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martes, 30 de abril de 2024

HISTORIA DEL FÚTBOL ARGENTINO, POR JUVENAL. CAPÍTULO VII (1931 – 1933)

La huelga de futbolistas desemboca en la creación de la Liga Profesional. River se convierte el club de "los millonarios". Surge el fenómeno Bernabé Ferreyra. Se arman los grandes equipos y se producen las grandes goleadas.




NACE EL PROFESIONALISMO

...Cómo habrá cambiado

tu calle Corrientes,

Suipacha, Esmeralda,

el mismo arrabal.

Alguien me ha contado

que estás floreciente

y un juego de calles

se da en diagonal...


La voz densa y nostálgica de Carlos Gardel desgrana desde el disco los versos de Enrique Cadícamo que le cantan a una nueva Buenos Aires. Al ensanche de Corrientes angosta seguirá la demolición de las viejas casas queridas" que despide Ivo Pelay y en el hueco abierto surgirá la Avenida 9 de Julio, la más ancha del mundo.

Buenos Aires entra en la década del treinta envuelta por igual en la tristeza y la esperanza. El 6 de setiembre de 1930 ha caído el gobierno institucional de Hipólito Yrigoyen y con él, las masas populares que lo habían llevado al poder. El general José Félix Uriburu, jefe de la revolución triunfante, preside la Argentina en nombre de la clase alta, cuyos intereses están íntimamente ligados con la Gran Bretaña. Termina una época y comienza otra. Dura para el país, con gente en la calle y una Villa Desocupación instalada a un paso de Retiro, a pocas cuadras de la Casa de Gobierno. Esperanzada para el fútbol argentino que está por iniciar una nueva era, tan próspera como brillante.


Alberto Palazzo “Garabito”, el primer fotógrafo de El Gráfico,fue quien sacó esta fotografía histórica en la vida política argentina. Es el momento en que el general Uriburu, el 6 de septiembre de 1930, exige la renuncia del doctor Enrique Martínez, en ese entonces vicepresidente de la Nación.


La única huelga permitida

Impera por entonces en nuestro fútbol el amateurismo marrón. Los jugadores cobran por jugar aunque se los llame amateurs. Y resuelven ir a la huelga detrás de dos objetivos: pasar en blanco y negro su condición de deportistas rentados y conseguir la libertad de contratación. Existe un pacto de caballeros entre los clubes: según él, ninguna institución puede fichar a un futbolista sin el consentimiento de su club de origen.

Surge la primera agremiación de los que juegan: la Asociación Mutualista de Footballers, cuyos integrantes se reúnen en una casona de Entre Ríos 358 para expresar sus reclamos. Su secretario general es Hugo Roque Settis, jugador de Huracán, considerado el cabecilla del movimiento gremial. La Asociación Argentina Amateur actúa con mano dura: expulsa a siete jugadores que transgredieron el pacto de caballeros que habían sellado los dirigentes, la "ley candado", según los futbolistas. Se declara la huelga el 10 de abril de 1931, cuando Vélez está volviendo de su gira por el continente americano. Pese al estado de sitio, que prohíbe toda manifestación pública, los jugadores en rebeldía salen a la calle, cruzan el centro de Buenos Aires y llegan a las escalinatas de la Casa Rosada para plantar sus banderas de reivindicación.




El general Uriburu baja y escucha al vocero de los futbolistas en huelga. Es Augusto del Muro, periodista del diario LA NACION.

—Yo de este problema no sé nada —dice el presidente provisional, —se lo voy a pasar al intendente.

El conflicto futbolístico se hace problema municipal. El intendente Guerrico llama a los presidentes de los clubes y los conmina a darle una solución. El público no puede quedarse sin su diversión dominical. El fútbol distrae, apasiona, aleja de los problemas cotidianos, que son muchos y muy serios. En opinión del intendente, el tema de la huelga y el profesionalismo son parte de un todo y los dirigentes de la Asociación deben arreglarlo.


El profesionalismo

De ese modo, el reclamo de los jugadores desemboca en algo que ellos no habían previsto: es el arranque del fútbol profesional. Los dirigentes del Racing Club hacen punta buscando la solución. Proponen la creación de una rama profesional dentro de la Asociación Amateur y la integra con 14 clubes, incluidos los rosarinos Newell's Old Boys y Rosario Central. Es un serio intento de jerarquizar los campeonatos, agrupando en un torneo fuertemente competitivo a los cuadros de mayor poderío y arrastre popular que actúan en Buenos Aires, Avellaneda, La Plata y Rosario.

Lo que propicia la Academia choca contra la oposición cerrada de los 34 clubes que habían disputado el último campeonato de la Asociación. Su contrapropuesta es terminante: "Todos o ninguno". Los renovadores alineados con Racing se sienten fuertes y responden: "Sólo algunos".


El 27 de septiembre de 1931 Racing aplastó a Independiente por 7-4 en el primer clásico de Avellaneda disputado por el profesionalismo. En La foto Botasso , arquero de “La Academia” atrapa el balón ante ñla arremetida de Enrique Fernández y Ravaschino.


Se produce la ruptura el 19 de mayo. 18 instituciones deciden desafiliarse de la Asociación y crean la Liga Argentina de Football, de carácter profesional. Con los grandes del momento —Boca Juniors, Independiente, Racing, River Plate y San Lorenzo— están los dos de La Plata —Estudiantes y Gimnasia—, más Huracán, Vélez Sarsfield, Ferro Carril Oeste, Argentinos Juniors, Lanús, Platense, Chacarita Juniors, Atlanta, Quilmes, Tigre y Talleres de Remedios de Escalada.


Boca, el primer vencedor

 Boca confirma el poderío evidenciado durante su triunfal campaña de los años veinte y conquista el primer campeonato profesional. El equipo de la ribera practica un fútbol sobrio, duro, compacto, sin alardes de virtuosismo, agresivo y directo, sumamente efectivo.


Boca 1931. Arriba: J. Evaristo, Bidoglio, Fosatti, Mutis, Silenzi y Suárez.. Agachados: Nardini, Tarasconi, Varallo, Cherro y Alberino.


Su gran enemigo de la temporada es Estudiantes de La Plata. Es, a la vez, su contrafigura futbolística. El cuadro platense representa la armonía, la sutileza, la belleza en los desplazamientos, el juego lindo para ver y, al mismo tiempo, para ganar partidos. Su delantera es la más goleadora de ese campeonato, con 104 goles convertidos. Es la famosa línea de "los Profesores", integrada por Miguel Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Zozaya, Manuel "Nolo" Ferreira y Enrique Guaita. Su centro delantero Zozaya, apodado "Don Padilla", es el goleador del torneo con 33 goles. Pero el equipo "Pincharrata" no tiene algo que a Boca le sobra: regularidad. Ese año cae derrotado increíblemente por Tigre, Argentinos Juniors y Atlanta, los más débiles del campeonato, mientras que vence por seis goles a Racing, cinco a Independiente y cuatro a Boca, que sería el campeón.


La legendaria línea de ataque de Estudiantes de La Plata, "Los Profesores", Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita.


La derrota frente a los Bohemios, como se denominaba a Atlanta, le cuesta el liderazgo y le asegura el primer puesto a Boca Juniors.  

El club xeneize se consagra el 6 de enero de 1932 en el estadio de River Plate, su antiguo rival de la época amateur, el vecino de barriada que se apropió de la aristocrática avenida Alvear. Boca gana 3-0, Pancho Varallo, el máximo goleador de la historia azul y oro, anota uno de sus clásicos tantos shoteando a la carrera desde un ángulo muy cerrado, y se festeja la primera vuelta olímpica del profesionalismo.


1932. El tercer tanto de Boca convertido por "Pancho" Varallo frente a River.


Por estos días la rivalidad entre Boca y River se hace más fuerte, más enconada. La disputa entre los dos es el clásico mayor del fútbol argentino. El primer choque en la cancha de Boca terminó en un escándalo y coincidió con la última fecha de la primera rueda. River va ganando con un gol conseguido por Peucelle. Pero a los 25 minutos hay un penal para Boca. Lo tira Varallo, el arquero Jorge Iribarren lo ataja, Varallo insiste, Iribarren vuelve a atajar y finalmente, rematando sobre las mismas manos del arquero, Varallo consigue el gol. Los jugadores riverplatenses piden foul. Tres de ellos son expulsados y el clásico se suspende, siguiendo los incidentes en la calle, en un enfrentamiento entre las hinchadas que deben ser dispersadas por la policía montada. Posteriormente el Jurado de Honor de la Liga le da el partido ganado a Boca.


1932. Incidentes entre los jugadores y el árbitro en el escandaloso Boca - River en cancha de Boca


Peucelle, un símbolo

River Plate es el club que decide asumir hasta las últimas consecuencias la revolución que alumbró con el profesionalismo. En 1931 compra el pase de Carlos Peucelle, wing derecho de Sportivo Buenos Aires, en la suma de 10.000 pesos, equivalentes a 2.600 dólares de entonces. Es sólo el inicio de los nuevos tiempos. El club vendedor, Sportivo Buenos Aires, fue uno de los que quedaron al margen de la Liga Argentina de Football, y desapareció. River Plate se constituirá en el club más importante de la Argentina, el que más títulos logró y una institución modelo en el mundo.

Carlos Peucelle es un delantero de toda la cancha, que colabora con su defensa, además de ser ofensivo y realizar diagonales buscando la llegada fulminante al arco rival. Su fuerte es la lucha, el temperamento, el dinamismo. Se constituye en el primer hombre polifuncional del fútbol argentino. Un auténtico revolucionario, que puede jugar en cualquier rincón del césped, cuando la costumbre es que cada uno ocupe su posición. Va a romper con los moldes tradicionales para crear un estilo personal. Un verdadero arquetipo. Luego vendrán otros, igualmente inolvidables.


Peucelle


La Fiera, el gran objetivo

River había iniciado la revolución y en 1932 se lanzó al mercado de pases decidido a formar un equipo sensación.

Su gran objetivo es Bernabé Ferreyra, centro delantero que había surgido a la fama jugando para Tigre y también por su participación en la gira de Vélez Sarsfield por toda América. Había llegado desde su Rufino natal, donde asombraba por la potencia de sus remates y el club tigrense se lo facilitó a Vélez para que pudiera completar un gran plantel. Como se ha visto en el capítulo anterior, Bernabé se cansó de meter goles.


La primera foto de Bernabé en Tigre. Era un chacarero recién llegado de Rufino que pateaba muy fuerte. Con él, dos figuras: Juan Carlos Haedo y Alberto Cuello. Ferreyra y Cuello serían comprados por el Millonario del fútbol argentino: River Plate.


Una tarde de 1931, jugando para Tigre contra San Lorenzo en cancha de Boca, el Mortero de Rufino realizó una hazaña memorable. Ganaba el Ciclón por 2 a 0 y el público abucheaba al cañonero, porque no acertaba una. Hasta que se produjo el vuelco milagroso. Bernabé Ferreyra derrotó tres veces al arquero Jaime Lema con otros tantos furibundos taponazos y le dio la victoria a los tigrenses por 3 a 2. Ese día nació La Fiera. Anotemos la fecha: 27 de setiembre de 1931.

