Talleres ganó el clásico con dos golpes y un muro llamado Herrera
Con un gol de Valentín Dávila en el primer tiempo y una actuación decisiva de su arquero, el Matador venció 2-0 a Instituto en el Kempes. La Gloria tuvo la pelota y las situaciones, pero chocó una y otra vez contra Guido Herrera. Rick lo liquidó.
Si los partidos se ganan con goles, en los clásicos tienen un valor doble: los que se hacen y los que se erran. Por eso Talleres festejó en el estadio Mario Alberto Kempes ante Instituto, por la fecha 10 del Torneo Apertura. El Matador pegó en el momento justo y después se sostuvo en las manos y en la figura de su arquero Guido Herrera para lograr un triunfo que vale mucho más que tres puntos.
Porque además de quedarse con el clásico por 2-0, con goles de Valentín Dávila y Rick, el equipo dirigido por Carlos Tevez se acomodó en la Zona A, donde suma 14 puntos en nueve presentaciones. Y llega con el ánimo en alza a la antesala del clásico ante Belgrano del domingo.
Para Instituto quedará el sabor amargo. Tuvo la pelota durante gran parte del partido, generó varias situaciones claras y mostró intención de ir a buscarlo. Pero le faltó lo más importante: el gol.
El encuentro había sido pensado en la previa por los entrenadores hasta el mínimo detalle. Pero en la cancha el fútbol suele resolverse por momentos y por jerarquías individuales.
La primera emoción llegó a los 15 minutos. Valentín Dávila, el joven delantero de Talleres, conectó un cabezazo tras un córner que obligó a una gran reacción del arquero Manuel Roffo y se fue apenas al lado del palo.
Hasta ese momento Instituto manejaba la pelota y parecía más cómodo en el desarrollo. Talleres, con una defensa renovada, mostraba algunas dudas y apostaba a esperar.
El partido entró luego en un tramo de lucha, con pierna fuerte, protestas e imprecisiones. Pero en ese contexto apareció el golpe del Matador.
A los 31 minutos, tras un centro y un rebote en el área, Alexandro Maidana ganó de cabeza y su intento dio en el travesaño. En la segunda jugada apareció Dávila, atento para empujarla al gol y poner el 1-0.
Sin haber hecho demasiado más, Talleres se ponía en ventaja.
Instituto siguió manejando la pelota, aunque sin profundidad para lastimar. Así se fue el primer tiempo, con el local arriba en el marcador.
En el complemento el desarrollo se mantuvo parecido. La Gloria asumió el protagonismo y fue en busca del empate.
A los 11 minutos Alex Luna tuvo una chance clara al meterse en el área con pelota dominada, pero su remate encontró una gran respuesta de Herrera.
El arquero de Talleres empezaba a transformarse en la gran figura de la noche.
Minutos después Diego Sosa tuvo otra oportunidad tras un centro pasado, pero nuevamente Herrera apareció con una atajada clave para sostener la ventaja.
Instituto insistía, sobre todo con centros y llegadas por las bandas, mientras Talleres esperaba ordenado algún contragolpe que le permitiera liquidar la historia.
Tevez movió el banco en el tramo final para darle aire al equipo y reforzar el mediocampo. El objetivo era claro: sostener la ventaja.
Y en ese plan la figura de Herrera fue determinante. El arquero volvió a responder en los últimos intentos de Instituto y terminó de cerrar una actuación que explicó buena parte del resultado.
Talleres resistió, aguantó y celebró en el Kempes. El delirio fue total con una corrida de Rick que fue el 2-0 en los segundos finales.
En los clásicos no siempre gana el que juega mejor. Muchas veces gana el que aprovecha su momento… y tiene un muro en el arco. Ese muro, esta vez, se llamó Guido Herrera.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario