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martes, 2 de abril de 2024

HISTORIA DEL FÚTBOL ARGENTINO, POR JUVENAL. CAPÍTULO IV (1905-1919)

La pasión por el fútbol se extiende por el país, en pocos años nacen cientos de clubes. Termina la era Alumni y nace el ciclo magistral de “La Academia”. Mientras se divide el fútbol argentino se inician los torneos sudamericanos.


Sabaleros, calamares, pincharratas y funebreros

Proliferan los clubes nacidos para jugar al fútbol en todo el país. El 5 de mayo de 1905 aparece Colón de Santa Fe, y dos años más tarde, el 15 de abril de 1907, nace Unión en la misma ciudad. A orillas del Paraná se irá forjando la tradicional rivalidad entre "sabaleros" y "tatengues".

El 25 de Mayo de 1905, muchachos de la Recoleta, felices por haber acertado varios ganadores en el Hipódromo Nacional jugándole al potrillo Gay Simon, le dieron vida a Platense. Se reunieron en la esquina de Callao y Posadas, juntaron los pesos retirados de la ventanilla y le buscaron nombre al club. Llamarlo Gay Simon sonaba muy burrero. Optaron por Platense, como el stud del caballo ganador, y tomaron sus mismos colores blanco y marrón. Decidieron instalar su cancha en Retiro, en Leandro Alem y San Martín, donde años más tarde funcionaría el Parque Japonés. Era un terreno desparejo y anegadizo, que en los días de lluvia se ponía imposible. Los jugadores de Platense quedaban tan sucios de barro que comenzaron a llamarlos "calamares". Y un día que les tocó perder, una crónica de la época tituló: "Se comieron a los calamares en su tinta". Años después, la Municipalidad les dio en concesión un amplio solar en las calles Blandengues y Manuela Pedraza, donde Platense realizó la mayor parte de su campaña profesional. En 1913 ya estaba en primera división. La querida cancha de Manuela Pedraza y Crámer fue inaugurada el 9 de julio de 1917. El 4 de agosto de 1905 nació un nuevo club en La Plata: Estudiantes. El equipo "pincharrata" —ya explicaremos por qué se ganó ese apodo— sería el primer cuadro no enrolado en el grupo de los grandes, capaz de ganar un campeonato de la AFA, una Copa Libertadores de América y una Intercontinental.


25 de Mayo de 1905. Nace el club que tomó su nombre y colores del stud Platense,
al que pertenecía el potrillo Gay Simon. Este equipo es de 1913.
Arriba: Colombo, Bellinzona, Perico, Abraham Pérez, Martínez, Ferreiro. Abajo:
Pisa, Annaratone, Adán Pérez, Sinigaglia, Cotero. En esa época era su presidente Germán Guasone, gran árbitro del amateurismo criollo.


Chacarita Juniors surgió el 1° de mayo de 1906, día de festejo en el lugar donde nació: un comité socialista de Villa Crespo. Tomó sus colores de esa bandera política: camiseta a rayas negras, rojas y blancas. Sería el segundo de los cuadros llamados "chicos" destinado a conquistar brillantemente un campeonato en 1969. También en 1906 se fundó Defensores de Belgrano, y en Rosario, el tradicional Central Córdoba, la cuna futbolística del gran Gabino Sosa y el virtuoso Vicente de la Mata.


El 4 de agosto de 1905 le salió la contra a Gimnasia y Esgrima en la ciudad de las diagonales: surgía Estudiantes de La Plata. Veinticinco años más tarde, el club
que usaba los colores del viejo Alumni presentó una delantera inolvidable. Era la línea de "Los Profesores" que integraban Miguel Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Zozaya, Manuel Ferreira y Enrique Guaita. Para la afición eran Flecha de
Oro, el Conejo, Don Padilla, el Piloto Olímpico y el Indio. En la década del
treinta, Guaita fue transferido a Italia, integró la Squadra Azzurra que ganó el Mundial de 1934 y allá lo llamaron el Corsario Negro.


Forzosos de Almagro

A fines de 1907, los "vagos" de los barrios de Almagro y Boedo constituyeron un equipo al que llamaron "Los Forzosos de Almagro". Alguien dijo que la noticia debían anunciarla en el diario "La Argentina", con lo que bastaba una nota, aunque al pie de la misma debía estamparse un sello. Federico Monti juntó el dinero entre los vecinos (7 pesos y 25 centavos) y asunto arreglado. Los "Forzosos" jugaban en las calles, hasta caer uno de ellos bajo las ruedas de un tranvía de la línea 27. La escena fue presenciada por el padre Lorenzo Massa, quien, comprensivo y bondadoso, les ofreció una solución: que las prácticas tuvieran lugar en un terreno contiguo a la capilla San Antonio, en México entre Quintino Bocayuva y Treinta y Tres. Los chicos devolverían la atención concurriendo a misa y a las clases de catecismo que dictaba el padre.


Los Forzosos de Almagro en pose, allá por 1907. Ellos fueron la base del futuro
San Lorenzo. El team que jugaba por la Liga Don Bosco, arriba: Nicolás Romero,
José Vázquez (arquero suplente), José Coll; en el medio: Federico Monti, Aníbal Assali, José Gorena; abajo: José Colazurdo, Manuel Maidana, Francisco Xarau,
Julio Maidana, Luis Gianella. Falta el arquero titular, Luis Manara.
Un año después nacía San Lorenzo.


