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apa de el Gráfico N°1119 del 20 de enero de 1939
Atilio Caraune: Un ícono del boxeo, el tango y el fútbol argentino
Atilio Caraune, nacido el 4 de diciembre de 1920 en Estación Clucellas, Provincia de Santa Fe, fue un hombre que marcó un antes y un después en el boxeo argentino, pero también dejó una huella imborrable en otros ámbitos, como el tango y el fútbol. Su vida, llena de logros, pasión y una profunda conexión con su comunidad, lo convirtió en una figura entrañable tanto dentro como fuera del ring.
Una carrera de boxeo ejemplar
Caraune inició su carrera como boxeador amateur con un éxito rotundo, destacándose a nivel sudamericano al conquistar el título de los medianos en 1940 en Buenos Aires y en 1941 en Santiago, Chile. Su transición a profesional llegó en 1943, con una victoria espectacular por nocaut ante Raúl Carnese en su debut en Buenos Aires. Esta victoria fue solo el principio de una carrera llena de éxitos.
Después de vencer a Juan Carlos Balancini, Zacarias Flores, Francisco Pagola, Guillermo Rodero y a Jorge Carcelle en dos oportunidades, le llega la prueba de fuego enfrentando, en el mítico estadio Luna Park, al legendario boxeador mexicano Luis Villanueva Páramo «Kid Azteca» (uno de los pocos boxeadores profesionales que ha peleado por cuatro décadas junto a Archie Moore, George Foreman, Roberto Durán y Bernard Hopkins). En un combate durísimo, Caraune lo noquea espectacularmente con un cross de izquierda de antología.
Continuó con su racha ganadora venciendo entre otros a Alberto Tessi, Enrique Ceruso, Washington Ramonde, Luis Terry y Jorge Carcelle, hasta que el recordado Raúl «Telaraña» Rodríguez le quitó el invicto venciéndolo por puntos en la Plaza de Toros de Acho, Lima, el 9 de agosto de 1947.
Caraune se sobrepuso a esta derrota y continuó con su exitosa carrera venciendo a duros peleadores como Manuel Fernández, Enrique Jover, Pedro Cuevas, Pascual Serapio Velázquez y Agustín Cerroni.
Le llegó la gran oportunidad de disputar la corona argentina vacante (por retiro del cordobés Amado "Sapo" Azar) en la categoría medio pesado el 30 de diciembre de 1953 y en el templo de Corrientes y Bouchard noquea en el noveno round al crédito del Almagro Boxing club, el invicto Antonio Pacenza(ganador de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952).
Continuó combatiendo hasta el 19 de octubre de 1956, en que perdió -en gran pelea con caídas de ambos púgiles-, por nocaut técnico con el fuerte pegador brasileño Luis Ignacio en el Estadio de Pacaembú, Sao Paulo.
En su carrera profesional realizo 66 combates, obtuvo 57 triunfos (40 de ellos por nocaut), 2 empates y 7 derrotas.
El hombre detrás del campeón
Fuera del cuadrilátero, Atilio Caraune fue un hombre admirado y respetado. Su carácter, elegante y culta, lo hizo muy querido en su comunidad de Ezeiza, donde vivió hasta su fallecimiento en 1997. Su amor por el tango era bien conocido, y se decía que, como tanguero, no desentonaba en las milongas. Su pasión por la música y la danza fue solo una de las facetas que lo convirtieron en una figura entrañable.
Además de su éxito en el boxeo, Caraune también tuvo un importante paso por el fútbol. Fue director técnico del Club Tristán Suárez en 1965, en la divisional Primera D, y también trabajó como preparador físico y bañero en la pileta del club. Su conexión con el club y su comunidad de Ezeiza fue tan fuerte que, incluso después de retirarse, continuó vinculado con el fútbol de forma activa.
El legado de Atilio Caraune
Atilio Caraune no solo fue un campeón dentro del ring, sino un hombre con un legado que trasciende el deporte. Su vida, llena de logros y momentos inolvidables, nos recuerda que el verdadero éxito no solo se mide por los títulos, sino por la manera en que uno vive y se relaciona con los demás. Un hombre de familia, respetuoso, culto y siempre dispuesto a compartir su pasión por el deporte, la música y la vida.
Hoy, cuando recordamos a Atilio Caraune, lo hacemos como un símbolo de lo que significa ser un verdadero campeón en todos los aspectos de la vida.
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