, dudoso, de que el bando oficial quiere poner en jaque a la justicia para tenerla dominada, púes con este mismo argumento podríamos decir que el bando opositor no quiere que le cobre impuesto a las ganancias a quienes son sus cómplices.

En este contexto de malas noticias diarias en asuntos políticos que inciden directamente en nuestra economía, ver fútbol suele ser una distracción pasatista, que nos saca un poco del clima de enfrentamiento que existe en la sociedad, si no lo nombramos antes, lo vamos a decir ahora, en la sociedad Argentina se es macrista o K, no existen medias tintas, eso nos hacen creer desde los medios adictos al poder real, inclusivo a aquellos que solemos criticar todo lo que vemos y leemos.

Nuestra sociedad ha caído presa de esta trampa y el que es macrista dice una cosa y el que es K dice otra, muchas veces hay personas que no son macristas ni K y cuando dicen algo referido a la actualidad política del país sucede que quien escucha la opinión, si esta se opone a sus ideas, terminara creyendo que esa persona es opositora, y le aplicara una serie de características que estereotipan a cada uno de los bandos.

¿Vos sos K? y vos sos macrista

Dicho todo lo anterior, nos encontramos con otro problema, que nos molesta bastante.

Nuestro malestar consiste en la violencia qué desde los medios, que transmiten los partidos de fútbol, nos inoculan como un veneno al cual del cual es difícil conseguir un antídoto.

Si usted escucha la radio y entra en una que sea partidaria, se encontrara con una serie de insultos y epítetos que no son propios de profesionales de la comunicación.


El inefable Alberto Raimundi, periodista partidario de Gimnasia


Si usted ve TyC sport se dará cuenta de cómo utilizan el concepto bastante vago del "folklore del futbol", el cual consistiría en ir a la cancha, bancar los trapos, insultar desde la tribuna a jugadores propios y ajenos con la premisa de que en la cancha se puede decir cualquier cosa, todo está permitido.


¿A youtube no le parecerá un poco violento esta miniatura?


A su vez los árbitros siempre terminan siendo los chivos expiatorios en las derrotas de los autodenominados equipos grandes del futbol argentino (Boca, River, Independiente, San Lorenzo y Racing), en cambio cuando un equipo que no entra en esta categoría, se habla de fallo arbitral.

Ni que hablar de la manera en que personas (¿periodista o mercenarios?) que nunca jugaron al futbol profesionalmente opinan con liviandad de como juegan los futbolistas.

Y si vamos a youtube nos encontraremos con periodistas que juegan de outsiders del sistema y se especializan en derramar pus y aprovechar cuanta derrota existe para hacer leña del árbol caído.

Pablo Carroza, devenido en youtuber, consúmalo bajo su propia responsabilidad

Después de esta breve reflexión nos surgen varias preguntas que quizás no sean plausibles de tener una sola respuesta.

¿Alguno de estos periodistas realizan investigaciones o generan conocimiento?

¿Existen periodistas que operan para un lado o para otro?

¿Hay periodistas que son amigos de los barrabravas?

¿Sera cierto que algunos representantes de futbolistas le dan una coima a algunos periodistas para que hablen bien de sus representados?

Cuando la policía reprimió el pasado 6 de octubre a los hinchas de gimnasia que se encontraban en las inmediaciones del estadio y se dio el papelón de que gracias a la cantidad de gas lacrimógeno tirado por los efectivos policiales el estadio se inundó de gas y el partido debió suspenderse. En dicho evento un policía disparo en las adyacencias del estadio contra un camarógrafo de TyC sports, lo cual quedo filmado y se vio en todo el mundo.



Allí hubo represión, abuso policiaco y violencia institucional.

En base a esto ¿la violencia es violencia solo cuando se produce un atentado contra la integridad física de las personas?

¿Existen otros tipos de violencia?

En nombre del folklore podemos decir y hacer cualquier cosa

¿Consumir de manera pasiva un programa en donde se encuentran 8 tipos hablando de futbol como si estuvieran en un café, puede ser nocivo para la salud?

¿Existe el foklore en el fútbol?

¿Da morbo escuchar que dicen los periodistas devenidos en youtubers?

¿Existen periodistas deportivos serios?

¿Les quedara gigante el título de periodistas a estas personas que hacen las veces de opinologos?

Muchas preguntas tenemos, pocas respuestas podemos esbozar para una realidad llena de todo tipo de violencia, realidad en la cual los que viven de sembrar violencia nos han robado una de las cosas que más amamos los argentinos.

Este post está dedicado a todos y todas aquellas personas que fueron a la cancha a ver un partido de fútbol y nunca más regresaron a su hogar.

Nos leemos en la próxima entrada.

jueves, 21 de enero de 2021

La Milonga Heredia

 


Autor: Profesor Melone


Esta nueva entrada del blog parte del recuerdo de aquellas conversaciones de entre mesa de un día domingo cualquiera de nuestra infancia, en que los mas viejos, y sabios, evocaban recuerdos de jugadores de fútbol que vieron en su juventud.

Recuerdos de jugadas imposibles, de defensores rudos, mediocampistas virtuosos que no llegaron mas lejos vaya uno a saber porque, y de delanteros exquisitos que hoy podrían jugar en cualquier equipo.

En uno de estos domingos perdidos en el tiempo escuche hablar de un jugador al que le decían “milonguita Heredia”, jugador de Universitario, Belgrano, Rosario Central y que después dio el salto al Barcelona de Cruyff, en donde no solo jugo y buen, sino que fue ídolo, de la plata que gano la dilapido ayudando a sus amigos y de como estos desaparecieron cuando los tiempos no fueron buenos.


Juan Carlos Heredia, La Milonga, en la tapa de El Gráfico N° 1243 del 7 de mayo de 1943

Los viejos decían que era muy buen jugador, pero que su padre era mejor, Estamos hablando de Juan Carlos “La milonga” Heredia.

Milonga y Milonguita, padre e hijo


Hecha esta introducción vamos a intentar escribir una breve biografía de este jugador, al cual el paso del tiempo amenaza de borrar de la historia.

Nació en la ciudad de Córdoba, Argentina el día 28 de abril de 1922 y falleció el 21 de abril de 1987 a los 64 años de edad.

El primer cuadro en el que despunto el vicio por la de cuero fue “Independiente” (Club de barrio de la ciudad de Córdoba).

En 1934 ingreso a Talleres de Córdoba, donde comenzó su carrera en al 5ta división, en las inferiores de dicho equipo se desempeño como insider derecho (Mediocampista derecho), recién en 1939 jugando en la primera paso a jugar de wing derecho (Número 7).


Ese año fue una de las figuras del equipo que se consagro campeón invicto de la liga cordobesa.

En 1940 Rosario Central compro su pase por $10.000, ese año fue él de la consagración internacional, jugando en segunda división fue citado a la selección nacional para jugar un partido contra Uruguay por la 4ª edición de la Copa Héctor Rivadavia Gómez, partido jugado el 18/07/1940 que termino con la victoria 3 a 0 de la escuadra oriental.

En Rosario Central durante un partido contra Colegiales se lesiono la rodilla, por lo cual estuvo 8 meses sin jugar.

Rosario Central 1940. Parados: Humberto Coloccini, Pedro Aráiz, Ignacio Díaz, Justo Lescano, Armando Ríos, Alfredo Fógel; hincados: Juan Carlos Heredia (p), Francisco Rodríguez, Harry Hayes (h), Ricardo Cisterna, Aníbal Maffei.

En 1942 nuevamente fue citado por la selección nacional para disputar el campeonato sudamericano (17.ª edición) celebrado en Uruguay, torneo en el que disputaría 5 partidos, marcando un gol ante Perú (Argentina 3 – Perú 1), Argentina terminaría en la segunda posición por debajo del equipo anfitrión.

En 1943 paso a San Lorenzo de Almagro, equipo en el que jugo hasta 1944, al año siguiente volvió a su ciudad natal para jugar en el Club Universitario.


A nuestro modo de pensar existen tres teorías acerca del apodo “milonga”, más que todo si  tenemos en cuenta la época histórica en que jugo, un fútbol más bohemio lejos de la hiper profesionalización del presente.

Bien le pueden haber puesto “Milonga” por el amor a la noche y sus placeres, alcohol, las mujeres y el baile (Tango, milonga).

O bien podría ser que el mote de milonga (género musical similar al tango) se lo hayan puesto por ser un   jugador habilidoso que “bailaba a sus rivales”.

También podemos tomar la palabra milonga como sinónimo de “engaño, mentira, embuste, patraña” y nos da la idea que a puro amague lograba engañar a los defensores rivales.