Aceptado el trato, realizaron una asamblea para hallar un nombre más serio. Se someten a votación varias denominaciones ("El Centinela", "El Ariete", "El Invencible") hasta que se impone la moción de bautizar al club con el mismo nombre del sacerdote, más la adición barrial de Almagro, quedando San Lorenzo de Almagro. Con lo de "San" los asambleístas pretendieron tributar un homenaje a su benefactor, pero éste lo transfirió como un acto de reverencia a uno de los primeros mártires de la Iglesia, con lo cual todos se dieron por satisfechos. Fue el 1° de abril de 1908.


El padre Lorenzo Massa, uno de los inspiradores de San Lorenzo
de Almagro, fundado el 1° de abril de 1908.


El color de la camiseta nació borravino con puños y cuellos blancos. Un año más tarde se hizo azul y grana.


El globo de Patricios

"Un pedazo de barrio, allá en Pompeya/ durmiéndose al costado del terraplén..." "Mientras sueño en los ojos aquellos/ de la avenida Centenera y Tabaré." "Pompeya y más allá la inundación..."

Así, como, en las recordadas estrofas de Hornero Manzi, nace Huracán un 10 de noviembre de 1908. Un grupo de pibes, alumnos del colegio Luppi, aquel donde también estudiara el gran Homero, concertaban sus primeros partidos en un solar situado en Cachi, entre Traful y Ancaste. Surgieron varios nombres para el bautismo: Verde Esperanza, Defensores de Villa Crespo, Defensores de Nueva Pompeya y otros más. Pero la figura nacional de Jorge Newbery se vincula con los proyectos de esos muchachos y resuelven, en definitiva, bautizar al club con el nombre de "El Huracán", como el famoso globo de la travesía... Jorge Newbery fue para la naciente institución un verdadero protector, ya que, entre otros favores, consiguió un permiso municipal para trasladar a la calle Almafuerte el campo de juego.


En la década del veinte, el gran rival de Boca Juniors en la Asociación Argentina
fue Huracán. Ganó sus campeonatos del amateurismo impulsado por la eficacia de una gran línea de ataque. La que formaban Adán Loizo, Juan Espósito, Guillermo
Stábile —el Filtrador—, Angel Chiesa y Cesáreo Onzari.


Los tramos iniciales de la aventura de los chicos del barrio Sur fue muy estrecha en lo económico, a tal punto que cuando llegó la hora de hacer el primer sello, sólo les alcanzaba el dinero para confeccionarlo con seis letras. ¿Cómo lo resolvieron? Pudieron comprarlo, pero con esta inscripción: Uracán... La "hache" inicial se quedó en el tintero, como lo imponía la pobreza financiera de los fundadores del Globito...


1910: El fortín de Villa Luro

El doctor Nicolás Martín Moreno, cuando fuera entrevistado hace 55 años por el periodista Félix Daniel Frascara para la revista EL GRAFICO, detallaba de esta forma la fundación de Vélez Sarsfield: "Eramos tres muchachos, más o menos de la misma edad. Julio Guglielmone, Martín Portillo y yo. Casi todo Vélez Sarsfield era un enorme potrero. Una de esas tardes en que íbamos a jugar, nos sorprendió una lluvia fuerte y, sin ánimo para ello, nos refugiamos en el túnel de la estación Vélez Sarsfield (actualmente, Floresta) del Ferrocarril Oeste. Estábamos los tres que he nombrado. La oportunidad era magnífica para resolver un asunto del que habíamos hablado otras veces: fundar un club y jugar de veras, con cancha marcada, arco en forma, y hasta camisetas...".


La primera década del siglo culminó con la fundación de
Vélez Sarsfield el 10 de enero de 1910. Su primera camiseta
fue blanca. Luego se vistió de azul.
En 1913 adoptó los colores de la bandera italiana:
rayas verticales rojas, blancas y verdes.
Así apareció Victorio Spinetto en la tapa de
EL GRÁFICO, junto al zaguero boquense Etcheverry en 1933.


De todos los baldíos circundantes, los fundadores eligieron la manzana trapezoidal comprendida por las calles Ensenada, Provincias Unidas (hoy Juan Bautista Alberdi), Mariano Acorta y Convención. Allí se colocaban y se retiraban los arcos los días de partido, porque nadie podía garantizar su permanencia. Los jugadores se cambiaban detrás de los árboles, no muy lejos de la chacra de los Olivera (hoy Parque Avellaneda).

La primera camiseta velezana fue blanca, después se adoptó una azul y en 1913 se optó por una camiseta italiana. Tricolor, a rayas verticales, verdes, rojas y blancas, casaca con la que luciera su enorme bravura la figura patriarcal de Victorio Spinetto.


1911: El adiós de Alumni

Alumni es como un meteoro fugaz en el cielo de nuestro deporte. Su ciclo apenas supera los diez primeros años del siglo. Tras ganar el noveno título, sus jugadores resuelven disolver el equipo. Algunos de sus integrantes quieren continuar sus estudios, otros dedicarse a sus trabajos, varios son administradores de estancias, y la mayoría siente que ya no tienen las mismas ganas de seguir compitiendo. Se van como llegaron: campeones.

Junto a los hermanos Brown, han pasado por Alumni el centro delantero Arnaldo Watson Hutton y el famoso arquero José Buruca Laforia. En la misma época, han descollado otros notables jugadores: el puntero izquierdo José Viale, jugador rosarino a quien quisieron contratar los ingleses, lo mismo que a Jorge Brown, el científico centromedío Ratcliff, el goleador Maximiliano Susan, autor de los cuatros goles de un triunfo sobre los uruguayos, y el puntero derecho Leonard, creador de la jugada que se llamó la "bicicleta".

Desaparecido Alumni de la escena, el incipiente fútbol criollo sufre su primera división a nivel organizativo. En 1912, varios clubes deciden separarse de la entidad madre, formando la Federación Argentina. La Argentine Football Association traduce su denominación al castellano, llamándose Asociación Argentina de Fútbol. Comienzan entonces a jugarse dos campeonatos por año, pero asoma un protagonista excluyente de la nueva etapa que se abre.


El fútbol dividido

Racing había logrado el ascenso a primera ganándole la final de 1910 a Boca Juniors por 2 a 1. En 1912, con el fútbol dividido, Quilmes Athletic Club obtiene el título de la Asociación, y a raíz de esa conquista resulta ser el más viejo de los clubes en actividad que ganó un campeonato de primera categoría. Ese mismo año, por el torneo de la Federación, triunfa Estudiantil Porteño.

En 1913 se producen tres hechos de gran trascendencia para el futuro del juego entre nosotros: Racing Club inicia su serie triunfal, conquistando el torneo de la Asociación, Estudiantes de La Plata vence en el que organiza la Federación y Boca Juniors logra su ascenso a primera. Ese año se registran otros sucesos de singular importancia. El 2 de diciembre de 1913 se inaugura en Buenos Aires la primera línea de subterráneos, en su tramo Plaza Mayo-Once, ampliado el 1° de julio de 1914 a Primera Junta. Aparte de convertir a nuestra ciudad en una de las principales capitales del mundo, ese moderno medio de transporte será el vehículo que utilizarán los aficionados para concurrir a las canchas, cada vez en mayor cantidad. También en 1913, durante el encuentro por la Copa Lipton entre argentinos y uruguayos, el centro delantero Maximiliano Susan, figura consular de Estudiantes de Buenos Aires, marca los cuatro goles de nuestra Selección.

En 1914, Estudiantil Porteño se impone en el torneo de la Federación y Racing Club gana otra vez el que realiza la Asociación. Se perfila el nuevo gran equipo del fútbol criollo. Y su predominio se acentuará en forma absoluta a partir de 1915, cuando las dos entidades vuelven a fusionarse bajo el manto de la Asociación Argentina de Football.


Un juego de caballeros

Para pintar el espíritu con que se jugaba en aquellos tiempos, citamos la anécdota acaecida en un partido internacional disputado el 27 de setiembre de 1913 entre argentinos y brasileños. Escenario: la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en Palermo. Motivo: está en juego una copa donada por el general Julio Argentino Roca.

Leonardi, jugador de Estudiantes de La Plata, convierte un gol tocando la pelota con la mano. La acción ha sido tan rápida que el árbitro y el público no advierten lo ocurrido. Pero la ha visto el linesman Galup, argentino, hombre de Estudiantes, y junto con nuestros futbolistas se dirige al referee para pedirle que anule el tanto.

Por esa época, los brasileños son alumnos de los rioplatenses. En 1908, un combinado argentino ha realizado una gira por el Brasil, visitando San Pablo, Río de Janeiro y Santos y jugando siete partidos. Empata el primero y se adjudica los seis restantes, metiendo 31 goles y recibiendo sólo 6 en contra.


El ciclo magistral

Racing iguala el primer puesto de la sección "A" con River Plate al terminar la competencia de 1913. Lo derrota por 3 a 0 en el desempate y juega la final contra San Isidro, al que supera por 2 a 0 para ganar el primero de sus nueve títulos del amateurismo.

Revalida esa conquista al año siguiente. Termina invicto su campaña de 1914, con once partidos ganados y uno empatado. Suma 23 puntos y aventaja por dos a Estudiantes de Buenos Aires. En 1915 vuelve a triunfar sin una sola derrota, tras jugar 24 partidos y vencer en 22. Supera así a San Isidro porque ha convertido 93 goles, algo excepcional, más de cuatro por fecha, y su escolta ha conseguido 72, once tantos menos.

En 1916, el cuadro de Avellaneda sigue arrasando. Nadie puede discutirle el mote que lo consagra como la Academia del fútbol argentino. Gana el título con 34 puntos conseguidos sobre 42 posibles, pero ha concedido dos derrotas. Son las primeras en el curso de tres temporadas. Segundo sale Platense, con 30 puntos, y tercero River Plate, con 29.

Ganará otros tres campeonatos consecutivos en 1917, 18 y 19.Pierde un solo encuentro en 1917 y resulta invicto en los dos siguientes. Estos son los detalles de esas notables campañas:

En 1917 obtiene 35 puntos sobre 40 posibles, con 16 triunfos, 3 empates y una caída. Marca 54 goles y le meten nada más que 4. River, el subcampeón, ha señalado 35, 19 menos que la Academia. Boca, el tercero, ha convertido 42.

En 1918, sobre 19 partidos, gana 17, empata 2, mete 49 tantos y le marcan 9, una diferencia de casi 5 a 1 realmente fantástica. Lo escolta nuevamente River con once puntos menos y 30 goles marcados, en tanto que Boca, otra vez tercero, ha metido 3

En 1919, ocho fechas del torneo se juegan con participación de todos los equipos de primera división. Al suspenderse la competencia, Independiente está arriba con 14 puntos y Racing lo sigue con 11. Ninguno de los dos taitas de Avellaneda ha perdido un encuentro. Se constituye la Asociación Amateurs de Football con los equipos más representativos y se juega un torneo de trece fechas. Lo conquista Racing ganando todos sus compromisos, con 43 goles convertidos y en contra. Sale segundo Vélez Sarsfield, que ya empieza a codearse con los más encumbrados, con 8 puntos menos que la Academia, igual cantidad de goles recibidos pero sólo 21 tantos marcados.


