Hoy traemos una transcripción de
la extinta revista Goles Match intitulada “Polémica”, en la cual el “loco”
Gatti y el “Pato” Fillol se sentaron frente a frente para zanjar diferencias.
Tal como se estilaba antaño, sin el uso de redes, porque como es sabido, a
través de X cualquiera es picante.
La situación en cuestión se
dio por una nota que salió en la revista en donde Gatti despotricaba contra
Fillol.
Ambos arqueros eran polos
opuestos, por un lado, el locuaz “loco” Gatti, quien años más tarde nos
regalaría toda una seria de comentarios fuera de lugar. Y por el otro lado se
hallaba el siempre humilde y perfil bajo “pato” Fillol.
Para agregar contexto al
escrito es necesario recordar que ambos arqueros tuvieron una gran rivalidad en
la previa del mundial 78 por ver quien sería titular en la selección, lugar que
finalmente quedaría para el “Pato”.
¿Por qué boqueo Gatti?
¿Envidia?
¿Inseguridades?
Que cada uno saque sus propias
conclusiones luego de leer la nota que a continuación transcribimos.
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| Tapa de la Revista Goles Match N° 1651 del 18 de Agosto de 1980 |
Polémica
Tenía que hablar con vos …
Que hacés... Duele que sea así
el reencuentro. Que se digan "Que hacés..." sin mirarse a los ojos,
sin agregar nada más. Sin apretón de manos, sin abrazo. Y duele porque son dos
grandes tipos que llega ron a esta altura de su vida respetando lo que son y
sienten, sin pisar a nadie. Dos nobles "campesinos" metidos para
adentro a los que cuesta mucho conocer a fondo. Se hicieron duros construyendo
una trayectoria sostenida por las ganas de ganar, de dar vuelta el destino o la
historia prevista, refugiados en un orgullo que nunca se entregó. Nada ni nadie
pudo con ellos.
Cuando el Pato Fillol se
dobla, salta o vuela y llega a pelotas imposibles, en realidad está atajando un
pasado al que necesita destruir. destrozar de una vez. Aprieta la pelota con
las manos como si ahogara aquellos años de la pensión en Quilmes cuando era
ayudante de panadero, cuando fue juntando los mangos uno a uno para comprar el
primer departamento... "El día que me lo entregaron, le pedí un colchón
prestado al dueño de la pensión y lo tiré en el piso para poder dormir ahí.
Pero no pude pegar los ojos, miraba la casa vacía y lloraba, lloraba. No sé
porqué..."
Cuando el Loco Gatti cae de
rodillas frente al delante ro que viene solo con pelota dominada, y desde el
suelo le amaga hasta que lo hace patear apurado, entonces le basta mover las
manos. para atajar como si no le costara nada. En ese momento, cuando la gente
delira con su estilo. el Loco re cuerda los insultos de hace diez años cuando
flaquito y le decían: quién se cree que es, “payaso”, ¡ese “ipayaso!" que
todavía molesta. Ese que sólo el Toto Lorenzo y el Flaco Menotti comprendieron.
Son broncas que se amasan lentamente, el orgullo las va modelando, las hace
amigas. Y escapan sólo a veces, cuando el hombre regresa al campo de Carlos
Tejedor, donde fue pibe, se come un asado, toma vino y dice... "cuanto más
conozco a la gente, más quiero a Lorenzo..."
-Que hacés... Duele, pero hay
que entenderlos. Por ahora los corta el orgullo, los cierra. Hay una bronca
reciente que es necesario aclarar
Mira, Hugo...
-...yo creo que nunca vamos
a poder ser amigos. Pero tampoco quiero ser enemigo tuyo. Por eso acepté
reunirme con vos. Ya tenía todo listo para empezar el juicio. No sé si lo
ganaba o no, pero quería hacerlo porque me volví loco con las declaraciones
tuyas. Te digo más, yo lo quería arreglar de otra manera...
Revista "Goles".
abril de 1980. La nota se titula "Habla Hugo Gatti". En una parte del
reportaje dice...
-Te repito, como fundamento
de arquero, Fillol es lo más malo que vi en mi vida. Siempre lo pensé. Agranda
todas las jugadas porque físicamente anda bien... Aunque tampoco tiene un buen físico
para arquero...
Antes, el autor de la nota.
Osvaldo Pepe. le había advertido que estaba grabando todo...
Una semana después, el mismo
Hugo Gatti comprendió que era necesaria una rectificación. Entonces agregó...
-Al leer este reportaje yo
mismo me di cuenta que había frases muy fuertes. Lo que yo quise decir es que
el Pato Fillol no va a dejar su escuela. Pero no puedo negar que, en su estilo,
en el de arquero volador, en el de fuerza física, es el mejor sin ninguna
duda...