Existe la posibilidad de una tercera opción, como nombramos mas arriba, relacionada con el contexto de su época, bien podría ser milonga por una mezcla de ambas ideas desarrolladas, teniendo en cuenta lo que se cuenta sobre un jugador contemporáneo a la milonga, nos referimos al “Charro Moreno” de quien se decía que después de salir de farra la noche previa al partido, sin dormir almorzaba los ravioles de la madre y después en la cancha se comía crudo a los rivales. Bien podría esto tener que ver con el apodo.

En una revista partidaria del Club San Lorenzo (El Ciclón N°8 de 1943) como un wing derecho clásico, con desborde y velocidad por la franja de cal, con la capacidad de poner la pelota a la carrera en la línea del área chica para que los delanteros tengan que empujarla al arco, de hecho, en Universitario estaba la frase: “Centro de Heredia gol de Tanquia”.

 

Anécdota contada por el hijo de Andrés Kasparian (Jorge Kasparian) en su muro de Facebook

 

Cinco Chicos

 

 “…Yo hacía ya un tiempo que había pasado de Peñarol a Talleres, era un pendejo con toda la polenta encima, estaba diez puntos físicamente y jugaba fuerte y para que te voy a mentir, iba camino a ser un criminal; sabía que el domingo jugábamos contra La “U”, yo ya me había asentado como titular, el Gordo Butori, que para mí fue el más grande de todos los técnicos que tuve, me agarró antes de salir a la cancha y me dijo: Andrés, lo tenes que marcar a la Milonga Heredia, esta grande, es mañoso, se las sabe todas, no te confíes que es un crack; me estaba hablando de La Milonga Padre, el hijo fue otro crack, para nosotros fue la Milonguita…”

Yo lo miraba, siempre lo miraba, como cuando íbamos juntos a la cancha.

“…Empezó el partido y yo no lo perdía de vista, lo encimaba, no le dejaba agarrar la pelota, no lo dejaba girar, La Milonga era inteligentísimo, recibía de espalda y tocaba y amagaba que salía para un lado y se iba para el otro: pasaron 15 o 20 minutos y yo tenía todo controlado, hasta que en una jugada, me encaró con pelota dominada, amagó para un lado, pasé de largo y salió con una elegancia tremenda para el otro costado; en la jugada siguiente, paró la pelota, la dejo al medio, entre nosotros dos, amagaba y amagaba, movía las piernas, quebraba la cintura y en cuanto respiré, tremendo caño me hizo”.

Lo seguía mirando y pensaba el baile que se tiene que haber comido, pero no lo decía nada.

“…pasó un rato, el Manco Pérez hizo un cambio de frente, me adelante a la jugada y en el momento que La Milonga estaba por recibir, de espaldas, me tiré con los dos pies para adelante, se dio cuenta, salto y le pase por abajo, arrancando el pasto, pasé la línea de cal, casi caigo en el pozo del banco de suplentes; me levanté, lo miré de costado, se hizo el oso…”

Me cruce de brazos esperando lo peor, cada vez que alguien me presentaba en un grupo de veteranos futboleros en algún bar, ¿me decían “…vos sos hijo del Andrés?, pasaba la pelota, pero no el hombre; Rusito, deci que no había condena por crímenes adentro de la cancha, sino a tu viejo le daban perpetua…” y arrancaba un coro de carcajadas y abrazos.

“…volvió a recibir la pelota y en cuanto giró, fui con toda la furia y rechacé la pelota antes que la tocara, decí que justo sacó el pie, sino volaba a la tribuna también,”

Me imagino que en la jugada siguiente termino en la Guardia del Clínicas, le dije

“…no Ruso, no hubo siguiente, era un viejo tan noble y tan vivo, que se acercó y me dijo: Andrés, no me pegues, que tengo cinco chicos para alimentar…”

¿Y vos que hiciste?, le pregunté

“…Nada Ruso, yo era un criminal, pero con códigos, no lo pegue una sola patada, la Milonga era un caballero, se comportó como un señor, pasamos una tarde tranquila los dos, era un crack y encima daba gusto verlos jugar, La U tenía un equipazo…”

 

El gran escritor cordobés Daniel Salzano le supo dedicar unas palabras que a continuación trascribimos

 

“Heredia

¿Cuál Heredia? ¿El que jugó en el Barcelona? No, el que jugó en la U.