Cuando estaba por iniciarse el campeonato de 1932, y River ya había obtenido los pases de Alberto Cuello y Manuel Dañil, de Tigre, Carlos Santamaría, de Platense, Juan Carlos Arrillaga, de Quilmes A. C., todas figuras de primer nivel, concretó la adquisición de Bernabé. El arreglo llegó tras largas y casi cinematográficas negociaciones que tuvieron por escenario un cine de propiedad de un joven directivo riverplantese llamado Antonio Vespucio Liberti. El club de Palermo pagaba 35.000 pesos más la cesión del centrodelantero Emilio Castro para conseguir los servicios de La Fiera.

Una revista de la época, CARAS Y CARETAS, hizo el cálculo de lo que había costado en dinero la adquisición de Bernabé. El dólar estaba a 3 pesos con 88 centavos, o sea que la inversión de River equivalía a 9.005 dólares. ¡Una verdadera locura! Con ese dinero se podía comprar algunas de estas cosas:

11 autos Opel, cuatro cilindros, asientos regulables, 514 trajes derechos o cruzados en casimir inglés,

516.000 kilos de trigo o 693.000 kilos de maíz o 362.000 de lino en el Mercado Central de Frutos,

75.000 atados de cigarrillos Condal sin nicotina,

5.600 pares de zapatos para colegiales en la casa Harrods,

14.000 discos del repertorio popular de la RCA Víctor,

Un año de alquiler para once habitaciones en el City Hotel. 70.000 entradas populares para ver en acción al gran Bernabé.


La vuelta de la banda roja

El 13 de marzo de 1932, fecha en que se iniciaba el segundo campeonato profesional y en River debutaba un nuevo equipo con Bernabé Ferreyra como atracción especial, se asistió a lo que algunos han definido como "la segunda fundación" de la institución de la Avenida Alvear. Fue en la cancha de River, que tenía el círculo central donde hoy se levanta el monumento a José Gervasio de Artigas, justo enfrente de los estudios de ATC.


Un entrenamiento de River de los años ’30: el cordobés Fatechi, Bernabé Ferreyra, José Manuel Moreno, cuando recién empezaba y el "ruso" Wergifker.


Antes del encuentro contra Chacarita Juniors apareció en el vestuario local Antonio Liberti con diez cajas herméticamente cerradas. Cuando esas Cajas fueron abiertas en la intimidad del vestuario, alejadas las miradas indiscretas, brotaron de ellas diez camisas blancas de seda, con cuellos, puños y botones, con una banda sangre que caía desde el hombro izquierdo. Bernabé y sus compañeros, con la única y lógica excepción del arquero Poggi, se calzaron esas camisas desusadas para jugar un partido de fútbol, como si fuera una ceremonia. Realmente lo era Esos colores, dispuestos de esa misma manera, eran los originarios de la época de la fundación del club, en los albores del siglo. Luego, habían sido sustituidos por un informe más futbolero aunque menos original: la camiseta a rayas verticales blancas y rojas, con una fina negra de separación.

Cuando River apareció en la cancha, saliendo del túnel que estaba en un ángulo de la cancha de Palermo, la multitud saludó su ingreso con una clamorosa ovación. La vieja casaca de la banda roja se había metido de un solo tajo en el alma de la gente.


Bernabé revolucionó todo

Tenía su estadio en la zona más elegante de Buenos Aires. Ahí se realizaban las grandes peleas de la campaña de Justo Suárez, el Torito de Mataderos. Se lo reconocía decano entre los clubes más importantes del fútbol criollo y su prosapia era innegable. Pero no era tan popular como Racing o Boca. Para fundamentarlo, apelamos a una prueba extraída del folklore ciudadano. En 1928, Carlos Gardel había grabado el tango PATADURA. Sus versos, llenos de sabor futbolero, citaban a Tarascone (de Boca), Luis Monti (San Lorenzo), Manuel Seoane (de Independiente), y como gran remate, el protagonista quería ser "como Ochoíta, el crack de la afición...", aludiendo al gambeteador racinguista Pedro Ochoa. Esa letra, testimonio de época, no nombraba a ningún jugador riverplatense.


Bernabé Ferreyra dispara el cañón en un superclásico.


La presencia de Bernabé Ferreyra junto con la vuelta de la banda roja cambiaron la historia. Con el advenimiento de La Fiera, gente que nunca había mostrado mayor interés por el fútbol, fue a las canchas para ver a River, para emocionarse con los goles de Bernabé, y quedó prendida a la magia de esos colores que eran tan viejos pero que recién habían vuelto a nacer. Al influjo del rufinense se llenaron de pueblo esas tribunas de madera del estadio de Palermo, que antes albergaban a los gustadores del juego lindo, con buen manejo de pelota, más bien lento, de gol que se veía venir amasado y adornado como producto de confitería.

La Fiera revolucionó todo. Su fútbol tenía estruendo, drama, agresividad, contundencia. Sus goles carecían de exquisitez o virtuosismo. No se gustaban: se sufrían con un nudo en la garganta y el corazón al galope.


Más goles que partidos jugados

River conquistó el campeonato de 1932, a doce años de su primer y único título en primera división. El artífice de esa consagración fue Bernabé Ferreyra, autor de 43 goles en 32 partidos, con un promedio de 1,34 por fecha Su trayectoria oficial en Tigre y River, desde 1931 a 1938, queda contenida en un breve dato estadístico: tuvo más goles convertidos —204—que partidos jugados —195— a un promedio de 1,04 por presentación. Por cada gol que metió, recibió no menos de diez golpes descalificadores. Los aguantó con filosófica resignación. A un back que lo estaba sometiendo a una feroz leñada y que tenía una medallita de la Virgen de Luján colgada al cuello, le dijo mansamente:

"Al menos, para pegar, sacate la medallita..."

"Bernabé Ferreyra tiene los pies más grandes del fútbol argentino —escribió don Félix Daniel Frascara en EL GRAFICO de aquel tiempo—. Llegan desde donde él se encuentra hasta la red". La realidad se hermanaba con la leyenda. Todos los goles que metía eran de 40 metros para la imaginación popular. En realidad, los hacía desde afuera del área y también desde más cerca. Con remates furibundos que entraban haciendo ruido o con un toque suave al rincón, sin necesidad de reventarla.


