Hoy, 5 de mayo del 2025, nos encontramos con la noticia
de la defunción de Luis Galván, emblema de Talleres y de la selección argentina
campeona del mundo en 1978.
Para homenajearlo vamos a compartir las palabras de uno de sus compañeros de Talleres y la selección argentina, nos referimos a la “rana” Valencia.
Un amor para toda la vida
Luis Galván nació en Santiago del Estero y llegó a
Talleres en 1970. Desde ese momento, comenzó a escribir una de las historias
más grandes del club. Con 503 partidos disputados, se convirtió en el jugador
con más presencias en la historia albiazul. Fue pilar de aquel equipo que
alcanzó el subcampeonato en el Nacional 1977 y que dominó durante años la Liga
Cordobesa.
Su talento y compromiso lo llevaron a lo más alto: fue titular en todos los partidos de la Selección Argentina que ganó el Mundial de 1978. En la final ante Holanda, su actuación fue tan impecable como representativa del jugador que siempre fue: firme, inteligente, sin estridencias, pero inmenso.
Pero Luis no se despidió del fútbol cuando colgó los botines. Siguió vinculado a nuestra institución durante décadas, guiando y formando a nuevas generaciones en nuestras escuelas, en las inferiores y en el fútbol femenino. Siempre dispuesto, siempre presente, siempre con Talleres en el corazón.
Hoy el club pierde a un emblema, y el fútbol argentino a uno de sus campeones más nobles. Nos queda su legado, su ejemplo, su amor eterno por estos colores.
Acompañamos con profundo dolor a su familia, sus amigos y a toda la comunidad albiazul en este momento tan triste.
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