Números con relleno humano

Los números finales de la etapa gloriosa hablan por sí solos. Conquistó 8 títulos sobre 9 posibles. Jugó un total de 167 partidos, de los que ganó 141, igualó 19 y sólo perdió 7. Marcó 447 goles y sólo le señalaron 66.


Alberto Ohaco


Racing afirma la conquista de siete campeonatos consecutivos sobre un homogéneo juego de conjunto y grandes jugadores: Alberto Ohaco, el estratega del equipo por su clarividencia y depurada técnica; Francisco Olazar, centre half de juego dominante y vigoroso; Pichín Hospital, pícaro, gambeteador, desequilibrante; Armando Reyes, impasable de alto y de bajo; Alberto Marcovecchio, centre forward oportunista que espera la pelota entre los backs contrarios para meterla en la red; Zoilo Canaveri, wing derecho de juego clásico, figura de Racing durante varias temporadas para integrar, una década más tarde, un celebrado quinteto delantero de Independiente. En esos años, la Academia presenta el gran ataque del fútbol criollo: Canaveri, Ohaco, Marcovecchio, Hospital y Juan Perinetti.


Allá en los pagos del sur

Al sur de Avellaneda, en la línea Temperley del Ferrocarril Sud, han seguido surgiendo entidades modestas y entusiastas que van forjando la historia del fútbol criollo. El 1° de junio de 1906 nació Talleres, tomando el nombre de la estación que más tarde sería, hasta hoy, Remedios de Escalada. El primer día de enero de 1912 apareció Temperley. Y en 1915, los dos clubes de la populosa Lanús, que todavía dependía de la Municipalidad de Avellaneda. El 3 de enero nace Lanús. Y el 12 de setiembre, El Porvenir. Uno al este de la vía férrea. El otro, al oeste. Lanús tuvo entre sus fundadores al arquitecto Carlos Pointis, encargado de diseñar su camiseta color granate que alguna vez, a mediados de los cincuenta, llenó las canchas con un fútbol de alta categoría, con aquel equipo que por su virtuosismo mereció ser llamado "los Globetrotters".

De Talleres salió el gran capitán de la Selección Nacional de la época de oro, los inolvidables años cuarenta: José Salomón, un back derecho de excepción.


1916: Nacen los sudamericanos

Tres noveles asociaciones, por ese entusiasmo que genera la práctica de este deporte como por la vecindad existente entre ellas, se pusieron de acuerdo para realizar un ensayo de Sudamericano. Esto ocurrió en mayo de 1910 en Buenos Aires, formando parte de los fastuosos festejos argentinos por el Centenario de su vida independiente. La respuesta fue positiva y a partir de entonces se fueron barajando posibilidades acerca de la necesidad de ampliar aquella prueba.


Equipo Argentino que conquistó el Sudamericano de 1921: Tesoriere, Delavalle,
Solari, Alfredo López, Bearzotti, Celli; (abajo)) Calomino, Libonatti,
Gabino Sosa, Echeverría, Chavín.


De ese triangular fueron protagonistas los seleccionados de Argentina, Chile y Uruguay. El dueño de casa se apuntó dos victorias por 5-1 ante Chile y por 4-0 frente a Uruguay. Este representativo, a su vez, venció a Chile por 3-1.

Se consagró campeón la Selección de Argentina, cuyos dirigentes se vieron incentivados por el éxito obtenido. Seis años después, nuevamente en Argentina se jugó el campeonato extraordinario y al ario siguiente, en 1917, la primera Copa América.

A manera de ensayo se realizó el primer Campeonato Sudamericano de Fútbol en Argentina Se disputó del 2 al 17 de julio de 1916. Campeón resultó el seleccionado de Uruguay. El torneo tuvo carácter extraordinario. La primera Copa América oficial de la historia se disputó en Uruguay del 30 de setiembre al 14 de octubre de 1917. Campeón fue la selección de Uruguay, que venció a Argentina 1 a 0 en el partido decisivo, con gol de Héctor Scarone. Los albicelestes resultaron segundos. Vencieron 4 a 2 a Brasil (2 de Ohaco, Calomino y Blanco) y 1 a 0 a Chile (García en contra de su valla).

El Sudamericano de 1919 se disputó durante el mes de mayo en Río de Janeiro. Era la segunda versión de la Copa América, aun cuando Brasil tuvo que apelar a un partido extra para ganar el certamen, puso en marcha su rico engranaje futbolístico. Argentina desilusionó. La vencieron Uruguay y Brasil.


1919: El nuevo cisma

Un año antes, 1918, ha terminado la Gran Guerra y el mundo se asoma a tiempos de paz. Sin embargo, estalla la conflagración en nuestro fútbol. A principios de setiembre de 1919, se produce una nueva escisión y se alejan de la Asociación Argentina de Football la mayoría de los equipos que participan del campeonato para formar la Asociación Amateurs de Football, donde organizan un campeonato de una sola rueda que conquista el Racing Club. Los restantes clubes de la nueva entidad, enumerados por orden de colocación en el torneo, fueron éstos: Vélez Sarsfield, Atlanta, Defensores de Belgrano, River Plate, San Lorenzo de Almagro, Gimnasia y Esgrima La Plata, Independiente, Platense, Sportivo Barracas, Estudiantil Porteño, Tigre, San Isidro y Estudiantes de Buenos Aires.

En la Argentina se quedan Boca Juniors, Huracán, Porteño, Estudiantes de La Plata, Sportivo Almagro y Eureka. Juega su propio torneo que gana Boca, equipo ascendido a primera en 1913.

Con Boca Juniors surge el dominador de la década siguiente, el cuadro que acumulará títulos, gloria y popularidad hasta alcanzar el cenit con la gira de 1925 por el Viejo Mundo.