-Pero no me convencieron esas
aclaraciones Hugo porque yo estaba muy enojado. Y te aseguro que no era por lo
que pudiera pensar la gente. Estaba enojado porque el día que salió la revista
llegué a mi casa y me encontré a mi mujer llorando. ¿Te das cuenta?. OIga no podía
entender cómo vos decías eso cuando hacía poco nos habíamos reunido. ¿Te acordás
que estuvimos juntos? Que Nacha. tu mujer, le dijo a Olga que mandara a mi
nena, Nadia, para el cumpleaños de Lucas, tu hijo... ¿Te das cuenta? Me volví
loco por eso, lo sentí como una traición, como una puñalada por la espalda...
-Pero claro, Pato, como no te
voy a entender... Si yo mismo me di cuenta cuando vi que en la tapa de la
revista habían puesto eso. Estaba en casa con Carlos Griguol y él me dijo... "Loco,
esto es una barbaridad, tenés que ir a hablar ya mismo con el Pato".
¿Pero sabés qué pasó? Que tomé un par de vasos y me puse a embromar. ¿Viste
cómo soy yo? Ese día hablé de todo. Por ahí pude decir que usas bermudas, que
te parecés a mí. Pero no te niego, Pato, nunca te negué. Para mi vos sos el
mejor del mundo. Yo no soy tan loco... Por eso traté de buscarte, incluso un día
pasé por la puerta de tu casa, pero no quise entrar porque me habían dicho que
estabas muy disgustado. Y no nos podemos pelear por esto, porque además es
culpa mía, te lo reconozco. Por eso me alegré cuando quedamos en encontrarnos
acá... Aunque ahora hagas o no el juicio, no interesa. Yo quería darte una
explicación mano a mano...
-Está bien, Hugo. Tampoco
pretendo que me pidas disculpas. Sólo necesitaba esta aclaración..
-Vos y la gente. Porque muchos
amigos míos me preguntaron sobre eso. Además, tenía que parar la mano porque si
no me iban a perseguir hasta el último día. Vos viste como son los
periodistas... Cuando jugaron Boca y River en Mendoza todos me preguntaban eso.
porqué había dicho...
-Si, a mí también. Pero vos
viste que yo no abrí la boca. Incluso cuando hicimos la gira de la Selección
este año, los periodistas europeos me preguntaban sobre eso...
-Ah, también te quise llamar
cuando nació tu hijo. No sé, siempre nos costó mucho hablarnos...
La primera vez fue en Santa
Fe, cuando Gatti jugaba en Unión y paraba en el mismo hotel donde estaba River
concentrado dos días antes de jugar contra Colón. En 1975. Recuerdo que Mostaza
Merlo cumplía años y se hizo un festejo intimo en la habitación que compartía
con el viejo Roberto Perfumo. Estaban Merlo. Roberto y el Pato Fillol y el Loco
Gatti de invitado especial. Hasta la cinco de la mañana quedaron recuerdos,
anécdotas. Cassius Clay, Menotti. Lorenzo, Unión, River, y una botella de
whisky casi vacía. El Pato se rió mucho con las salidas del Loco. "¡Qué
personaje!", decía...
La primera vez para una nota periodística
fue en febrero del '79 cuando les pedí que se juntaran para charlar. El Hotel
Trocadero donde paraba River y el Hotel Marino, donde concentraba Boca, daban
por la parte de atrás a la misma calle. Los dos "huyeron" de la
habitación y de la vigilancia de Labruna y de Lorenzo a la hora de la siesta.
Subieron al coche y fuimos hasta un muelle alejado. Se hablaron con afecto, y
los diez minutos se hicieron media hora larga. quedaron en llamarse. Recuerdo
que Gatti andaba con ganas de largar y Fillol lo animó para seguir... "Vos
con tu físico y tu manera de atajar podés seguir cinco años más". La nota
salió publicada en "La hoja del lunes'
Mirá, vos de mí podes pensar
lo que quieras. Pero si querés hacer declaraciones, mejor que no nos hablemos
más porque no sería sincero. De pronto estamos juntos con mi señora y la tuya y
al día siguiente sale una cosa así...
-No Pato, ya te lo aclaré.
Vine para eso, para que no tengas dudas de lo que realmente pienso yo. Hay
cosas de las que uno no se olvida... ¡Si mi pibe tiene la remera y los guantes
que le regalaste! Vos sos un gran tipo, Pato...
Somos obreros del mismo oficio
Hugo, míralo así. Cada uno en la suya...
-Bueno, espero que ya no te
queden dudas. Te aseguro que me voy mal por eso que dijiste de la amistad.
Aunque vos no lo creas, yo quisiera ser amigo tuyo...
Le costó decirlo, el Loco
Gatti tenía las manos en los bolsillos del saco, miró para abajo, casi con
vergüenza. Pero no se queria ir sin de cirlo. El Pato recibió el golpe
inesperado. Por fin, ahora sí, no podía ser que se quedaran con las ganas del
abrazo.
Escribe: Carlos Ares
Fotos: Juano Fernández


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