Entre medio de tanto piberío está el team de Independiente que empato la primera colocación con River en el torneo de 1932.


Aquel torneo de 1932 termina con River empatando el primer puesto con Independiente y lo derrota en la final por 3-0. El primer gol es un cañonazo espectacular de Bernabé desde casi media cancha Jamás se ha visto un festejo así, con tanto ruido, tanta gente y tantas banderas. Los millonarios son los nuevos reyes del fútbol y serán nuevamente campeones en 1936 y 1937.

Siempre con Bernabé como ariete, como guía, como sinónimo del gol. Es tanta su popularidad que se filma una película con Luis Sandrini como protagonista, glosando la historia del goleador. No se llama el Mortero de Rufino pero el título es parecido: "El Cañonero de Giles".


Los gauchos de Boedo


Diego García, integrante del equipo de San Lorenzo de 1933


Se juega el torneo de 1933. No se han inventado todavía las radios a transistores. Para quienes van a la cancha, la única vía de comunicación es un tablero indicador con los nombres de los equipos codificados, que van anunciando las alternativas de los resultados en cada cancha, tomando los datos que el operador recibe por teléfono. Es el tablero de la revista Alumni, instalado en lo más alto de cada cancha.  El campeonato de 1933 llegaba a su fin con dos cuadros de fuerte atracción popular peleando el primer puesto. La última fecha encontraba a Boca puntero y a San Lorenzo segundo, a un punto. Boca enfrentaba a River en la vieja cancha de Palermo, donde dos años antes había disfrutado la vuelta olímpica. San Lorenzo se impuso a Chacarita por 1-0 pero debe esperar el final del clásico para saber cuál ha sido su ubicación final. River se pone en ventaja 1-0, y luego aumentó 2-0. Más tarde el cuadro boquense descuenta 2-1, y los hinchas azulgrana sufren, pues Boca es capaz de una reacción que le permita empatar el partido. Pero no, la ansiedad se disipa al final. River consigue otro gol y sella el definitivo 3-1.

A través de los carteles de la revista Alumni, jugadores e hinchas de San Lorenzo se enteran y festejan. Después conocerían las dramáticas circunstancias del clásico. River se quedó muy pronto con un jugador menos, por fractura de Basílico, uno de sus zagueros. Su lugar en la defensa lo cubrió Peucelle y Bernabé Ferreyra, solo allá adelante, ganó el partido. Los periodistas de la época bautizan al nuevo campeón como "Los Gauchos de Boedo", por el estilo pujante, bravío, vital y directo adornado por el toque sutil que le agrega el brasileño Petronilho de Brito, centro delantero a quien apodan "La Maravilla Negra".


Petronilho de Brito, estrella de "Los Gauchos de Boedo".


El Expreso Platense

Ese año aparece el primer equipo criollo que reconoce la influencia de un director técnico que, además de armar el cuadro y entrenarlo, le da precisas instrucciones tácticas. Es húngaro y se llama Emérico Hirschl. El equipo es Gimnasia y Esgrima La Plata y el diario CRITICA lo bautiza como El Expreso Platense, porque es un tren que arrasa con todo lo que se le pone enfrente, y así logra mezclarse entre los encumbrados. Lo integran grandes jugadores como Minella —luego transferido a River—, el Torito Naón, centrodelantero fino y penetrante a la vez, y la pareja Delovo-Recanatini, quien tiene la particularidad de usar un gorrito blanco de los llamados Gath & Chaves, que era el nombre de la tienda que los comercializaba. Esos hombres se mueven en un solo bloque, mostrando una sorprendente armonía colectiva. Triunfa en muchos partidos, es puntero, pero se cae en las últimas fechas. En realidad, lo voltean los malos arbitrajes. Cada vez que el Expreso sale de La Plata, en los campos porteños los árbitros lo mandan a vía muerta.


Los jugadores de Gimnasia hacen una huelga en pleno partido con San Lorenzo, clave para la definición del torneo 1933, en protesta por el arbitraje. En la foto Magan convirtiendo el sexto gol. Ganaron los Santos 7-1. Pocos campeonatos serán recordados como éste en la historia de nuestro fútbol, porque su desenvolvimiento final fue reñidamente disputado por seis teams y quedó en evidencia la falta de seguridad y de confianza en los arbitrajes.


Así es que, de los últimos siete partidos que Gimnasia juega como visitante, pierde seis y sólo logra empatar con Quilmes 2-2. Finalmente queda quinto en la tabla de posiciones, detrás de San Lorenzo, Boca Juniors, Racing y River.

Los apodos de los clubes de fútbol agregan un fuerte condimento costumbrista, identifican más al hincha con sus equipos. Los dos rivales de La Plata se rebautizaron mutuamente. Un grupo de jugadores de Estudiantes, se enrola en otro club platense que más tarde se fusiona con Gimnasia y Esgrima. Carlos Lartigue, dirigente estudiantil, lo llama despectivamente "tripero" a Emilio Fernández, uno de los que ha saltado el cerco. ¿El motivo? Fernández trabaja en el frigorífico de Berisso. Como revancha, los de Gimnasia apodan "pincharratas" a sus rivales, porque así le dicen a un lustrabotas de andar desgarbado, hincha de Estudiantes. Desde entonces y para siempre quedaron "Triperos" y "Pincharratas".


La lucha entre el "Pincharrata" Scopelli y el "tripero" Minella, en el primer clásico platense del profesionalismo en 1931.


La Federación Internacional de Fútbol Asociado, entidad organizadora del Mundial de 1934, no reconoce a la Liga Argentina. La afiliación sigue en poder de la Asociación Amateur, que envía un equipo débil y sin pretensiones. La Selección cae 3-2 ante Suecia, y así finaliza la actuación argentina en el Mundial.