Fuente: https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%C2%A1habla-memoria!/34727/historia-del-futbol-argentino-por-juvenal-capitulo-iv-%281905-1919%29



sábado, 30 de marzo de 2024

HISTORIA DEL FÚTBOL ARGENTINO, POR JUVENAL. CAPÍTULO III (1900-1905)

A comienzos del siglo XX, el fútbol se convierte en una pasión popular. En la imagen de 1905 las elegantes damas ponían
su nota de inusitado lujo en el arrabal de la primitiva cancha de Independiente (“La crucecita”) en la calle Manuel Ocantos.


Sigue la cátedra de Juvenal sobre el más amado de nuestros deportes. En el primer lustro del siglo XX el fútbol se transforma en una pasión popular, Alumni arrasa a nivel local mientras nacen los clubes más populares del país.


EL SURGIMIENTO DE LOS GRANDES

En el novecientos, Buenos Aires atravesaba la primera etapa de su crecimiento, como recién entrada en la adolescencia. Tenía una población de 821.293 habitantes que sólo podían desplazarse a través del tren o en alguna de las once compañías de tranvías, ocho de las cuales eran a caballo. Todavía circulaban 239 carretas de bueyes, 52 sulkies, y empezaba a hacer historia el revolucionario automóvil: hubo nueve registrados ese año.

En ese ambiente, comenzó a organizarse el fútbol. Las condiciones sociales lo complementaron. Se tenía que jugar los domingos, por una simple razón. La jornada de trabajo se extendía de 10 a 16 horas, de lunes a sábado. No estaba reglamentado el descanso semanal y ese derecho, junto al de la reducción de la jornada, fueron las banderas de combate que agitaban los sindicatos. Lucha que llevaban a la acción directa a través de huelgas. Una de ellas, iniciada por la Sociedad de los Trabajadores de las Barracas y el Mercado Central de Frutos, en reclamo de una jornada de nueve horas, desembocó en un paro general cuya consecuencia fue el Código Nacional de Trabajo, elevado al Congreso por el gobierno del entonces presidente de la Nación, Julio Argentino Roca. La ley se sancionó en 1904, contemplando las ocho horas diarias de trabajo y un día de descanso.


1901: El gran Alumni

Nació oficialmente en 1901, pero sus integrantes venían jugando juntos desde antes, como ex alumnos de la English High School, fundada por Watson Hutton en 1884.

Alumni se convirtió en leyenda de nuestras canchas, ganando nueve títulos en once campeonatos, desde 1900 hasta 1911, año de su disolución.

La creencia generalizada era que el conjunto estaba constituido, en pleno, por miembros de la familia Brown, pero no era así. Los Brown eran catorce hermanos, once de ellos varones, de los cuales siete practicaron fútbol, pero nunca integraron el equipo al mismo tiempo. Los siete futbolistas fueron Jorge, Juan, Carlos, Tomás, Ernesto, Eliseo y Alfredo. Tomás actuó en los primeros años, Carlos se alejó del fútbol durante varias temporadas y Juan recién debutó en 1907. Con ellos, jugaba su primo Juan Brown, hijo del almirante Guillermo Brown, con lo que advertimos que la raíz familiar de los Brown no era inglesa sino irlandesa.


LA YUNTA BRAVA. Ya retirados de la Primera División, posan para la tapa de El Gráfico
los hermanos Juan y su hermano Jorge Gibson Brown, cuando disputaban con la casaca
del disuelto Alumni, el torneo de 1923 de veteranos en la denominada Liga de los Sábados.


La estrella del cuadro era Jorge Brown, el hermano mayor, quien actuó para el English High School de 1896 a 1900, para Alumni desde 1901 a 1911 y, al desintegrarse, exclusivamente para la Selección Nacional. Jorge se inició como half, luego pasó a jugar como centreforward y después a la zaga, donde alcanzó su total consagración.


La triunfal campaña

Alumni debutó en el campeonato el 6 de junio de 1901, venciendo por 1 a 0 al Belgrano Athletic Club. No actuó Jorge Brown, la figura consular, por estar entonces radicado en La Paz, Entre Ríos, donde trabajaba como funcionario del frigorífico Santa Elena. En su primer partido, Alumni jugó todo el primer tiempo con diez hombres y completó el equipo recién en el complemento, con el ingreso de don Alejandro Watson Hutton, con 48 años de edad pero animándose a salir junto a sus muchachos, como lo hacía antes, en los patios de la escuela. Alumni conquistó aquel primer campeonato con seis partidos jugados, todos ganados, 10 goles convertidos y sólo uno en contra. Además, hizo doblete al adjudicarse la Copa Competencia, venciendo a Lomas, Peñarol de Montevideo y, en la final, a Rosario Cricket Club. En 1902, Alumni volvió a ganar la Liga, pero perdió en desempate ante Rosario la Copa Competencia, trofeo que recuperó al año siguiente, 1903, a la vez que mantuvo el liguero, al obtener 18 puntos sobre 20 posibles. La racha se interrumpió en 1904. Alumni perdió el campeonato ante Belgrano y, después, Barracas lo eliminó de la Copa Competencia. Fue tanta la decepción, que hasta se pensó en disolver el cuadro. Privó el buen criterio, se optó por la reorganización y así llegó la gloria mayor, en 1906. Ese año, Alumni se adjudicó el campeonato y las Copas de Honor y Competencia.


Es el equipo de Alumni que venció a Sud Africa por 1 a 0 ese mismo año. De pie: Carlos Brown,
Jorge Broum, Eliseo Brown, Carlos Buchanan, E B. Browne, J. Buruca Laforia.
Sentados: C. Lett, Eliseo Brown, A. A. Mock, Ernesto Brown y G. Weiss.