 Heredia Juan Carlos, alias la Milonga, un wing araña que jugaba por los palos, más cerca del amor de la gente que de la atracción del arco.

 ¡Ah, los wines!, petisos vertiginosos que con un solo amague y una gambeta podían herir a toda una nación.

La Milonga era un futbolista por todos los poros; incluso, cuando –después de haber colgado los botines– lo veías caminar por ahí en mangas de camisa… si se daba vuelta, esperabas ver su nombre y su número cosidos en su espalda.

Ojos chiquitos, liviano como la luz, escoliosis perceptible a simple vista y unas vanitas en la nariz que, cuando estaba pasado de alcoholes, se le ponían candentes como una lamparita de 100 vatios.

En el dialecto de la hinchada no era un jugador, sino una anguila de la talla cero, un avioncito, un ñandú-niño, un delantero que se deslizaba por la raya de cal como una boa y que a la hora de los bifes pensaba como una persona.

Abreviando: tenía un buen cerebro futbolístico… Era fácil ser hincha de la U cuando jugaba la Milonga.

Cuando ya estaba en menos diez, y por cualquier golpe lo sacaban en camilla, comenzaron a sugerirle la posibilidad de chupar banco.

Fue como pedirle a Clint Eastwood que cambiara la pólvora por cebita: “Yo no tengo madera de suplente”.

Los arqueros, los mejores, solían dar parte de enfermo cada vez que tenían que jugar contra Heredia.

Y no porque la Milonga fuera una máquina de embocar, sino porque sus goles eran una humillante mezcla de malicia y trigonometría.

Quiero decir que la pelota, antes de entrar, parecía, a lo Hitchcock, suspendida en el aire. La Milonga no pateaba los penales, los guiaba.

Retrocedía cuatro pasos y colocaba la pelota en el ángulo inferior a dos centímetros del poste. Todos conocían su fórmula, pero nadie era capaz de neutralizarla.

Era menudito y juntando sus dos canillas, no hubieran alcanzado para formar un tobillo de verdad. Y, además, nunca fue joven.

Desde que comenzó a jugar por los puntos se enroló en la fila de los clásicos: perfil bajo, medias caídas y, polis palas, dos cachetadas delante del espejo para dejar el pelo planchado, para atrás.

A ver, si me explico mejor: Heredia era de los que firmaba los autógrafos con lápiz.

Si era o no era verdad que, como a Moisés, lo habían rescatado de bebé de las orillas del Suquía, es una leyenda que a nadie le interesa rectificar.

En cambio, lo de su infancia dura, difícil y cargada de sobresaltos, lo corroboran los relatos de su hijo, otro Heredia bendecido por el don de la gambeta.

A los sobrenombres los inventa la gente, la tribuna. Y si son justos, jamás desaparecen. Le decías Milonga y te miraba. Le decías maestro y pasaba de largo.

Así trabajan con la fama los hombres que han aprendido a nadar sin conocer el agua. A veces, sobrado de alcohol, entraba a la cancha y levitaba como un fraile inmerso en sus ejercicios espirituales.

Pero de repente la Milonga cazaba una pelota y el fraile se convertía en Satanás, una para acá, otra para allá, paradina, hamaquinha y la pelota repulsada por aquel renacuajo cabezón cuyos suspensores rebalsaba como la crema de un merengue, trazaba un croquis del encanto…

Un caño de la Milonga tenía más metafísica que toda la metafísica. Así decía Walt Whitman”.

Varias preguntas sin repuesta posible nos deja lo poco que conocemos de la Milonga Heredia: 

 ¿Cuál es la verdad de su apodo?

¿Jugaba mejor que su hijo?

¿A cuántos habrá bailado la milonga?

¿A cuántos habrá sacado goleadores?

¿Por qué después de jugar dos años en San Lorenzo decidió volverse a Córdoba?

¿Hasta qué edad jugo?

¿Cuántas milongas se llevo al olvido el paso del tiempo?

 

Dedicamos estas líneas a todos nuestros padres, abuelos y bisabuelos que hoy no están y que en vida tuvieron el privilegio de ver otro fútbol, mas noble, mas sano, sin tanto negocio turbio por detrás, un juego por amor a la camiseta, a los colores, al barrio, a los amigos.

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