El seleccionado argentino amateur que cayó 3-2 ante los suecos en el Mundial 1934. Arriba: Pedevilla, Belis, Freschi, Nehín, Urbieta Sosa, Arcadio López. Abajo: Rúa, Wilde, Devincenzi, Galateo e Irañeta.


Mientras tanto, Italia quiere la Copa y arma su cuadro con los mejores jugadores, entre ellos cuatro argentinos: Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Afilio Demaría. Monti, columna de la defensa, y "Mumo" Orsi, autor de un gol decisivo en la final contra Checoslovaquia, son hombres vitales para darle a Italia la Copa del Mundo.


 

Por Juvenal (1990).


Fuente:https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%C2%A1habla-memoria!/34789/historia-del-futbol-argentino-por-juvenal-capitulo-vii-%281931-%E2%80%93-1933%29





miércoles, 17 de abril de 2024

HISTORIA DEL FÚTBOL ARGENTINO, POR JUVENAL. CAPÍTULO VI (1925 – 1930)



La regla del offside revoluciona la táctica. Los últimos años del fútbol amateur en el país produce grandes jugadores y memorables equipos. La selección se mide en las olimpiadas y en el mundial. Con fotos notables.


Una revolución táctica


Gabino Sosa de Central Córdoba


El efecto de la nueva regla del offside en Inglaterra fue espectacular e inmediato. En el campeonato de la Liga 1924/25 se habían marcado 1.192 tantos. En el torneo siguiente, esa cifra ascendió a 1.703 goles convertidos. Como dato anecdótico, el primer día que se aplicó la regla modificada, Aston Villa venció al Burnley por la goleada de 10 a 0.

Entre nosotros, el cambio reglamentario se reflejó en una renovación del juego ofensivo. Hasta ese momento, las líneas delanteras se desplegaban en abanico. El centre forward retrasado, iniciando los avances y distribuyendo juego, los insiders algo más adelantados y, abiertos sobre las rayas, listos para profundizar por afuera, los dos wingers. El centro de ataque era ocupado por el director de la línea. El máximo exponente de ese estilo era Gabino Sosa, el rosarino de Central Córdoba, a quien apodaban "el Payador de la Redonda" por su sabiduría futbolística. Otros centrodelanteros que accionaban desde atrás, como conductores, fueron Luis Ravaschino, de Independiente, y Manuel Ferreira, de Estudiantes de La Plata, llamado el Piloto Olímpico a raíz de su inteligente actuación en los Juegos de Amsterdam, en 1928.

Con la nueva regla del fuera de juego surgió el centre forward adelantado que encarnaba Guillermo Stábile, de Huracán, apodado el Filtrador por su juego agresivo y penetrante. La función de dirigir la línea delantera recayó en uno de los insiders, especialmente en el izquierdo. En Huracán era Chiesa, en Estudiantes de la Plata fue Nolo Ferreira, corrido a la nueva posición para darle entrada al centro delantero Alberto Zozaya, quien jugaba adelantado.


La selección de Capital 1927 de la Asociación Amateurs Argentina de Football.
Arriba: Evaristo, Bidoglio, Muschietti, Recanatini, Monti y G. Moreyras. Abajo: Carricaberry, Tarascone, Stábile, Maglio y Onzari.



Culmina el ciclo de Racing


Marcos Croce, el gran arquero de Racing Club y los combinados nacionales.


La gira de Boca por Europa en 1925 le da a Huracán la posibilidad de ganar el título de la Asociación Argentina. Ese mismo año, Racing Club se consagra campeón invicto en la otra Asociación, la Amateur. La gloriosa Academia logra su último título amateur con una campaña brillante. Suma 39 puntos en 24 partidos con 15 victorias, 9 empates, 40 goles convertidos y 10 recibidos. Su equipo es admirado por todos y en él, además de lucirse el arquero Marcos Croce, brilla una pareja derecha de ataque con dos integrantes de alta calidad: Pedro Ochoa y Natalio Perinetti. Este último es un puntero clásico, de llegada al fondo y centro medido que se mantiene fiel a la moda del pantalón a la altura de la rodilla, incluso hasta los años del profesionalismo. Su compañero de ala pasa a la historia por ser un gambeteador incontrolable y por tener como hincha, nada menos, al personaje más famoso de la época: Carlos Gardel. Segundo es San Lorenzo de Almagro: con 34 puntos, quedando terceros Sportivo Almagro y Estudiantes de La Plata con 32.

En 1925 se juega en Buenos Aires el Campeonato Sudamericano. Sólo intervienen tres equipos a partido y revancha. Argentina logra el torneo con siete puntos, lo escolta Brasil con cinco, cerrando Paraguay sin puntos.


Manuel Seoane, quizas el mejor delantero de su época, convierte el
primer gol argentino frente a Paraguay en el Sudamericano de 1925.


Independiente, campeón invicto

Aunque en 1925 se inicia el acercamiento entre las dos Asociaciones, éstas se unen recién a fines de la temporada: 1926. Ese año, Boca obtiene el torneo de la Asociación Argentina e Independiente se consagra en el que organiza la Asociación Amateurs.

Los rojos de Avellaneda realizan una campaña invicta, sumando 46 puntos en 25 partidos, producto de 21 victorias y 4 empates. Manuel Seoane, exponente claro de la picardía criolla, es el genio de una delantera magistral, que señala 75 goles, 3 por fecha: Zoilo Canaveri, Lalin, Ravaschino, Seoane y Orsi. Este último, puntero izquierdo, se hace famoso entrando a rematar las pelotas servidas por la calidad del Negro Seoane y, como consecuencia de esa brillante capacidad goleadora, será transferido a la Juventus de Italia en 1928. Allí realizará una campaña excepcional coronándose incluso campeón mundial con los "azurros" en 1934.




Los dos vencedores, Boca e Independiente se enfrentarán en San Lorenzo para festejar la unión de las dos Asociaciones, pero el partido no puede llegar a concretarse porque el público desborda las tribunas e ingresa al campo de juego. Se juega al día siguiente y empatan 0 a 0.


Bidoglio en el match entre los campeones de 1926: Boca e Independiente.


En octubre, se juega en Santiago de Chile el Sudamericano de 1926. Uruguay es campeón y Argentina segundo. Pero la revancha para los nuestros no tardará en llegar. Unificados, integrados por los mejores futbolistas de las dos Asociaciones, el fútbol argentino brilla en el torneo continental de 1927, en Perú. La Selección obtiene invicta el título luego de convertirle 7 goles a Bolivia, 3 a Uruguay y 5 a Perú. A su regreso, una multitud se convoca en la estación Retiro para una clamorosa recepción.


Sudamericano de Lima 927. Penal para Argentina frente a Uruguay. Recantini le
dijo a Seoane que lo ejecutase, a lo que éste, temeroso de errarlo, se negó, tirándose al suelo. Decidió el gran Reca afrontar la responsabilidad, y dirigió
recio el shot, malogrando la picardía del arquero que le salió tres pasos al encuentro.



1927: El ciclón de Boedo

San Lorenzo de Almagro fue el primer campeón del fútbol unificado bajo la flamante Asociación Argentina Amateur, aventajando a Boca en un vibrante final y por un solo punto: 57 a 56. El ataque del Ciclón marcó 84 goles contra 26 recibidos, índice elocuente de su eficacia goleadora. Detrás se ubicaron dos instituciones modestas: Lanús y Ferro Carril Oeste.


Luis Monti


Sobresalían en la defensa campeona dos figuras contrastantes: su back derecho Pedro Omar, sobrio, sereno, seguro, imagen de la caballerosidad deportiva y su centre half Luis Monti, apodado "Doble Ancho" por su imponente contextura física, agresivo, temperamental, durísimo. Adelante se destacaban su wing derecho Pedro Carricaberry y su centro delantero Juan Maglio, hijo del bandoneonista, compositor y director del mismo nombre, apodado "Pacho", autor del famoso tango "Sábado inglés".

En este primer campeonato que reúne a los equipos de las dos Asociaciones intervienen nada menos que 34. Esta es la nómina completa, por orden de colocación en la tabla final: San Lorenzo, Boca, Lanús, Ferro Carril Oeste, Huracán, Independiente, Estudiantes de La Plata, Sportivo Barracas, Sportivo Palermo, Racing, River, Quilmes, Argentinos de Quilmes, Platense, San Fernando, Chacarita, Argentinos Juniors, Sportivo Buenos Aires, Barracas Central, Banfield, Almagro, Talleres (de Remedios de Escalada), Liberal Argentino, Vélez Sarsfield, Gimnasia y Esgrima La Plata, Argentinos del Sud, Estudiantil Porteño, Excursionistas, Atlanta, Tigre, Defensores de Belgrano, San Isidro, Estudiantes de Buenos Aires y Porteño.

Junto con Porteño, el último, fueron desapareciendo de los campeonatos clubes como Sportivo Palermo, San Fernando, Sportivo Buenos Aires, Liberal Argentina, Argentinos del Sud, Estudiantil Porteño y San Isidro. Todos ellos, en algún instante, fueron parte de esta rica historia. En esa época nace el cine sonoro. Se estrena "El Cantor del Jazz", con Al Johnson, producida por la Warner Bros.


1928: Para Huracán

En 1928 el título de campeón es para Huracán, el rival de barriada de San Lorenzo. Tras una lucha emocionante, los de Patricios suman 58 puntos en 35 fechas y aventajan por uno a Boca Juniors. Tercero, con una campaña también admirable queda Estudiantes de La Plata que llega a 53, e Independiente cuarto finaliza con 52. El campeón gana 28 partidos, empata 2 y pierde sólo 5. Además, su excepcional delantera, integrada por Loizo, Pratto, Stábile, Chiesa y Onzari convierte 73 goles. En la defensa, brilla Bartolucci, creador de la palomita, y lo acompaña otro buen jugador, el Flaco Federici. Ya los de Parque de los Patricios utilizaban su actual cancha de la Avenida Amancio Alcorta y Luna, inaugurada el 17 de agosto de 1924. Ese año de 1928 es el del nacimiento de otro estadio muy importante: Independiente de Avellaneda.




Los rojos se dan el lujo de construirlo absolutamente de cemento, con una capacidad estimada en cien mil personas, algo realmente increíble para esa época. Durante una década, será el mayor escenario de la Argentina y uno de los más grandes de América del Sur.


Los Juegos Olímpicos de Amsterdam

El fútbol argentino concurre a este torneo con el máximo de su potencial. A la mayoría de los hombres que habían ganado brillantemente en Lima un año antes, se agrega un insider izquierdo de jerarquía notable como Roberto Cherro, nueva estrella de Boca Juniors, quien será el reemplazante nada menos que de Manuel Seoane. Se clasifican finalistas Argentina y Uruguay ganando todos sus partidos. La primera final termina empatada.


Juegos Olímpicos de 1928. "Mazzali (arquero uruguayo) obliga a Nolo Ferreira a levantar el tiro, Andrede (junto a ellos) mira la trayectoria de la pelota.
Piriz (en el piso) queda fuera de acción y Tarascone no llega a intervenir".