Además, alcanzó un triunfo internacional de trascendencia, al derrotar por 1 a 0 al equipo de Sudáfrica, el 24 de junio.

En 1907 repitió por segunda vez su serie de tres campeonatos consecutivos. Lo hizo invicto, con 76 goles a favor y 13 en contra. Alumni perdió el torneo de 1908, en el partido decisivo con Belgrano. Ya había pasado el esplendor, pero todavía le quedaban orgullo y calidad suficientes como para lograr los títulos de los tres años siguientes: 1909, 1910 y 1911. Lo que se dice, un brillante final de ciclo.


Tu grato nombre

Al comenzar el siglo, la Boca estaba dejando de ser un enclave genovés. Una nueva generación de hijos de inmigrantes mantenía el recuerdo del dialecto paterno en las eses silbadas y la entonación arrastrada de las frases, pero ya eran y se sentían argentinos. Se reían del cocoliche de la nonna y miraban con indiferencia las temporadas líricas del salón Verdi. La Boca conservaba sus características físicas: las casas construidas con chapas, las veredas alzadas para prevenir los periódicos desbordes del Riachuelo, los coloridos frentes mediterráneos que más tarde inmortalizaría Quinquela Martín. Sin embargo, ya no era un pueblo italiano. Era un barrio porteño.


River Plate surge en el puerto de Buenos Aires.


Ahí, en el número 927 de la avenida Almirante Brown, imprenta de don Franciso Gentile, un grupo de muchachos boquenses se reunieron el 25 de mayo de 1901 para fundar un club de fútbol. Surgió de la fusión de dos cuadros del barrio: el Santa Rosa y La Rosales, llamado así en homenaje a la fragata del almirante Hipólito Bouchard. El nombre del club fue tema de ardua discusión. Un grupo de fundadores mocionaba River Plate, otro prefería llamarlo Forward. Resolvieron jugarlo en un partido de fútbol y ganaron los sostenedores del nombre actual.

Había nacido el decano de los grandes de nuestras canchas. Los colores trajeron menos discusiones, fueron hijos de la necesidad. Los jugadores usaban las camisetas blancas de trabajo, de paseo o para ir a la milonga, con una cinta roja en bandolera desde el hombro izquierdo, prendida con alfileres.

Entre los jugadores estaba un joven llamado Bernardo Messina. Iba a ser dirigente, jugador del equipo que ganó el ascenso en 1908 y, como arquitecto, diseñador de la cancha de Avenida Alvear y Tagle y, más tarde, del estadio Monumental. En plena guerra del 14 surgiría el himno del club tomando la música de una canción inglesa. Los versos originales de "It's a long way to Tipperary" (Es largo el camino a Tipperary) fueron modificados por la inspiración de Arturo Antelo y así nacieron las nuevas estrofas: River Plate, tu grato nombre, derrotado o vencedor mientras viva tu bandera la izaremos con honor... Desde su fundación hasta 1913, River se mudó tres veces de cancha. Desde las carboneras Wilson, en la Dársena Sur, a Sarandí. De allí otra vez cerca de las carboneras. En 1913 alquiló la cancha de Ferro Carril Oeste. Hasta que finalmente se instaló en la manzana delimitada por Pinzón, Caboto, Aristóbulo del Valle y Pedro de Mendoza, en plena ribera boquense.


1902: El club del lechero ahogado

Seguían brotando clubes en la Argentina, al conjuro de la pasión futbolera. El Club Atlético Tigre, el más norteño de todos los de Buenos Aires y sus alrededores, vio la luz el 2 de agosto de 1902. Tigre sería para siempre recordado como el equipo "del lechero ahogado".

Es que tenía su primera cancha en un sitio tan bajo, anegadizo y cercano al Delta, que un día de crecida, la leyenda cuenta que allí se hundió un lechero con carro y caballo incluidos.

Más allá de la verosimilitud o no de la historia, Tigre resultó un pilar de aquellos tiempos fundacionales y se dio el lujo de entregar al fútbol argentino un futbolista que llevó a este deporte a una dimensión hasta entonces desconocida: la de un espectáculo multitudinario. Ese hombre sería Bernabé Ferreyra, llegado de su Rufino natal para romper redes y erizar multitudes.

También en 1902 se sustituyeron las dos áreas del gol o del arquero, que nos parecen hoy tan extrañas con sus dos círculos concéntricos, por dos nuevos rectángulos, los mismos que conocemos en el fútbol actual. Desde entonces, esas dos áreas pasaron a denominarse oficialmente del gol y del penal, como se las conoce actualmente.


1903: Surge la Academia

Racing tuvo su génesis el 25 de marzo de 1903, en una vieja estación de ferrocarril denominada Barracas Iglesia, situada en Avellaneda, por la fusión de dos instituciones de la zona: Barracas al Sur y Colorados Unidos del Sur. El nombre salió de una revista francesa de deportes donde, sobre un equipo de fútbol, se leía en letras gruesas "Racing Football Club de París", y que Germán Vidaillac, uno de los juveniles fundadores, mostró y propuso a sus compañeros. En un principio la camiseta estaba diseñada con cuatro cuadros: dos de color rosa y dos celestes, luego su casaca pasó a ser como la actual de Gimnasia, pero invertidos: azul, blanco, azul.




Sus colores, finalmente albicelestes como hoy los conocemos, quedaron para siempre grabados en la historia del amateurismo y fueron los indiscutibles triunfadores de una época tan romántica como Racing mismo, ya que la entrañable Academia del fútbol argentino se creó con 19 pesos con 80, recolectados dificultosamente entre sus modestos socios fundadores...