Tres días más tarde, el 13 de junio, se realiza la segunda final. Un estadio lleno aplaude maravillado la demostración de los colosos rioplatenses. Argentina domina intensamente pero choca una y otra vez contra el excelente arquero Mazzali. Nuestro ataque forma con Perinetti, Tarascone, Manuel "Nolo" Ferreira, Roberto Cherro y Mumo Orsi. Sin embargo, el tanto argentino es señalado por el centre hall Luis Monti. Pero Uruguay termina imponiéndose cuando Héctor Scarone vence a Angel Bosio con un tiro cruzado. Los celestes vuelven a consagrarse consumando un ciclo inolvidable.


Los teams argentino y uruguayo, formando dos filas, hacen su entrada al field de
San Lorenzo, y el público estalla en una clamorosa ovación, agitando pañuelos y sombreros. Es el primer desborde de entusiasmo después de una contenida agitactón
por conocer el resultado de la última Iucha por el Campeonato Sudamericano 1929.


Lo más importante de 1929 a nivel internacional, es la nueva consagración Argentina en el Campeonato Sudamericano que se realiza en Buenos Aires. La campaña es ideal: 3 partidos jugados y todos ganados. Los rivales: Perú, Paraguay y Uruguay se ven superados por un equipo que convierte nueve goles y al que sólo le señalan uno.


La Plata está de fiesta


1929. Final Gimnasia frente a Boca. La gente de las populares, que debió abonar 1 peso, se dio cita en el estadio de River Plate...y muchos de sus elementos
brindaron pedradas al final.


La actividad internacional fractura al campeonato de 1929. La Asociación decide realizar el Torneo Estímulo y lo divide en dos secciones, eliminando los descensos. En la sección par, Boca y San Lorenzo igualan el primer puesto con 27 puntos en dieciséis fechas. Deben enfrentarse en tres partidos para clasificar al finalista. Empatan los dos primeros y Boca se impone en el tercero por 3 a 1. La sección impar ve ganador a Gimnasia y Esgrima de La Plata.

El encuentro decisivo consagra campeón a los platenses, un equipo no tradicional en la obtención de títulos. La vieja cancha de River de Alvear y Tagle es testigo de la efectividad del insider derecho Francisco "Pancho" Varallo y del wing izquierdo Ismael Morgada. Se impone por 2 a 1 y es tan atrayente el rendimiento de Varallo que tiempo después es contratado por Boca Juniors, donde cumplirá una notable trayectoria.

Para celebrar la obtención de su primer campeonato en primera división, los gimnasistas imitan la gira de Boca de 1925 y realizan una larga excursión por América y Europa. Se presentan en Brasil, España, Italia, Francia, Portugal, Alemania, Austria y Checoslovaquia. Juegan 27 partidos, ganan 11, empatan 8 y pierden 8.


Una escena entre Delovo y Cherro en la cual juegan a quien estira más la pierna en procura de la número cinco. El partido fue consagratorio para Gimnasia.



El Mundial de 1930

Montevideo es la sede de la primera Copa del Mundo, organizada por la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) en 1930.

Argentina gana su serie invicta, derrotando a Francia por 1 a 0; a México por 6 a 3 y a Chile por 3 a 1. Esos resultados catapultan a los blanquicelestes hasta la semifinal. Allí deben enfrentarse contra los Estados Unidos de América al que baten 6 a 1.


Golazo de Guillermo Stábile para cerrar la goleada 6 a 1 a EEUU en semifinales.


Guillermo Stábile, luego goleador del campeonato con 8 goles, señala tres en ese partido. Uruguay gana su grupo y derrota ampliamente a Yugoslavia en la otra semifinal: 4 a 0. Otra vez, los eternos rivales del Río de la Plata estarán frente a frente para jugar otro partido inolvidable.

El flamante estadio Centenario hierve cuando el 30 de julio el árbitro belga Langenus, con un raro atuendo que incluye gorra y pantalones de golf, da por comenzada la lucha. En Buenos Aires, el público se agolpa frente a los grandes diarios para escuchar por los altavoces el relato del partido. Con goles de Peucelle y Stábile nos vamos al descanso ganando 2 a 1. Pero en el segundo tiempo, la presión de los dueños de casa se hace insostenible y gana Uruguay 4-2.


La inolvidable gira de Vélez

La Comisión Directiva les brindó una gran despedida en la noche del domingo 23 de noviembre de 1930, en el restaurante Ventura, de Sarmiento 1239, a los 17 hombres que saldrían por América a defender la camiseta de Vélez Sarsfield. Al mismo tiempo, revalidarían el creciente prestigio del fútbol argentino, que venía de consagrarse subcampeón mundial en Montevideo.

El club resolvió enviar un plantel de primera categoría, compuesto por los diez mejores jugadores de su máxima división: Clelio Caucia —arquero titular, quien además llevaba la corresponsalía periodística del diario La República, con el compromiso de enviar notas sobre la gira—, Manuel De Saa, Alfredo Forrester, Alfredo Sánchez, Roberto Devoto, Norberto Arroupe, Saúl Quiroga, Alberto Alvarez, Eduardo Spraggon y Ernesto Garbini.

A ellos se sumaron los importantes refuerzos facilitados por otros clubes: Fernando Paternoster, de Racing; Bernabé Ferreyra, de Tigre; Francisco Varallo, de Gimnasia y Esgrima La Plata; Carlos Volante, de Platense; Gerónimo Díaz y Agustín Peruch, de Newell's Old Boys; y Alberto Chividini, de la Federación Tucumana.


Agustín Peruch, Francisco Varallo, Bernabé Ferreyra, Saúl Quiroga y Ernesto Garbini, la delantera del Vélez de la exitosa gira Panamericana (1930-31). En 25 partidos La Fiera hizo 38 goles y Panchito 16. Nunca más volvieron a jugar juntos.


La delegación velezana, con sus poderosos refuerzos, partió en tren desde Retiro en la mañana del 27 de noviembre de 1930.

El debut se produjo el 30 de noviembre en Santiago de Chile, ante el campeón trasandino Colo Colo, Vélez se impuso por 4 a 2, con dos goles de Bernabé Ferreyra, uno de ellos con un taponazo impresionante desde 30 metros. El 7 de diciembre, en Valparaíso, derrotó 3 a 1 a un combinado local, admirando a los espectadores. Olio golazo de Bernabé de tiro libre y la expresión modesta y admirada del referí chileno: "Si hoy he actuado bien se debió a los argentinos, que juegan muy bien y se portan mejor". Luego, se empató 2 a 2 con Colo Colo y se le ganó 1 a 0 a Everton de Viña del Mar, antes de embarcarse en el vapor Orbita con destino a Perú, donde jugó un solo partido, tras siete días de viaje en barco y sin entrenamiento. Igual deslumbró, ganando 5 a 3 al combinado de la Federación Universitaria. Embarcados todos nuevamente, la delegación volvió a navegar por el Pacífico, cruzó el Canal de Panamá y entró en aguas del Mar Caribe, rumbo a Cuba.


El tucumano Alberto Chividni formó parte de la gira de Velez.


En la isla fueron tres partidos y tres goleadas, para luego partir a México. Para el tercer encuentro en la capital azteca, Vélez debía enfrentar al cuadro más poderoso de ese país, el Atlante, al cual jamás le había ganado un equipo extranjero. Ese día, 1° de febrero de 1931, el partido terminó empatado 1-1, con otro gol de Bernabé, a quien los periodistas mexicanos llamaban "El Maravilloso". En la revancha con el Atlante, Vélez se impuso por 4 a 2. Tras la resonante victoria, la delegación viajó en tren desde México hasta Nueva York, en un trayecto que duró casi una semana y que los dejó agotados. Llegaron allí para jugar tres días seguidos, porque así lo establecía el contrato firmado con la American Soccer League. Debutaron el 21 de febrero en Brooklyn, ganando por 3 a 1 al seleccionado de la New York States League. Había sido un triunfo importante, luego del cansancio del viaje. Pero el precio de la fatiga se pagaría al día siguiente, cuando la delegación se trasladó al estadio del club Fall River, en Rhode Island, con cuyo equipo debió enfrentarse a pesar del estado tremendamente fangoso del terreno. Vélez perdió 5 a 2.


Retorno triunfal

Ya de regreso, Vélez goleó en Cuba al combinado de los clubes Olimpia y Juventus Asturiana.

La próxima escala volvió a ser Perú, con nuevos compromisos. El primero de ellos fue con el más poderoso conjunto local, Alianza Lima. Esa tarde del 15 de marzo, concurrió al Estadio Nacional, la Junta de Gobierno. El público esperaba a los argentinos con gran expectativa, pero una demora de 40 minutos producida por desperfectos en el ómnibus que los trasladaba, motivó su tardía llegada, siendo recibidos con una injusta silbatina. Fue 1 a 1 el resultado final. En la revancha, "El Toro del Miedo", como bautizaron los medios locales a Vélez, se impuso 2 a 1, con sendos goles de Ferreyra, de quien escribió para La República, su compañero Caucia, "Los goles de Bernabé eran tan violentos y tan seguidos, que la pelota entraba y salía, entraba y salía..." Tanto era así, que en la goleada por 7 a 1 ante el combinado Chalaco, el arquero local Jorge Pardón, recibió de entrada un furibundo pelotazo de La Fiera, que marcó el resultado: estuvo todo el partido aturdido y mareado.


El perfil de un prócer del fútbol nacional: Bernabé Ferreyra, la estrella de
una gira inolvidable.


El final de la gira llegó en Chile, con otro triunfo ante el Colo Colo, por 3 a 2, todos golazos de Bernabé. Era el 22 de abril, habían pasado cinco meses desde la partida y el resumen final, sencillamente espectacular: 25 partidos jugados, con 20 triunfos, 4 empates y una sola derrota. Se marcaron 84 goles y se recibieron 32. Bernabé Ferreyra logró 38 conquistas y su "socio" Pancho Varallo se despachó con 16. ¡54 goles entre los dos!, el diario La República, cuando adelantó que los viajeros serían recibidos con una vibrante manifestación de entusiasmo deportivo en la estación Retiro. Y así fue. La noche del 27 de abril de 1931, los andenes desbordaban de hinchas velezanos con estandartes y banderas. El viejo Fortín de Villa Luro había cumplido.


Boca, el último campeón amateur

Roberto Cherro "Cabecita de Oro".


Se cierra la década del treinta y se clausura también la era del amateurismo en la Argentina. Boca Juniors confirma el poderío que lo encumbró como equipo dominante de los años veinte y vuelve a consagrarse triunfador con 61 puntos obtenidos en 35 encuentros, de los cuales ganó 29, empató 3 y perdió 3, con 113 tantos positivos y 33 en contra. Logra así dos promedios notables: el 87,14 por ciento de los puntos disputados y un goal average de 3,42. Lo escolta Estudiantes de La Plata con 56 puntos y la misma cantidad de goles convertidos: 113. A igual efectividad atacante, Boca impone la solidez de su gran defensa integrada por Mena, Bidoglio y Muttis, Moreyras, el paraguayo Fleitas Solich y Pedro Arico Suárez. Adelante, compite con la famosa línea de "Los Profesores" de Estudiantes (Lauri, Scopelli, Zozaya, Nolo Férreira y Guaita) un positivo quintento xeneize: el tucumano Penella, Domingo Tarascone, Mario Evaristo, Roberto Cherro, "Cabecita de Oro", y Alberino.

Detrás de ellos dos, a buena distancia, se ubican San Lorenzo, con 51 puntos, y en una línea, con 49, Racing, River e Independiente.

1931 asoma en el horizonte victorioso de la ribera con una propuesta distinta, renovadora, vibrante, de incalculable proyección futura: el fútbol profesional.


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