Los viejos muchachos de Newell

Rosario, 1884. Don Isaac Newell compra la casa del que fuera su reconocido benefactor. Mister Wheelwrigth, ubicada en la calle Entre Ríos número 139 y, teniendo como aliados a su esposa Anna Margretha Jockinsen y su amigo Ernesto Edwards, fundan el colegio Anglo-Argentino.

En 1900, al cumplir 47 años, Newell se sintió enfermo y resolvió hacer un viaje de descanso a su patria para visitar a los suyos, o quizás en carácter de despedida de su amada Inglaterra. Antes de irse, confió la dirección del colegio a su hijo Claudio, quien sería su digno sucesor.

Víctor Heitz, uno de los fundadores, cuenta los prolegómenos del gran momento: "Improvisábamos en el patio de tierra del colegio y en los intervalos que nos posibilitaban los recreos, unos picados ardorosos, ya que como resultaban muy breves, poníamos las piernas y el alma para ganarlos."

Aprovechando ese deseo de evasión del alumnado, Claudio Newell, el hijo de don Isaac, convocó a los chicos a una asamblea para aunar criterios respecto de las futuras actividades futbolísticas. Fue en esas circunstancias que resolvieron crear un club que identificara el colegio.

El 3 de noviembre de 1903, en la fuente del patio, quedó fundado el Club Atlético Newell's Old Boys. Los colores fueron un homenaje a don Isaac y a su señora Anna, de nacionalidad alemana. Para ello, se tomó un color de la bandera inglesa (rojo) y uno de la enseña alemana (negro).

Rosario Central ya no estaba solo en la segunda ciudad de la República. Había nacido un gran competidor.


1904: La visita del Southampton

Durante el invierno de 1904 llega en gira el Southampton, equipo inglés de Primera División, para confrontar con cuadros argentinos. Nuestro fútbol recibe la primera lección sobre lo que es I el alto nivel. Se comprueba entonces que entre nosotros se practica un juego entusiasta pero rudimentario en cuanto a técnica y disciplina de conjunto. Es tan importante el acontecimiento que por primera vez concurre el presidente de la República a un estadio. El 26 de junio, el general Julio Argentino Roca está entre los ocho mil aficionados que presencian cómo los ingleses vencen 3 a 0 al Alumni.


Equipo de Southampton que visitó el país en 1904.


Además, otra muestra del gran acontecimiento que significó la presencia de los ingleses en Buenos Aires la refleja el diario "La Nación", que no sólo le dedicó un amplio espacio en las ya incipientes páginas deportivas para comentar las incidencias del encuentro sino también en "Sociales" donde 'se destacó la presencia de gran cantidad de damas en la cancha, de las familias más aristocráticas de la sociedad, como Casáres, Unzué, Alvear, Chevallier Boutell, Duggan, Céspedes, Taylor, Fres, Madero, Bunge, Guerrico, Vedoya, Tezanos Pinto, Green, Martítvez de Hoz, Argerich, Lugo, Estrada, Zorraquín, etc.

El partido se llevó a cabo en la Sociedad Sportiva, cerca del lago Palermo, y la compañía de tranvías Anglo Argentina debió reforzar el servicio para satisfacer la demanda de público, además de fletar un coche especial en el que viajaban los jugadores. Era tanta la admiración que despertaba el juego del equipo visitante que en algunos pasajes del partido los jugadores argentinos se paraban para aplaudir las jugadas de los ingleses...


Increíble festejo de un gol

El Southampton juega sucesivamente con un equipo de residentes británicos, al que golea 10 a 0, y con Belgrano, superándolo 6 a 1. En este encuentro, Arturo Forrester conquista el primer gol argentino frente al cuadro inglés, y el festejo es sensacional. Sus compañeros lo levantan en andas, dan con él una vuelta triunfal alrededor de la cancha y lo llevan a un barcito cercano, donde brindan por la hazaña. Luego regresan al campo de juego, donde los están esperando los futbolistas del Southampton para reanudar el juego.


Arturo Forrester en 1957.


En quince días, el club inglés realiza cinco presentaciones con otros tantos triunfos, 32 goles a favor y sólo 4 en contra. Al último partido concurren más de 10.000 personas, y esa visita genera una hasta entonces desconocida pasión popular por el fútbol.

Las enseñanzas que deja esta visita inicial, donde queda demostrado que todavía somos alumnos frente a los inventores de este deporte, se enriquecen al año siguiente, 1905, cuando arriba el Nottingham Forest. En 1909, la llegada conjunta del Everton de Liverpool y el Tottenham Hotspur de Londres brinda lecciones inestimables a los futbolistas criollos. Buenos Aires ha seguido creciendo y cuando termina la primera década del siglo cuenta con una población de 1.231.698 habitantes.


1904: Se crea la FIFA

El 21 de mayo, en París, nace la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Con motivo del encuentro internacional entre Francia y Bélgica, se reúnen en la Ciudad Luz delegados de esos dos países y de Alemania, Dinamarca, España, Holanda, Suecia y Suiza. Luego de siete semanas de sesiones, dejan constituido el nuevo organismo. Los propios congresistas se dan cuenta de un error: no están en la entidad los países del Reino Unido, inventores del fútbol y poseedores del juego más poderoso y calificado del momento. Se ofrece, entonces, la presidencia de la FIFA a los británicos. Sin embargo, la Asociación Inglesa, receptora de la generosa oferta, la rechaza.

La Argentine Football Association se afilia a The Football Association, la entidad inglesa, buscando de ese modo personería internacional. Obviamente, por su ligazón afectiva con Gran Bretaña, nuestro fútbol desconocía también a la FIFA.


El fútbol apasiona a los ingleses

¿Qué pasaba en la cuna del juego a principios de siglo? En febrero de 1904 se enfrentaron Aston Villa y Tottenham Hotspurs por la Copa Inglesa cuando la multitud presente en el estadio invadió el campo de juego. Fue imposible seguir el encuentro, que debió jugarse nuevamente días después.

El entusiasmo que despertaba el fútbol entre los ingleses iba a provocar el primer hecho luctuoso cuando jugaron Escocia-Inglaterra en Glasgow. Parte de la tribuna, colmada de espectadores, se derrumbó, matando a 25 personas e hiriendo a 24.

En 1905 se produjo la primera transferencia importante de la historia del fútbol cuando el Middlesbrough le pagó la fabulosa suma de mil libras esterlinas al Sunderland por el pase del delantero Alf Common. Se afianzaba el profesionalismo en el Reino Unido, en tanto aquí, en este lejano rincón del mundo, el gran Alumni encarnaba el ideal romántico del fútbol puramente amateur.


 La quinta de doña Anita

1904 y 1905 son años de grandes acontecimientos en cuanto a su proyección futura. El 15 de agosto de 1904 se funda Argentinos Juniors, el club de La Paternal que setenta y dos años más tarde le daría al fútbol del mundo un jugador excepcional: Diego Armando Maradona.

El 28 de julio había nacido Ferro Carril Oeste, como producto del entusiasmo de los jefes y empleados de ese ramal ferroviario, y el 12 de octubre aparece Atlanta, fundado en la esquina de Lima y Venezuela por Emilio Bolinches, arquero internacional que luego fue llamado para integrar el cuadro de Alumni. Los jóvenes fundadores de Ferro recibieron gran ayuda de la empresa y rápidamente construyeron una cancha en terrenos cedidos por el gerente del ferrocarril, ubicados al costado de la vía en lo que era la quinta de verduras y hortalizas de Doña Anita. Por ese motivo, además del color de sus camisetas, se los llama "verdolagas"...

Ferro es el único club que mantiene su estadio en el mismo sitio, ya que ningún otro conservó su cancha original. La única variante sufrida por el field de Caballito fue su orientación: en los viejos tiempos, los arcos estaban ubicados donde hoy se alzan las plateas laterales. El fútbol ganó así un escenario importante. Tanto que, en 1907, Alumni le pedía prestada la cancha a Ferro para jugar partidos relevantes, y en 1913 River Plate se la arrendó por el seis por ciento de sus exiguas recaudaciones...

Los dirigentes de Atlanta, en cambio, deambularán varios años cambiando de cancha hasta asentarse finalmente en Villa Crespo. De ese peregrinaje surgió el apodo que los sigue acompañando: los Bohemios.


1905: La rebelión de los pibes

El 1° de enero de 1905 nace el Independiente Football Club, denominación luego cambiada por la de Club Atlético Independiente. ¿Cómo fue su nacimiento? Los cadetes de la tienda "Ciudad de Londres" se rebelan porque no los dejan jugar en el equipo de fútbol representativo del comercio.

Se convoca a una reunión en la esquina de Perú y Victoria (hoy llamada Hipólito Yrigoyen), y deciden formar un club. "¿Cómo nos llamamos?", pregunta uno de los imberbes asambleístas. ¡Independientes!", contesta otro de los pibes. Hoy, una placa recuerda en ese sitio que, a pocos pasos de la Plaza de Mayo, nació la futura gran institución de Avellaneda.

La primera camiseta adoptada fue una totalmente blanca con vivos azules, pero pasó por estas tierras el Nottingham Forest, maravillando con su juego y el vibrante color de su uniforme deportivo. Su presencia impactó tanto a los jóvenes de la flamante institución que en 1908 resolvieron adoptar, ahora para siempre, la camiseta roja con vivos blancos.


Gran campeón del balompié

Así dicen las primeras líneas del himno de Boca Juniors, club nacido el 3 de abril de 1905. Un grupo de muchachos se reunieron en la Plaza Solís, ubicada en el perímetro de las calles Olavarría, Caboto, Ministro Brin y Suárez. Allí acordaron fundar un club, cuyo nombre definitivo eligieron tras desechar otras propuestas, tales como "Hijos de Italia", "Defensores de la Boca" y "Estrellas de Italia". El nombre, por el barrio; lo de "Juniors" porque significaba hijos de ese lugar. Todo eso quedó asentado a lápiz en un cuaderno que costó diez centavos.


Este bello cuadro de Quinquela Martín, recordando los orígenes de Boca Juniors, está en el estadio.


El primer intento de designar los colores pasó por el blanco y el negro. Después, rosa. Una y otra combinación duraron poco. Uno de los fundadores, Juan Brichetto, que trabajaba en el puerto, vio navegar un buque de bandera sueca y al observar sus colores (azul y amarillo) los propuso inmediatamente en la reunión de Comisión Directiva que presidía Esteban Baglietto, el primer titular de la flamante entidad. Fueron aceptados por unanimidad.

La primera cancha estuvo ubicada en las carboneras de Wilson. Luego se trasladarían a la isla Demarchi y más tarde a Wilde, para arribar finalmente a su actual ubicación. Pero ésa ya es otra parte de la riquísima historia de Boca Juniors, la que ensalzara su marcha oficial, escrita por Jacinto Fernández Blanco y musicalizada por Ralo Goyeche, al regreso de la histórica gira por Europa de 1925. 

 

Fuente: https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%C2%A1habla-memoria!/34711/historia-del-futbol-argentino-por-juvenal-capitulo-iii-%281900-1905%29

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